Timbuktu de Abderrahmane Sissako – Cannes 2014




Si bien la jornada inicial de Cannes concentró la atención en Nicole Kidman y la adaptación de la historia de Grace of Monaco que causó desilusión, no todo fue polémico. Además de la película de apertura, se exhibió el primer film de la competencia oficial que opta por el máximo galardón, el Palma de Oro.

Ese largometraje fue Timbuktu del director mauritano Abderrahmane Sissako, nada desconocido para el Festival de Cannes que ha acogido sus películas desde 1993 cuando estrenó “Octubre” y del que luego vinieron “Heremakono” (conocida como Waiting for Happiness) y “Bamako”. Además también ha estado en Cannes como jurado.

Timbuktu o Tombuctú en español, es una ciudad cerca al río Níger, gobernada por religiosos fundamentalistas, en donde vive Kidane, un hombre que de forma pacífica vive con su esposa y sus dos hijos. Su estilo de vida se contrasta con el que se vive en las calles; una ciudad llena de prohibiciones y de terror impuesto por el régimen yihadista, y cuyas restricciones resultan, en algunos casos, hasta absurdos; el gobierno de turno quiere controlar la música, el fútbol y hasta lo que consumen sus habitantes.

Esta familia ha logrado vivir al margen de esas políticas, hasta que un día por error, el padre mata a un pescador que a su vez ha matado a su querida vaca. Lo mucho que había logrado evadir el régimen para vivir tranquilamente, se verá reducido a nada tras ese inesperado hecho.

En las notas del director, Sissako cuenta que esta historia se inspiró en el terrible hecho de una pareja que fue brutalmente asesinada a pedradas en Aguelhok, el 29 de Julio de 2012, y cuyo asesinato fue publicado en la red por los autores. La pareja dejó a dos hijos. Su absurdo crimen se debió a que simplemente no estaban casados.

Pocos medios han hablado de este film, pero cabe destacar que los pocos que lo han hecho, entre ellos el The Guardian, señalan que aunque la historia pudiera no resultar atractivo inicialmente, dado la resistencia del público hacia ese tipo de temas, el film es mucho más que un retrato sobre la tiranía y la miseria.

Otra de las cosas que destaca la prensa es la precisa dirección de Sissako, al cuidarse de no caer en situaciones que se presten para la polémica. Si bien presenta los desmanes cometidos por extremistas musulmanes, su interés es ahondar en la realidad humana. Un film calificado de perdurable, equilibrado y compasivo, aunque sus imágenes sean duras y depresivas.





 


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