Reseña de Silencio de Martin Scorsese. ¿Quién puede acabar con la fe de un hombre?


Por Sandra M Rios U
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“Rezo, pero estoy perdido. ¿Estoy orando al silencio?”

El problema de las religiones radica en las interpretaciones que se hacen de las escrituras o filosofías en que se basan. Suelen ser lecturas radicales que exigen un salto de fe. La mayoría de las doctrinas religiosas, espirituales y místicas tienen grandes vacíos que carecen de explicaciones razonables, al menos para quienes no están dentro de ellas.

Lo paradójico es que si no existieran esos vacíos y todo fuera racional y las ideas profesadas fueran completamente claras, dejarían de existir probablemente como fuerza colectiva, como congregación. Quedaría la religión sometida al juicio de cada quien y cada quien llevaría su propia religión bajo sus propias reglas y convicciones.

La fe es un salto a lo inexplicable, en eso radica y es la eterna batalla con la ciencia, es una creencia en un ser, en un algo o en un todo superior con el que nos conectamos internamente, es una fuerza que supera al humano y nos permite creer en que algo o alguien nos creó, que nos tiene aquí por un propósito, nos ayuda o marca nuestro destino, o que intercede en momentos en que lo necesitamos, que nos protege o por el contrario nos castiga.

Ese Dios que no parece estar interesado en intervenir en los infiernos que se viven en el mundo, que no parece mostrar compasión en momentos donde el humano más lo necesitaría, esa falta de respuesta en situaciones cruciales es el eje de la película Silencio de Martin Scorsese, que configura toda una tesis sobre la fe en las creencias religiosas y refuerza el concepto, al final, que ninguna tiene la verdad absoluta y que hasta los agnósticos e “iluminados” panteístas caen en posturas poco flexibles como si ese fuerza superior no representara en sí mismo lo divino y lo humano, lo blanco y lo negro.

Silencio es la adaptación de una novela con historia aún vigente del japonés Shūsaku Endō, publicada en 1966. En la película seguimos a dos sacerdotes jesuitas que viajan de Portugal a Japón cuando se enteran que su mentor renunció a su fe después de ser perseguido y torturado en tiempos en que la fe católica estaba prohibida para los nipones (Siglo XVII). El padre Ferreira se convierte en practicante budista. En la travesía de los otros sacerdotes por encontrarlo, deberán vivir en carne propia la violencia a la que son sometidos todos los que profesan la creencia católica.



La película muestra dilemas cristianos de ayer y de hoy como el libre albedrío y la “bondad de Dios” ante momentos críticos, que justamente han sido usados por los detractores para torturar a sus fieles. Los Jesuitas son la representación más fiel de entrega y sumisión de la fe cristiana, son, de todas las órdenes, los más entregados a una vocación de servicio, de evangelización y educación que los ha llevado a ser perseguidos y hasta puestos en duda por otras facciones cristianas. 

Silencio tiene una estructura narrativa centrada en los conflictos de la fe, en las dudas y los vacíos de las creencias, por esa razón no se siente estar frente aún largometraje con deseos de adoctrinar. Las constantes escenas de tortura despiadada también refuerzan el carácter humanista de la historia. Por eso aún no profesando la fe cristiana nos conectamos ante las dubitativas del personaje central Sebastião Rodrigues, interpretado con acierto, poder y credibilidad por Andrew Garfield. Nos conectamos con esa capacidad que todos tenemos de sobreponernos (por una fuerza desconocida) y adaptarnos a las adversidades.

Son las habilidades como director que posee Scorsese que la resistencia al tema se va opacando por los giros de su historia, una buena atmósfera, las solidas actuaciones (también están Liam Neeson, Adram Driver y Tadanobu Asano) contundentes y complejos diálogos.  La película mantiene la expectativa siguiendo a varios personajes al tiempo, mezclando el drama y la filosofía cristiana con las persecuciones y crueles ejecuciones. Silencio es una película muy bien sostenida en sus casi tres horas, un ritmo pausado y elevada belleza visual. Un logro de un director que por casi 30 años estuvo intentando llevarla al cine, muy bien adaptada por Jay Cocks (La edad de la inocencia, Gángsteres de Nueva York).

Las conspiraciones de sociedades secretas mantienen la idea que para poder someter a los humanos en un nuevo orden mundial hay que quitarles primero elementos que los hacen insuperables: la familia; el amor; y la fe. Esta película nos habla de las dos últimas como actos de entrega y que a pesar de las recaídas y debilidades, el humano decide tenerlas a su lado durante toda su vida.

Muy concentrados los Premios de la Academia de Cine de Hollywood por evadir las presiones en 2016 de la campaña #OscarsSoWhite, que se dedicaron a probar que las historias raciales y los actores negros sí tenían cabida en los Oscars, y se olvidaron casi que por completo de otra gran obra de Martin Scorsese (solo fue nominada a mejor cinematografía por el trabajo del mexicano Rodrigo Prieto y sin duda merecía más). 

Ficha Técnica

  • Director: Martin Scorsese
  • Género: drama histórico
  • Duración: 161 minutos
  • Guion: Jay Cocks
  • Reparto: Andrew Garfield, Liam Neeson, Adam Driver, Tadanobu Asano, Ciarán Hinds
  • Montaje: Thelma Schoonmaker
  • Cinematografía: Rodrigo Prieto
  • Música: Kim Allen Kluge y Kathryn Kluge
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2016

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