Dirty Dancing del cine a la televisión en nueva película de tres horas


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El cine de los ochenta ha dado a la historia de la cinematografía tantos clásicos que se cuentan películas en casi todos los géneros. Dirty Dancing, película romántica y de baile protagonizada por el desaparecido Patrick Swayze y Jennifer Grey es uno de ellos.

Este año se cumplen 30 años de su estreno en las salas y para conmemorarlo finalmente se lanzará el remake para televisión protagonizado por Abigail Breslin (Little Miss Sunshine) y que saldrá al aire el próximo 24 de mayo.

La historia de la película fue creada por la guionista Eleanor Bergstein basada en parte de su niñez y juventud. Como el personaje de esta historia, Frances Houseman, ella nació en Brooklyn, la llamaron “baby” hasta que cumplió 22 años, su padre era un doctor judío, su hermana se llama Frances, solían ir de vacaciones a las montañas de Catskill y obtuvo trofeos de bailes calientes.

La película, un drama romántico, tuvo un trasfondo político que la guionista quiso reflejar con la música y el baile. Dirty Dancing se ambienta en el verano 1963, época en la que se vivió unos “últimos” momentos de calma y esperanza antes que John F Kennedy fuera asesinado en el mes noviembre. 18 años después de terminada la Segunda Guerra Mundial la gente se refuguiaba en las drogas, el baile y la música. Fue en ese mismo verano (en agosto) que Martin Luther King, Jr. pronunció su famoso discurso de “Tengo un sueño”, en apoyo a los derechos civiles de los negros tras la masiva e histórica manifestación.

Entre las revelaciones que se van conociendo a medida que pasan los años, están las declaraciones recientes de la guionista – además coproductora de la película – hecha a varios medios estadounidenses donde declara que Dirty Dancing también tenía un trasfondo social, no solo sobre la evidente diferencia de clases sino también relacionado con el aborto seguro, en una época donde estaba prohibida. Bergstein sabía que era un tema sensible y quería dar de qué pensar además de entretener. Por eso sutilmente lo incluyó brevemente en la historia a través de la bailarina Penny, quien no puede participar en un concurso de baila por someterse a un aborto clandestino. Es así como entra la adolescente Baby, quien la reemplaza, y conoce a Johnny. La “inocente” Baby es quien la ayuda en su propósito de abortar y también hace lo posible por salvarla tras practicarse el procedimiento de manera no segura.



El tema de la película había atraído a varios patrocinadores que a través del “product placement” (la publicidad de productos que se oculta en las escenas) inundarían esta producción. Uno de ellos era una crema famosa antiacné, cuyos dueños al enterarse de este subtema pidieron quitarlo. Los productores entonces informaron a la guionista que estaban dispuestos a destinar más presupuesto para regresar a la sala de montaje y cambiar esa parte de la historia. Eleanor Bergstein se negó alegando que modificarla tumbaría las motivaciones por las cuales Baby se involucra con el instructor de baile Johnny Castle. Para su fortuna, ganó la batalla. Lo curioso de todo es que son pocos los que notan este asunto en la película y siempre le han cuestionado su inclusión al considerarla innecesaria.

Pero no fue el único tropiezo. A Bergstein le cortaron una erótica escena de baile entre los protagonistas, que luego utilizó en un guion para una película sobre competencias de baile y que finalmente no se llevó a cabo. Al paso del tiempo lo que fue en aquella época una simple película de romance y deseos sexuales adolescentes, se ha venido transformando en una donde no solo se dejaba un mensaje proaborto sino también de libertad femenina. Lo tonta que fue vista por las grandes estudios que no apostaron un peso por ella, resulta ahora para algunos autores una declaración feminista en donde su protagonista no sufre, ni es castigada con un mal final por desear a su maestro y disfrutar momentos candentes con él. Baby era una chica corriente y real. No era una princesa, pero tenía fuertes ideales. Algunas de esas relecturas detrás de la película son recogidas por la periodista y escritora Hadley Freeman en su libro “The Time of My Life”.

El inolvidable papel que encarnó Patrick Swayze como Johnny, estuvo inspirado en un bailarín que Bergstein conoció en su barrio, Michael Terrace, quien se convirtió en un reconocido coreógrafo, consultor y escritor. A Jennifer Grey también la escogieron por sus habilidades para bailar, disciplina que había hecho desde niña. Emile Ardolino, el director de la película, se la jugó por esta pareja que no se entendía bien en la realidad desde que en 1984 participaron en la película de guerra “Red Dawn”. Para ello les hizo repetir una y otra vez los videos del casting donde se notaba su gran química. Parte de la poca tolerancia entre ambos se evidenció en una de las escenas que decidió dejar el director en la que se ve a Grey reírse mientras Swayze le enseña uno de los bailes. La escena era más con un aire romántico y erótico, pero toma tras toma la actriz no podía sostener la risa. A Swayze no le hacía gracia (se evidencia en la escena donde vemos a Baby delante de él pasándole el brazo por su cuello), pero Ardolino avaló la actitud de la artista dejando la escena al considerarla una de las más honestas del film. Era además usual que les pidiera que improvisaran. Jennifer Grey tras esta película, su más conocida, continúo su carrera básicamente en la televisión para series y películas, mientras que Patrick Swayze continuó su carrera en el cine participando en famosas producciones como “Ghost” y “Punto de Quiebre”, además de la poco afortunada precuela de esta película “Dirty Dancing: Havana Nights”, estrenada en 2004 y dirigida por Guy Ferland.

La película que costó 6 millones de dólares fue un éxito de taquilla y ganó el Academy Awards a la mejor canción original, mismo que repitió en los Globos de Oro. Dirty Dancing acumula a hoy más de 213 millones de dólares, pasó a las tablas en un exitosísimo musical lanzado en 2004 y escrito también por Bergstein, que utiliza las mismas canciones de la película. Es que una de las cosas inolvidables es su banda sonora, cuyas canciones fueron seleccionadas cuidadosamente entre la misma Eleanor Bergstein y el supervisor musical Jimmy Ienner, con temas como (I’ve had) The Time of My Life, Yes, She’s Like the Wind y Hungry Eyes. El coreógrafo de la película fue Kenny Ortega, famoso por trabajar en varios tours de Michael Jackson.

Para el aniversario 20 lanzaron en 2007 una versión para teatros que incluyó varias escenas eliminadas, también ofrecidas en un nuevo DVD con los comentarios de su guionista. Para este aniversario número 30 se lanzará el remake, una película para televisión de tres horas, bajo la coproducción ejecutiva de Bergstein y la casa productora Lionsgate Television que será transmitido el 24 de mayo por ABC a las 8pm en Estados Unidos.

Abigail Breslin encarnará a Frances “Baby” Houseman, mientras que a Johnny Castle lo interpretará Colt Prattes, actor desconocido para muchos que ha tenido algunas participaciones en series de televisión. Prattes es también bailarín profesional que se dio a conocer tras participar en el video de “Try”de la cantante Pink. La semana pasada fue presentado el póster que rinde tributo a la película original.

Frases Célebres

  • “No permitiré que nadie te arrincone”.

 

  • “¿Yo? ¡Tengo miedo de todo! Tengo miedo de lo que vi, de lo que hice y de lo que soy, y de lo que más tengo miedo es de salir de esta sala y nunca más en la vida sentir lo que siento cuando estoy contigo”.

 

  • “Vuelve a tu cunita, Baby”.

 

  • “Nuestra Baby quiere cambiar el mundo”.

 

  • “¡Vamos, damas! Dios no les hubiera dado ese par de maracas si no quisiera que las agitaran”.

Galería con las mejores escenas de Dirty Dancing (Clic en la foto para detalles)


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