Se complica la situación para The Weinstein Company tras escándalo sexual de su cofundador Harvey Weinstein



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Meryl Streep lo apodó “El castigador” por su capacidad de arruinar o catapultar la carrera de algún actor o director. La poderosa actriz también lo elevó a la categoría de “dios” cuando recibió su tercer Globo de Oro por su interpretación de Margaret Tatcher en “La dama de hierro” (2012), de la que The Weinstein Company fue su distribuidora en territorio estadounidense.

Ese “dios” de la ciudad de los sueños, Harvey Weinstein,  se le derriba ahora su emporio y credibilidad tras las serias acusaciones de acoso sexual recopiladas en una extensa investigación publicada el jueves pasado por  The New York Times.

Se suman por décadas los abusos de poder del productor cofundador de la hasta ahora muy bien posicionada The Weinstein Company, la empresa productora y distribuidora de cine internacional independiente más poderosa del mundo fundada con su hermano menor Bob. Lo que hasta ahora tocaba esta compañía era sinónimo de calidad y una garantía para que una película pequeña lograra colarse en el lobby de los Oscars e incluso de arrebatar varios premios.

Fundada en 2005, The Weinstein Company fue la sucesora de su distribuidora Miramax Films creada en 1979 y que tenía la misma finalidad de promover películas que no tenían espacio en los circuitos comerciales. Tras deudas insostenibles fue vendida a The Walt Disney Company que la conviritió en una productora y distribuidora enfocada en la televisión.

No es la primera vez que se escucha de acusaciones al todopoderoso de Hollywood, pero acuerdos privados con sus víctimas no permitían que este tipo de noticias trascendieran. En 2015 se escuchó de la última acusación, cuando la modelo italiana Ambra Battilina lo acusó de abuso sexual en un hecho que ocurrió en las oficinas del Festival de Cine de Tribeca. Algunos casos, como este, incluso llegaron a los estrados judiciales, pero no fructificaron por falta de pruebas o acuerdos monetarios con las víctimas.

El titular de The New York Times es contundente y demoledor: “Harvey Weinstein pagó por décadas a sus acusadoras de acoso sexual”. Y empieza con el testimonio de la actriz Ashley Judd cuando hace dos décadas acudió a lo que creía ser un desayuno de trabajo, pero la cita se cumplió en el cuarto del productor en el Hotel Peninsula Beverly Hills donde la recibió en bata, le ofreció un masaje o permitir verlo mientras se bañaba. La historia se repite con empleadas tanto de Miramax como de TWC en casos de abuso de poder con promesas de catapultar sus respectivas carreras. El mayor de los Weinstein y sus abogados primero intentaron desestimar las declaraciones del medio de comunicación, pero posteriormente salió al paso con dos acciones: primero, reconociendo el maltrato y dolor causado en el pasado, y segundo, tomando un paso al costado en la compañía, dejando todo en manos de Bob, su hermano. “Reconozco la forma en que me he comportado con colegas en el pasado que ha causado mucho dolor. Sinceramente me disculpo por ello. Aunque estoy tratando de hacerlo mejor, sé que tengo un largo camino por recorrer”. Igualmente, reconoció que está trabajando con terapistas y que se ausentará por un tiempo para enfrentar este asunto.

A esto se suma que una de sus más fieles consejeras, la abogada Lisa Bloom, renunciara a su cargo este fin de semana y que otra mujer, una expresentadora de Fox News, aprovechara las denuncias para hacer la propia, declarando que años atrás el hasta ahora intocable Harvey Weinstein se masturbó delante suyo en un restaurante. Igualmente en las últimas horas, la artista y escritora Liza Campbell se unió a las acusaciones, aduciendo propuestas inapropiadas del cofundador de la TWC.

Pocas mujeres desde empleadas temporales hasta ejecutivas de altos cargos y actrices hablaron del tema, porque Harvey se blindó con contratos donde obligaba a tener un pacto de silencio. En total son ocho casos los que reconstruye la publicación sobre este depredador sexual de la meca del cine, apoyando su investigación adicionalmente con documentos de archivo, grabaciones y correos electrónicos.

¿Qué le espera a The Weinstein Company?

El paso al costado obligado de su propia compañía deja su destino incierto. Muchos productores ligados a la compañía directamente por gestión de Harvey W. podrían estar considerando trasladarse a otras productoras para continuar sus proyectos y estas movidas no solo se darían por el escándalo sexual del productor estrella de Hollywood sino porque, según Variety, la compañía ha estado este año en su más bajo nivel de actividad con muy pocas producciones en camino. TWC está próxima a meterse con fuerza en la producción para televisión.

Este escándalo ocurre en el preciso momento en que inician las movidas para la temporada de premios, donde Harvey Weinstein ha sido determinante desde que ganara en 1999 el Oscar a mejor película por “Shakespeare in Love”. En realidad, desde inicio de esa década había venido demostrando que como productor podía convertir una película independiente en un taquillazo. Pero aún más osado, que era capaz de hacer el mismo lobby de las majors (los grandes estudios) y poner sus producciones entre las nominadas y premiadas en los Oscars. Pulp Fiction, El Paciente Inglés, Jane Eyre, Chocolat, Kill Bill, Chicago, Bastardos sin Gloria, El Artista, El Discurso del Rey, El Luchador, Carol, Fruitvale Station, Silver Linings Playbook, Lion, Blue Valentine, Nine, Vicky Cristina Barcelona, Single Man, The Road y Killing Them Softly son algunos de los títulos que desde la producción o distribución han sido tocados por esta poderosa compañía.

Las películas independientes con alguna aspiración a la temporada de premios que contaban con la mano (gigante) de este productor, han quedado huérfanas y deberán apostarle a su fuerza para intentar calar entre las preferencias de los miembros. La Academia de Hollywood intentó en varias ocasiones atajar las jugadas de Harvey Weinstein modificando sus reglas, pero este siempre se las ingeniaba para poner sus películas en las manos de los votantes y vender las razones por las cuales debían ser nominadas. Las serias acusaciones sexuales harán quizá que la Academia de Hollywood tome medidas y “como castigo” haga que la mirada de los miembros se dirija, al menos por la próxima edición, a otros destinos cinematográficos.

Las majors estarán felices de haberse quitado de encima a una piedra en el zapato que parecía indestronable y ojalá este caso sirva, no para imponer exclusivamente las películas de los grandes estudios, sino para que se de paso a muchas otras obras independientes producidas en Estados Unidos por otras compañías. Eso sí, retomando el aspecto de fondo, esperamos que realmente las malas prácticas en Hollywood y la industria no se queden como parte del paisaje y se tomen verdaderas acciones. Bien lo declaró Mark Ruffalo vía Twitter el día de hoy: “Para ser claro, lo que hizo Harvey Weinstein fue un desagradable y horrible abuso de poder. Espero que estemos viendo el inicio del final de estos abusos”.

Entre las próximas películas distribuidas por TWC aparecen: The Curren War, Fahrenheit 11/9 y Hotel Mumbai.


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