Reseña Señorita María, la falda de la montaña de Rubén Mendoza


Por Sandra M Rios U
Twitter: @sandritamrios


Varios largometrajes del cineasta colombiano Rubén Mendoza han estado en esa línea difusa entre la realidad y la ficción, pero sus dos últimas producciones pertenecen al género documental: “El Valle sin Sombras” (2015) que nos mostró valiosos y desgarradores testimonios de los sobrevivientes de la tragedia Armero; y ahora llega a las salas de cine “Señorita María, la falda de la montaña”, la historia conmovedora de una mujer que nació siendo niño.

Dicho así, esta historia pareciera un retrato convencional de una persona que decidió vivir con un género distinto y asumir las consecuencias, pero en realidad, tiene muchos componentes que atraviesan a este personaje y reflejan también a un país y una sociedad.

Lo que importa de María Luisa Fuentes no es en sí su sexualidad (ella es una mujer y eso no tiene ningún conflicto), sino su entorno. Campesina de un pueblo muy conservador, con un pasado muy doloroso, ella vive como outsider en las montañas. Su inmensa soledad, sus tristezas y su coraje para resistir las burlas del pueblo al ver pasar por sus calles un “hombre con falda”, son los que hacen de ella un personaje singular e hipnótico. María Luisa está llena de contrastes; tiene un cuerpo y una voz frágil, pero realiza con gran destreza oficios pesados. La vida en el campo, alejada incluso del pueblo Boavita, le dan una inocencia particular, pero también es poseedora de un temperamento firme y tiene fuertes convicciones, unas que la hacen más mujer que cualquiera que nació con esa naturaleza y más espiritual que cualquier declarado católico a boca llena. Ese carácter llevó a detener el rodaje y poner a tambalear la producción por dos años, pues la escurridiza María Luisa no se sentía segura de lo que estaba haciendo.

Rubén Mendoza tiene en esta película una postura muy amorosa y respetuosa hacia este personaje, a quien indaga como una “leyenda curiosa” que conocía por tratarse del pueblo de su familia paterna, pero al paso del metraje permite que la fuerza, encanto y honestidad de María Luisa terminen completando esta historia.

Señorita María Luisa, la falda de la montaña es un reflejo de una sociedad, o más bien su consecuencia. El documental lleno de unas sutilezas no vistas hasta ahora en otras películas de Mendoza, deja entrever el rechazo, la discriminación, los prejuicios que se van enseñando desde la niñez y la fuerza que se impone de una masa, de la compasión y la lástima.

Quien vaya a ver la película para saciar su curiosidad por la vida de una transgénero, se llevará la sorpresa de encontrarse un personaje inspirador, que termina imponiéndose a las difíciles condiciones que le ha tocado sortear y se vuelve un ejemplo de feminidad, de amor y simpleza.

Las películas de Rubén son viajes intensos y muy poco olvidables, no solo por su contenido, sino por la forma y la elección de perdurables escenas de apertura y cierre, que aquí no son la excepción. Tampoco lo transformador que resulta para sus personajes hacer parte de su cine y los vínculos que crea con ellos. En este caso, María Luisa desde hace poco cuenta con una nueva casa con la ayuda de 20 voluntarios y el apoyo de una corporación y una fundación.

Después de hacer un impresionante recorrido en festivales con premios importantes como el de mejor director en el Festival de Locarno, llega merecidamente a las salas de cine el próximo 23 de noviembre.

Ficha Técnica

  • Dirección: Rubén Mendoza
  • Guion: Rubén Mendoza
  • Duración: 90 minuto
  • Género: Documental
  • Reparto: María Luisa Fuentes
  • Montaje: Gustavo Vasco, Juan David Soto, Rubén Mendoza
  • Diseño sonoro: Isabel Torres, Rubén Mendoza
  • Mezcla de sonido: José Valenzuela
  • Edición sonido: Isabel Torres
  • Producción: Amanda Sarmiento, Rubén Mendoza
  • País: Colombia
  • Año: 2017



 


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