Reseña de La La Land: Ciudad de Estrellas. Un musical trascendental

Por Sandra M Rios U
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“Estoy dejando que la vida me golpee hasta que se canse, entonces le devolveré el golpe”.

La La Land, la segunda película del joven director Damien Sayre Chazelle (31 años) sigue conquistando al mundo y se perfila como una de las producciones favoritas para los Premios Oscar. Suma ya 177 nominaciones de diferentes festivales, asociaciones y premios de Academias de cine y ya ha logrado llevarse 58 galardones.

Así como la contundente Whiplash, La La Land fue escrita por el mismo Chazelle en un intento por mostrar su relación con el arte y el entorno. Algo que él ha dicho tiene relación con su anterior película. “Ambas tratan algo que es realmente personal para mí: cómo equilibrar la vida y el arte, como equilibrar la realidad y los sueños… Cómo equilibrar su relación con su arte y su relación con otras personas”.

El título de La La Land nos da muchas luces sobre esa intención del director en esta gratificante historia. La La Land como expresión indica coloquialmente ese deseo de creer que es posible lo imposible, negándose un poco a la realidad y  Los Ángeles ha representado eso: la ciudad que nos transporta a los sueños y las fantasías.

La gran escena inicial en los largos puentes de L.A. nos da la bienvenida a ese sueño de dos grandes jóvenes soñadores: Mía (Emma Stone) y Sebastián (Ryan Gosling). Ella una entusiasta actriz en búsqueda de su gran papel que mientras tanto trabaja como mesera aguardando el momento y realiza miles de audiciones. Él, un músico de jazz que aspira a ser famoso conservando el purismo del género, una tarea difícil en un mundo lleno de música fusión. Anhela ser propietario de un club de jazz clásico.

Con esa primera escena llena de belleza y habilidad técnica, también se nos deja muy en claro que acudimos a un musical puro, a uno que nos inunda de esas ilusiones que tanto nos satisface ver de Hollywood y que nos evaden de la realidad. En adelante el viaje como experiencia para el espectador es mágico (los lugares, los encuentros, la música, el color, la ropa, el baile, los textos…), sensitivo y emocional.

La La Land es una experiencia completamente inmersiva (y no porque sea en 3D), que nos involucran en esta historia a través del corazón y los sentidos, porque si bien sabemos que se trata de una bellísima fantasía, nos compenetramos con esos dos carismáticos personajes inmensamente reales. Es que en el fondo todos queremos hacer realidad nuestros sueños más disparatados.

Mía y Sebastián son dos personajes con aspiraciones elevadas, habitando un mundo común lleno de responsabilidades y que no los comprende. El destino los une y uno al otro se dan esa fuerza requerida para lograrlo. Pero también es una historia donde la realidad no puede ocultarse para siempre y nos muestra ese despertar recordándonos que la vida no es un cuento de hadas, que te da pero que también te quita.  



La La Land es una película inesperada en ese sentido y su no complacencia aunque dolorosa la engrandece. Es un musical que rompe con la superficialidad con la que se suele relacionar este género cinematográfico. De primera mano leer o escuchar decir que es este un musical trascendental puede sonar incongruente, pero en realidad, Damien Chazelle lo consigue. La La Land se mete en lo profundo de nuestros sentimientos y nos hace pensar inevitablemente en esas pequeñísimas decisiones que modifican para siempre nuestro destino. 

Con gran habilidad La La Land mezcla lo clásico y lo moderno. Tenemos una diseño de producción que nos recuerda la exquisitez y romanticismo de la época dorada de Hollywood (lugares, trajes, maquillaje, los colores y la iluminación), con una historia única y posmoderna. Esa magnificencia de la época la disfrutamos gracias al uso del viejo sistema de formato ancho del cinemascope (que apareció en los años cincuenta para combatir al auge de la televisión) y así disfrutar de la música, el entorno y deliciosas coreografías, como un todo para la historia. Emma Stone es brillante al punto de hacer parecer que, en cierta medida, el buen Ryan Gosling  queda por debajo de ella.

La La Land es tan encantadora e impecable como agridulce, un sólido recordatorio de lo que finalmente es la vida. Un musical que se convertirá en película de culto. Por otra parte, Damien Sayre Chazelle con apenas tres largometrajes se constituye como uno de los cineastas jóvenes más importantes del escenario semi independiente en Hollywood. Dos películas con un trasfondo musical parecieran muchas en la cuenta de un director, pero su capacidad de innovar nos hace pensar por qué no una tercera. La La Land es verdaderamente inolvidable.

Ficha Técnica

  • Director: Damien Chazelle
  • Guion: Damien Chazelle
  • Duración: 128 minutos
  • Género: musical
  • Reparto: Ryan Gosling, Emma Stone, J.K. Simmons, John Legend, Rosemarie DeWitt
  • Música: Justin Hurwitz
  • Montaje: Tom Cross
  • Cinematografía: Linus Sandgren
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2016

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