Hablamos con Diana Bustamante, productora ejecutiva de Siete Cabezas


Por Sandra M Rios U
sandra-rios@cinevistablog.com

Facebook Twitter Google
 << 40 veces compartido

Siete Cabezas es la segunda película del director colombiano Jaime Osorio Márquez, quien seis años después de estrenar su ópera prima “El Páramo”, revisita el género del suspenso.

Esta nueva película que llega a salas a partir del 19 de octubre, sigue a Marcos, un guardabosques misterioso que ve como su aislamiento intencionado se ve amenazado ante la llegada de una pareja de biólogos que hace su aparición para investigar la extraña muerte de unos animales. Su estancia en aquel lugar esconde el desorden psicológico de integridad de la identidad corporal que padece.  La tensión que genera una presencia femenina en el inhóspito sitio se hace cada vez más incontrolable, así que el monstruo de siete cabezas deberá salir a flote.

La directora artística del Festival de Cine de Cartagena, Diana Bustamante, es la productora ejecutiva de este largometraje a través de su productora Burning Blue. Ante la llegada a cartelera, conversamos con ella aspectos del rodaje y la preparación de esta propuesta de género diferente del cine colombiano.

  • ¿En qué momento le llega a Burning Blue esta historia y cómo deciden que apostarán por la segunda película de Jaime Osorio?

Nosotros ya estamos haciendo otra película de Jaime que se llama “Monstruo”, es un largometraje muy grande y complejo. En medio de ese proceso, reescribiendo el guion y consiguiendo la plata hace como un año y medio, con Jaime tuvimos una especie de discusión y yo le dije que lo que tenía que hacer era otra película y le propuse hacer una sin guion. A Jaime inicialmente no le sonó, pero insistí, le decía que hiciéramos algo raro. Le dije que hiciéramos la película entre tal y tal, que yo iba a conseguir esto y aquello, lo mínimo, y la hiciéramos. Fue un ejercicio muy chévere, por lo menos para nosotros que pensamos en disfrutar hacer películas otra vez. Has de cuenta cuando uno es un futbolista profesional y se echa un “picadito” en el barrio. Esto fue eso, volver a filmar lo que se nos da la gana, pero también en un ejercicio de probar cosas, de ser absolutamente libres y locos. Así salió esta película que me gusta mucho, me parece muy diferente a todo lo que hemos hecho y de todo lo que vemos en el panorama del cine colombiano. Me parece que es una mirada al género súper diferente. Es una película muy impresionante. Yo siempre digo que el cine se trata de emociones, pero no es necesariamente salir muerto de la risa. Las películas chéveres para mí son aquellas que son como un ácido que a las tres horas le estalla a uno en la cabeza. Yo siento que eso es lo que pasa con Siete Cabezas, que surgió entonces de la intuición.

  • ¿Cómo aparece el Parque Natural Chingaza en la película?

Inicialmente lo que queríamos era una montaña, no era un páramo exactamente, pero luego de entrar un día a Chingaza nos pareció una locación increíble, porque el parque es realmente enorme y pudimos filmar en lugares donde ya no entra la gente, logramos entrar mucho más adentro, en lugares desconocidos.

  • ¿Fue muy difícil lograr el permiso para filmar en una Reserva Natural?

Es cuestión de trámite. Sobre las exigencias puedo decir que no es un tema tan difícil en cuanto se cumplan las normas, porque poco tiempo después hubo otro rodaje ahí donde no siguieron los requerimientos, algo que es muy delicado porque el ecosistema del lugar es muy sensible, al punto de estar prohibido orinar incluso en el monte. ¡Así de sencillo! Nos demoramos un tiempo gestionando el permiso, pero a la final fue un ejercicio de confianza de la Dirección de Parques Nacionales y nosotros debíamos simplemente cumplir las normas, entre otras, la que decía que solo es permitido un número limitado de personas dentro del parque diariamente.

  • ¿Tuvieron entonces que reducir el equipo de producción?

Pues trabajamos con un equipo exacto de 26 personas y las permitidas eran 28. ¡Lo justo! Hacer una película con actores, donde además se necesitan conductores y personas de cocina, etc, es difícil, así que debimos cumplir con varios cargos los que estábamos. Yo, por ejemplo, como lo ven en los créditos soy script (continuista), asistente de escenografía, Jorge, mi socio, edición en set, conductor de acción. ¿Me entiendes? Todos hacíamos muchas cosas, pero finalmente lo logramos.

  • ¿Cómo manejaron el tema de los desplazamientos en un lugar tan grande donde ya no hay una logística para el acceso de los turistas?

Difícil. Por ejemplo para la escena donde ellos recogen los pajaritos muertos, teníamos que caminar 30 minutos con equipos al hombro para poder llegar a ese bosque. En ese lugar tampoco puedes hacer tus necesidades, no es permitido, pero tuvimos un equipo comprometido que tenía claro que si necesitaba ir al baño tenía que devolverse hasta el refugio.



  • ¿Cuánto fue el tiempo de rodaje?

Fue un rodaje súper corto de 14 días. Hubo mucho frío, dormíamos mal, fue como muy intenso, pero había muchas ganas de hacer la película y al hacerla con amigos siempre es diferente, como cuando vas a ver fútbol con tus amigos.

  • En 14 días no hay mucho tiempo para ser psicorígido y darse el lujo de repetir y repetir escenas hasta darle el tono exacto que uno quiere o tenía planeado.

Sí, así es, pero te digo que lo logramos, a pesar, e insisto, que todo fue muy pesado. Había que tener en cuenta la poca luz del lugar, que se iba pronto, subir y bajar del bosque. Pero se puede, lo logramos.

  • Hablemos del trabajo en pre y pos con los animales que aparecen en la película.

Me parece súper chévere que se vea un resultado y me preguntes por este tema. Todos los animales que aparecen en la película son de mentiras, todos son vía efectos. Una de las empresas socias es Dead Hamster, que se dedican a los efectos visuales. En realidad, solo hubo un pajarito muerto, que uno de los personajes sostiene en la mano, y ese fue el modelo para los demás. Lo que hicimos fue cambiarle las plumas, los colores, etc. Ese pajarito lo encontramos muerto allá y fue perfecto y milagroso para nosotros porque lo que teníamos pensado era hacer un dummy. Esta es la primera película que hacemos (desde su productora Burning Blue) con tantos efectos y tan bien logrados, es decir, que la gente siente que son reales.

  • ¿Qué fue lo más difícil de esta película?

El tema del clima fue algo muy complejo. Físicamente sí era muy difícil rodar allá. La neblina no es neblina, sino como pequeñas partículas de hielo que te penetran la piel. El refugio donde estábamos tenía tres habitaciones, entonces por habitación dormíamos juntos muchos. Esta fue una película muy exigente en términos físicos; el hambre y la incomunicación absoluta. Por ejemplo si yo estaba ambientando la locación que es la casa y pasaba algo, yo me daba cuenta hasta cuatro horas después que volvíamos. Por eso fue muy importante la preproducción donde nos planteamos unos escenarios por si pasaba esto o lo otro.

  • Cuando hablamos con Alexánder Bentancur, el protagonista, nos mencionó reiteradamente sobre el clima.

Sí, para los actores fue un choque, los actores sufrieron muchísimo. Para Alexánder que tuvo escenas sin ropa en temperaturas bajo cero fue muy complicado. (Clic para leer Entrevista al protagonista de Siete Cabezas).

  • Como la escena metido en el agua congelada, por ejemplo.

Esa escena fue bien particular. Ahí, el personaje además de estar casi sin ropa, tiene una serie de cicatrices y cada una de ellas tomaba hacerlas como 20 minutos. En la locación no teníamos camerino, lo hicimos al aire libre, afuera de un camión, entonces él pasó sus malos momentos con el clima tanto previamente, como al momento de entrar al agua gélida.

  • En la película el peso de la trama recae en Marcos. ¿Cómo llegaron al actor (Alexánder Betancur) que lo interpreta?

Jaime es una persona muy pila y muy inquieta, siempre está revisando la escena de teatro en Bogotá y en una obra lo halló y lo invitamos a casting y quedó. Se hizo un proceso de preparación intenso, donde se definió qué quería Jaime físicamente, que toda esa contención del personaje fuera lograda de forma natural y creíble. Todo el tiempo fue mucho el trabajo sobre él. Jaime fue, en realidad, muy preciso con todos los actores. Yo creo que para ellos también resultó ser una experiencia bonita e intensa.

  • ¿Cómo fue ese proceso de preparación del reparto que ustedes llaman laboratorio?

Eso es algo que Jaime ha hecho siempre, preparar muy bien a los actores y empezar uno por uno a construir cada personaje, es decir, él y el actor. Los actores son personas, entonces también tiene que ver con la relación que yo establezco como persona, ver qué pasa con lo que tienes y ver qué hacer para llevarla hacia lo que uno está buscando. Luego de eso ya trabajaron en parejas y posteriormente en grupo, pensando específicamente en las tensiones más importantes que se tenían que desarrollar.

  • ¿Toda esa etapa cuánto duró?

Eso si fue largo. Más o menos dos meses entre la escogencia y luego el trabajo diario de preparación.

  • Para finalizar, trabajaron la fotografía con David Gallego (El abrazo de la serpiente)

Sí, somos amigos de David, sabrás que la primera película de él fue “Violencia” de Jorge (Forero). Fue duro para David porque en Siete Cabezas también hace la cámara, pero con Jaime trabajaron mucho pensando la película antes, entonces al momento del rodaje todo fluyó. No tocó que reencuadrar tanto, se hizo un juego muy básico de luz, entonces realmente el tiempo para el set era con los actores, no como suele pasar que te la pasas cuadrando cosas. Esa parte fue maravillosa porque hizo que el tiempo fuera óptimo, las poquitas cosas que hicimos con luces sí las teníamos calculadas de antemano que nos íbamos a demorar.


Facebook Twitter Google
 << 40 veces compartido


 


Suscríbete - CineVistAmigos

Síguenos en Twitter

Síguenos en Facebook