En cuerpo y alma, la película de amor que se impuso en la Berlinale 2017


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“El corazón, una llama resplandeciente de luz,
el corazón, con poderosas nubes de nieve,
y por dentro, mientras sus copos queman en su vuelo,
como las llamas interminables de un resplandor ardiente de la ciudad”

 

Esas cuatro líneas de uno de los poemas de la fallecida poeta húngara Ánges Nemes Nagy fueron la base para el guion de “On Body and Soul” (En cuerpo y alma), ganadora del Oso de Oro, del premio ecuménico y del jurado FIPRESCI en la Berlinale 2017.

La cineasta húngara, Ildikó Enyedi,  cuenta que todas sus historias comienzan por conceptos que quiere representar y que la historia en sí es lo último que se atraviesa. Fue este fragmento del poema lo que dio inicio al guion y el concepto era el de su gran deseo de expresar su punto de vista acerca de la condición humana, especialmente el cómo llevamos nuestras vidas. “Esta, como el resto, comenzó con un fuerte deseo de compartir mi punto de vista sobre la condición humana y cómo vivimos nuestra vida. También inició con un fuerte deseo de mostrar una historia de amor abrumadora y apasionada. Leo mucha poesía, ese es mi refugio, y el verdadero punto de inicio fue el poema de Agnes Nemes”.

En cuerpo y alma sigue a dos personajes, Endre y María. Él es el director de un matadero industrial. Ella, la nueva inspectora de calidad enviada por las autoridades, de quien Endre piensa que es bonita pero demasiado seria y recia en su trabajo. Durante las entrevistas de rutina, la psicológica de la compañía descubre que ambos personajes, sin conocerse, están teniendo los mismos sueños recurrentes. Dos desconocidos que van aceptando que de noche se reencuentran en un reino común, aunque a la luz del día recrear la armonía de esos sueños no les será nada fácil.

Esta película de amor y fantasía es la que conquistó al jurado de la Berlinale. Al momento de entregar el galardón, el director Paul Verhoeven, el presidente del jurado de esta edición, dijo que En cuerpo y alma “es accesible solo con un corazón generoso”.

La producción explica que no en vano esta historia de amor se ambienta en un matadero moderno, uno que cumple con todas las normas de aseo y seguridad, como reflejo de la sociedad actual occidental. Se refiere a esa parte de la sociedad que ahora está más despojada de conceptos y rituales religiosos, pero se siente desorientada a la hora de enfrentar momentos claves de la vida como el nacimiento, el amor y la muerte. “Al perder este marco sólido, la sociedad ha tratado de lidiar con estos momentos de una manera práctica. Esto te transforma en un objeto, transforma a tus seres queridos en un objeto”. La cineasta Enyedi adiciona al respecto: “Di a luz a tres niños en el hospital y perdí uno por un error médico profundamente conectado a esta inhumana practicidad”.

Ambos personajes se limitan al amor porque se trata de dos personas heridas. Así lo aclara la directora húngara: “Ver a los animales llegando al matadero en camiones me hizo pensar no solo en sus muertes sino en la vida que vivían antes. Esa vida estrecha y restringida, completamente privada de sus instintos. Mis dos héroes, Endre y María, no son solo dos personas introvertidas. Ellos están heridos. Su discapacidad es la señal de su interior, de su salud mental. Ellos reaccionan ante el entorno – y no me refiero al matadero sino a toda la sociedad – que no encaja para ellos, ni para nadie”.

Los productores expresaron igualmente que se enamoraron de este guion al que calificaron de maravilloso y que fue transformado a lo largo de varios años en una “auténtica obra maestra”. “Nos enamoramos del maravilloso guion escrito para esta película. Es una historia de amor que es también un poco sobre todos nosotros. Ildikó lo estuvo puliendo por años, donde imaginaba un mundo especial de realidad y sueños. Para crear la atmósfera y el escenario visual de la película los escogió muy cuidadosamente. El fotógrafo y director de arte entregan un gran impacto visual con la película e Idilkó seleccionó una actriz profesional (Alexandra Borbély)  y un actor no profesional (Géza Morcsányi) para sus personajes. Fue todo un reto para nosotros comprender cómo serían capaces de trabajar juntos especialmente en las escenas de amor. Idilkó hizo un milagro con ambos…. esta pareja fue capaz de dibujar una historia de amor en pantalla”.

Es la segunda vez que una película húngara se lleva el máximo galardón en Berlinale y la segunda vez que lo hace una producción de una realizadora. Esa primera ocasión fue en el año 1975 con el largometraje “Adopción” de Márta Mészáros.

En cuerpo y alma (On Body and Soul) se estrena el 2 de marzo en las salas de cine húngaras.

Créditos material de prensa para esta nota: Film Boutique.


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