Alfred Hitchcock – 30 Años después de su desaparición


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Foto Fanpix.net

Ya se cumplen 30 años de la desaparición del considerado padre o maestro del suspense, Alfred Joseph Hitchcock o Hitch. Su primera película, El Jardín de la Alegría que data del año 1925 es una cinta que siendo la adaptación del melodrama escrito por Oliver Sandys permitió vislumbrar lo que sería la carrera de éste prolijo director de culto. Pero su debut oficial en el “su” género sería con el filme “El Enemigo de las Rubias” del año 1927 y en el que hizo un cameo, aspecto que se reiteraría a lo largo de su carrera artística. A partír de ahí y con más de 60 películas en su haber llegarían grandes títulos que se quedarían en la memoria colectiva como: “El hombre que sabía demasiado, 39 Escalones”, “Rebeca”, “Náufragos”, “La Ventana Indiscreta” y Psicosis”.

Por Jaime Ponce
Para todos es indudable la fuerte presencia que Hitchcock dejo en nuestra generación y pienso que no me equivoco al referirme precisamente por ser él uno de los pocos recordados gestores del movimiento del Cine de Autor.

En cada una de sus películas Sir Alfred Hitchcock, directamente nos habló sobre su manera de pensar, de ver el mundo y los oscuros personajes que nos rodean, Hitch tal y como lo conocemos, nos trae a la pantalla con cada una de sus películas, la sabiduría y verdadera pasión que sentía al contarnos una historia.

De como busca en la piel de su relato y de su discurso nuevas salidas, utilizando el suspense como marco de todo su discurso, el cineasta inglés nos mira, nos habla, lanza sus redes. En un grito desesperado por encontrar su propia voz, busca con la cámara, con el montaje, con la palabras, un camino para expresar toda esa creatividad que le caracteriza y el mismo descubre que es un trabajo fascinante.

Hitch, como le llamaban cariñosamente algunos de sus amigos, continua siendo el gran manipulador, el rey del suspenso, amo y señor de la sugestión. Cahiers du Cinema, la revista más importante en el mundo del cine, le ha dedicado ensayos enteros y como primera fuente del corpus de critica establecido en los años cincuenta como género periodístico, ha guardado a Htichcock un lugar en el Olimpo de sus intocables.

Desde Truffaut, pasando por Rohmer y llegando a Bazin, estos críticos le han dedicado cientos de páginas alabándolo. La corriente británica de Wood y Perkins también se han centrado en analizar su obra. Trabajos universalmente reconocidos están entre las más grandes películas de toda la historia, películas con la fuerte impronta de su director, a través de las cuales puede llegar a entenderse, a comprenderse, a vislumbrarse la profunda, coherente y comprometida visión de este cineasta, así como también su innegable aporte cinematográfico que dejó un legado notable por como Hitchcock marcó a fuego una parte de la historia del cine.

Tanto “Psicosis” como “Vértigo” se encumbran en lo más alto del repertorio del gran maestro del suspenso y son consideradas unas piezas de gran importancia tanto a nivel histórico como artístico para la cinematografía mundial. La obra entera de Hitchcock gira sobre el dilema de la identificación, en esta condición Hitch encuentra la densidad moral y ética de sus películas, por medio de la identificación con los personajes de su creación. Son estos algunos de los procedimientos que definen el cine de Hitchcock y por el cual se puede encontrar en el un sólido autor de una visión coherente del mundo cuyo genio vislumbro las más apasionantes historias de ficción que enriquecieron al género del suspenso que su vez se extiende a otras obras de gran relevancia en donde Hitchcock prolongó las obsesiones, temáticas y visiones que están omnipresentes en “Psicosis” y “Vértigo”.

Al celebrar los 110 años del nacimiento de este genial Director y recordar coon nostalgia los 30 años de su muerte, he elegido dentro de su extensa lista de obras cnematográficas, algunas de ellas consideradas hoy día como OBRAS MAESTRAS, la que es quizás la más representativa de sus películas, y no es precisamente”Psicosis”.

Se trata de Rear Window. Considerada por muchos como la cinta que reúne todo el universo del genial Director. Al analizar este trabajo, he comprobado que gran parte de las características que posee nos permite rastrear, las técnicas trazadas en el cine posmoderno.

En estos tiempos en los que el Cine de Autor, tal parece estar destinado en convertirse en una obra de culto, y en ser el punto de inflexión de la forma de hacer cine en nuestra sociedad, considero que Rear Window (La Ventana Indiscreta) es, si están de acuerdo conmigo, en LA PIEDAR ANGULAR de su extenso catálogo.

Por un accidente de trabajo, Jeff (James Stewart), fotógrafo profesional, se ve obligado a permanecer con la pierna escayolada en una silla de ruedas dentro de su minúsculo apartamento de Greenwich Village, bajo el cuidado de Stella (Thelma Ritter), enfermera veterana de apariencia fría e inflexible pero de espíritu maternal y experimentado. Su novia Lisa (Grace Kelly), aprovecha la obligada inmovilidad de Jeff y le presiona para casarse con él. Jeff no termina de ver futuro a su relación, pues piensa que son personas excesivamente diferentes. Además, una ola de calor ha invadido Nueva York. Inmovilizado, presionado por su novia, bajo los cuidados inflexibles de su enfermera y víctima del insoportable calor, Jeff sólo encuentra una salida a su forzoso “cautiverio”: el zoom de su cámara de fotos y la ventana trasera de su apartamento, que da a un patio y desde la que pueden verse todas las ventanas de los edificios que la rodean. Por medio de este curioso pasatiempo Jeff comienza a sospechar que frente a su ventana se ha perpetrado un crimen horroroso.



Aunque no fue muy bien recibida en su momento, si vemos hoy La Ventana Indiscreta, no dudaremos en que nos hallamos ante una de las películas más emblemáticas de este director inglés y –probablemente–, la más redonda de todas ellas. Afirmar esto equivale a decir que en esta película podemos disfrutar y apreciar en todo su esplendor el dominio y gusto excepcional en el uso del lenguaje cinematográfico. La película estuvo nominada a cuatro “Oscar” (director, guión, fotografía y sonido) pero como sucede en muchas de las grandes películas, no consiguió ninguno.

En mitad de su carrera, y tras rodar “Extraños en un tren” Hitchcock se embarcó en el proyecto de llevar a la pantalla esta adaptación de la novela de Cornell Woolrich. Desde el principio, el director londinense se aferró a la idea de rodar el total de la película dentro de una misma habitación. Para conseguir esto con éxito contó con dos armas notables: su talento y un reparto realmente brillante, encabezado por Jimmy Stewart y Grace Kelly. El primero lleva con maestría sobre sus espaldas el peso de una interpretación limitada a una silla de ruedas. La segunda aprovecha al máximo las tesituras de un guión que parece escrito para su personaje.

Al comenzar, Hitchcock quiso rodar la película en edificios reales, pero finalmente, para solventar la mala iluminación que se obtenía en exteriores, optó por rodarla en un plató en el que se instaló uno de los mayores decorados construidos por la Paramount hasta aquel momento.

No era la primera vez que alguien acometía un proyecto tan arriesgado, pero el director londinense dio muestras más que suficientes de su excepcional visión. En “La ventana indiscreta” se despliegan simultáneamente numerosas historias del más diverso tono e importancia, siguiendo un guión de precisión matemática.

Cada una de las ventanas que Jeff divisa desde su silla de ruedas alberga personajes cuyas vidas se nos hacen familiares nada más comenzar el filme. Hay vidas cómicas, vidas tristes, vidas raras, vidas abnegadas; todas se despliegan ante la ventana indiscreta de Jeff y Hitchock las cuenta todas, utilizando de forma excepcional dos técnicas muy difíciles: el cine mudo (esos personajes apenas hablan) y la capacidad de sintetizar en pocos segundos una larga historia. Así, aunque la cámara no sale de la habitación más que al final y apenas unos segundos, la agilidad con que se entremezclan los sucesos que acaecen dentro y fuera de ella y la variedad de los mismos, hacen que el espectador quede enganchado a lo que ve desde el principio hasta el fin, olvidando incluso que la cámara no sale nunca de esa exigua habitación.

La trama es ágil y el suspense más duro se entremezcla con momentos cómicos que tan bien sabe insertar Hitchcock para descargar la tensión que se acumula continuamente a medida que avanza la película y que de otra forma llegaría a ser insoportable. En esta magnífica película Hitchcock hace honor a su remarcada habilidad de “hacer sublime lo más cotidiano”. Una película para disfrutar y redescubrir cuantas veces deseemos.

Tanto ustedes como yo somos testigos de la Crisis que vive la industria de Hollywood, la actual meca del séptimo arte, las puestas en escena de historias retóricas, la incapacidad de sacar el máximo partido a un medio tan libre como el digital, son rémoras que hemos arrastrado durante demasiado tiempo. Los cineastas de hoy día, deberían dejar de centrase en copiar a Bergman o Buñuel, y fijarse más en el trabajo de Lars Von Trier, Thomas Vinterberg o, incluso, en los trabajos de Steven Soderbergh, Michael Mann, el visionario director Tim Burton, del neozelandés Peter Jackson, J.J. Abrahams o Jonathan Demme entre otros.

Es interesante observar, para poder comprender a Hitchcock mejor, las íntimas obsesiones de este realizador, plasmadas en su obra a lo largo de los años: sus dilemas morales, sus recuerdos de infancia, su formación religiosa, su relación con sus actores. Y para entender esta simbología habría que recurrir entonces a las otras obras del director y observar en Hitchcock la recurrencia llevada al paroxismo en el pensamiento propio y ejemplificado a lo largo de diversas temáticas, por lo que creo que es esencial repasar su gran obra, la estructura de un film o de un conjunto de películas de un director, por eso es fundamental poder leer la puesta en escena de una cinta, porque allí esta la clave del pensamiento del director y no en la historia, la cual llega al espectador común de forma más explicita y no implícita.

Esto se ve reflejado al momento en que Hitchcock decide planear como abordar la historia: que estilo adopta, siendo la historia solo un soporte, es decir, una excusa para contar otra cosa, que es la visión del mundo de un artista, sus obsesiones, sus problemáticas, su ideología entendida en su mirada del mundo, esa visión se transmite a partir de la puesta en escena, es decir la forma cinematográfica elaborada con los elementos que cuenta a su disposición.

Es visible en la obra de Hitchcock la variante religiosa que aborda para analizar los detalles del procedimiento cinematográfico donde se encuentran temas y obsesiones del director, como el citado caso de la identificación. A través de sus personajes Hitchcock analiza los procedimientos que construyen la identificación y los despliega minuciosamente para formar su idea y que nosotros como audiencia interpretemos el contenido y tema de la película, es por eso que los films de Hitchcock poseen en conjunto la efectiva complicidad del espectador con las prácticas éticamente cuestionables o psicológicamente aberrantes de sus personajes. Parte de ello son sus muy apreciados y divertidos cameos.

Existe una manera particular de filmar para este estilo manipulador de Hitchcock, que puede ser visto de manera pragmática con el solo pretexto de disimular clisés del guión, pero que tiene implicaciones más profundas como la distorsión de sus personajes y el efecto preponderante de la identificación más allá de la puesta en escena o el uso de planos de forma casi caprichosa, como se ve en “Notorious” (Encadenados/Tuyo es mi Corazón 1946). Si nos identificamos con un personaje, estamos tan cerca de él que no podemos juzgarlo. Para entender esta simbología habría que recurrir a las otras obras del director y observar en Hitchcock la recurrencia llevada al paroxismo en el pensamiento religioso ejemplificado en temáticas recurrentes como el blanco y negro o la luz y la oscuridad como implicancia para la religión Católica, la culpa y el castigo, aunque cabe destacar que el aspecto religioso nunca esta puesto como tema central a excepción de I Confess (Yo confieso “Mi Secreto me Condena”, 1953)

La complejidad o la ambigüedad de Hitchcock radica en que no es un traductor tradicional o convencional del pensamiento de la iglesia, sino que para él es algo más profundo y conflictivo.

Otro aspecto importante a considerar y también plasmado de forma evidente en estos films citados, es la eterna comunión con su público, simbiótica, mimética, a quién a manera de imán se siente atraído por sus historias, en las que contaba con la virtud de manipular el pensamiento de su audiencia. Un director puede establecer una relación autoritaria o jerárquica al extremo en relación al publico, pero eso dependerá en como construye la puesta en escena, Hitchcock sin dejar de expresar una ideología sobre su visión del mundo, deja este aspecto a la libertad de interpretación del espectador para expresar cierta ambigüedad, buscando por ejemplo un cinéfilo más activo, provocándole y dándole lugar a cuestionar a sus personajes. Por otra parte, otros directores que aprendieron, adoptaron y modificaron la técnica de filmar de Alfred Hitchcock, acrecentaron aun más su mito y leyenda.

Profundizando en su filmografía y sus temáticas e intentando relacionarlas con otros films del director, partiendo desde las influencias cinematográficas de Hitchcock se encuentra que desde sus comienzos y con films de otros directores que aprendieron, adoptaron y modificaron la técnica de filmar de Alfred Hitchcock y su impronta que lo consagran como uno de los mas grandes directores de todos los tiempos, como el cine de Brian De Palma o Claude Chabrol, estilísticamente diferentes, pero con reminiscencias muy marcadas.

Hitchcock es un cineasta que como pocos ha dejado una impronta innegable. Ha marcado la época y los ritmos de un genero como el del suspenso a fuego y muchos cineastas han tratado de renovar las tendencias innovadas por Hitchcock, de adaptarlas a los tiempos, o de continuar su obra aspirando a ser discípulos del gran maestro, mientas que muchos otros se han cansado de reivindicarlo concediéndole en sus films guiños a los climas hitchcockianos, o rindiéndole pequeños homenajes con reminiscencias de su obra. Brian De Palma lleva al extremo la sugestión tan mentada que Hitchcock ejercía sobre su audiencia, filmando con planos medios y primeros planos, en constante choque con la trama tan delirante y la psicología tan perturbada de sus personajes. De Palma se dedico a profundizar su visión sobre temáticas que Hitchcock planteo en “Vértigo” (el amor después de la muerte), “La Ventana Indiscreta” (el voyeurismo como placer sexual culpable) y “Psicosis” (la consecuencia de la sustitución de personalidad). Lo que hace De Palma es aplicar rasgos estilísticos y temáticos de Hitchcock en otro contexto. “Vestida para Matar”, “El Sonido de la Muerte”, “Doble de Cuerpo”, “Demente” y “Mujer Fatal” son sus films más reivindicatorios y extremistas a la vez.

La literalidad de Van Sant en la remake de “Psicosis” es contraria a De Palma que sintetiza, manipula, tergiversa el material original. Van Sant se dedico a copiar plano por plano la grandeza realizada por Hitchcock en “Psicosis”, para mostrar un claro ejemplo de lo dañino que es para el cine en cuanto a originalidad creativa esta reciente e incipiente moda de reciclar clásicos a primera vista intocables. Si bien Claude Chabrol se ha mostrado semejante a Hitchcock como un estudioso de la psiquis humanas y sus trastornos y reacciones en el límite de la moralidad como lo es el film en cuestión de análisis (“Bodas Sangrientas”, “Inocentes con las Manos Sucias”) o se ha mostrado implacable en desnudar los vicios y amoralidades de la clase burguesa como Hitchcock lo hiciera en “La Sombra de una Duda” (“Gracias por el Chocolate”, “La Flor del Mal”, “La Dama de Honor”) en cuanto a la caracterización de sus personajes es más cercano a Lang, que expone que todos tenemos adentro una bestia, un asesino (como en “El Carnicero” que humaniza al asesino y muestra sus motivaciones). Curiosamente Hitchcock admiro a Lang y fue muy influenciado por el director alemán.

Aborando un amplio rango de su filmografía y desde la profundidad y la calidad de esta, el objetivo de este análisis es desprender la temática contenida en las aristas mencionadas, yendo de lo mas general a lo mas especifico: su estilo único, su legado cinematográfico, su identificación con el público, sus obsesiones que son su marca de autoría, los cineastas que lo imitaron, como sus películas se convirtieron en iconos de su filmografía y trascendieron épocas. Por como rompió barreras, por como instauró estéticas y lenguajes cinematográficos, en definitiva, creo que ha sido un cineasta sobresaliente como pocos, ambiguo, profundo, personal y conflictivo, sus más grandes obras condensan en la máxima expresión de su talento, la autoría de un cineasta completo como pocos y en dominio como nadie de los elementos narrativos y de género que manejaba.


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