La Sociedad del Semáforo – Entrevista a su director Rubén Mendoza


Por Sandra M Rios U
sandra-rios@cinevistablog.com

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Lunes, inicio de semana, sentada en el Juan Valdez de la séptima con 62, cayendo la tarde, en medio de una copiosa lluvia y esperando a encontrarme con Rubén Mendoza, el creador del delirio con su ópera prima La Sociedad del Semáforo. A los pocos minutos hace su arribo y aunque no lo conocía, las fotos que revisé donde aparecía con sombrero boyacense en varias de ellas, me facilitaron la labor.  Así como su sombrero, símbolo de esa región colombiana llena de gente amable, es el saludo que me da Rubén.  Una breve introducción sobre CineVista y una breve explicación de los puntos de la entrevista fueron suficientes para entablar una conversación amplia, sincera (como en varias ocasiones me recalca que es él), amena, que se prolongó por más de una hora y en la que pude concluir que este jóven realizador tenía muy claro el concepto de su película, independientemente a lo mal o bien que pueda resultar su ópera prima en términos comerciales una vez estrenada y que además, tiene muy claro (aunque no parezca) cual es su cine, a donde lo dirige y que quiere explorar con el mismo.

La Sociedad del Semáforo se estrena el próximo viernes 24 de Septiembre.

  • Delirio es una palabra que describe bastante bien a La Sociedad del Semáforo, pero para ilustrar mejor al público ¿cómo la podemos definir?
  • La película es un oasís y un rin de boxeo al mismo tiempo, en donde se encuentran muchas de las placas tectónicas que chocan en la sociedad y que se encuentran en una esquina. Es delirio porque yo considero el delirio uno de los rasgos principales de la colombianidad. El país más feliz del mundo a la larga se está pudriendo por dentro y sin embargo sonríe. Ambas cosas son valiosas, tanto descomponerse como sonreír y me parece que esa convivencia tan “pegadita” entre magia y mugre como lo hemos dicho varias veces en la promoción de la película, pues hacen el delirio.

    Una película como ésta obviamente por su temática puede llegar a tener conclusiones no buscadas o contenido político pero es un accidente poético porque yo lo que estaba buscando era la belleza y la belleza incluye la monstruosidad y lo horrible.

    • Este complejo film nace un día tras ir en bus después de salir de clases en la Universidad Nacional, cuéntenos de los inicios de la L-S-D-S.

    Inicialmente yo tenía dos imágenes, una la de un ahorcado en un semáforo justo en el momento en que la gente comenzó a multiplicarse en el lugar y la otra, la mía implorando siempre que el semáforo estuviera en verde para poder llegar rápido. En días de lluvia, en medio del trancón esperando el cambio de semáforo, veía a esta gente abajo, así que comenzaba a pensar en ellos porque me ha gustado estar siempre en el “lado B” del disco. En un disco regularmente puedes encontrar, al otro lado, una canción muy buena y pensaba era en eso, en como se ven las cosas estando en el otro lado y como ellos al contrario mío desearían que el semáforo estuviera más tiempo en rojo.

    Ya de ahí saqué la premisa de un tipo que pudiera convencerlos que él podía prolongar el semáforo en rojo más tiempo y comencé la investigación y me alimenté del mundo del reciclaje y me di cuenta que estaban muy relacionadas. Todas convergen: el comercio informal, los liciados, mendigos y habitantes de calle, de ahí viene el tema  del bazuco y ahí si que encontré un mundo maravilloso y dolorosísimo por supuesto.

    • ¿Qué tan difícil fue acceder a este mundo, qué tan abiertos estuvieron para permitirte el trabajo de campo?

    No tuve dificultades porque me acerqué a ellos con las manos arriba y cuando uno lo hace de esa forma ellos se dan cuenta de tu vulnerabilidad y saben que uno está un poco bajo sus reglas. También es cierto que aceptan abrir el alma y los ojos para uno hasta el punto de advertirme que tuviera cuidado con la amistad de ellos porque siempre traicionan a quien alguna vez les ha tendido la mano.

    Hubo una parte de la investigación en Cali y otra en Medellín. La de Cali es la que me pareció de las más interesantes donde pude aprender de la vida sexual, de la lujuria que acompaña al bazuco, de como se esconden en los árboles para hacer el amor los ñeros (habitantes de la calle). Esta para mi es una palabra bella, es la abreviatura de compañero, no es despectiva.

    • ¿Te tomó mucho tiempo?

    Yo todos los procesos los he ido llevando a cabo sin plantearme metas o plazos. Entonces a mi se me volvió casi más importante compartir con algunos de ellos que volverlo material útil. Siempre he oído de los filósofos viejos de oriente que lo más bello es lo inútil y lo innecesario y pues casualmente esta gente es considerada inútil, innecesaria y sobrante, así que a mi me resultaba todo lo contrario, más bien alimento para el alma y para el “coco” (palabra informal para referirse a la mente).

    Además todas sus reglas me maravillaron y pues cuando uno dice la verdad, entonces se repite, esta lora yo ya la he dado bastante pero a mi me encantan las condiciones del ñero, el poder que maneja en la calle, el hecho de vivir sin miedo que es algo que cualquier colombiano puede entender porque nosotros vivimos en permanente paranoia, pero cuando uno es dueño de la calle es distinto. Es distinto cuando uno tiene más defensas que lo normal, cuando uno tiene un sistema inmunológico sofisticado, cuando uno pierde la noción del asco, cuando los vínculos familiares no importan pues aparece la libertad total en términos preciosos y coloridos pero también aparece la miseria y el dolor en formas que a nosotros ni se nos ocurren estando del otro lado.

    • ¿Quién es Ruben Mendoza y cuál es su trayectoria?

    Yo soy un artista, un man que le gusta “enfierrarse” con cámara, que le gusta andar con músicos, que le gusta pensar en música, en tiempo. He hecho unos 8 cortos y ahora publiqué recientemente un DVD con 4 de esos cortos y 15 videoclips que se titula “Los paramédicos también se mueren”, donde otra vez dejo en evidente el lado B de las cosas. Todo mundo piensa en los médicos pero nadie en los paramédicos y pues he tomado la cámara como mi guitarra, me enfierro y con ella ando. He aprendido a producir con muy poquita gente y es como me gusta hacerlo y digamos que mi condición básica para estar trabajando es que vida y cine se mezclen, sino no me importa nada. Yo no estoy para nada tratando de hacer cine por perseguir la gloria o el reconocimiento, sino porque pensar una película es delicioso, escribirla lo es más, filmarla aún más, editarla igual, postproducirla, pensar la música, etc, etc.

    • La Sociedad del Semáforo es tu ópera prima pero también la conjugación de tus trabajos previos como el cortometraje “La Cerca” uno de los más vistos del cine nacional, que viajó a Cannes y participó en Guadalajara pero en el que también, de cierta manera, se asocia a la violencia y las consecuencias que deja en los que la padacen, insistiendo en el delirio, ¿porqué?

    Son dos señas de dos trabajos y a mi la violencia no me interesa como gesto sino en la forma como modifica los rasgos, entonces yo siento que el colombiano tiene la violencia y el odio en el código genético. Por lo tanto se hace difícil escapar a ciertas estructuras que tarde o temprano hacen que uno termine cayendo en lo que uno no quiere ser. Ahora un corto como “El Reino Animal”, que es el más largo que hecho de 34 minutos, lo que cuenta es el afán de la vida sexual de un viejo que ya no tiene como acostarse por dinero, ni tampoco tiene carisma para hacerlo gratis y que vive con cinco animalitos y termina envuelto como en una especie de historia pederasta. Algo de esos gestos también hay en “La casa por la ventana” y en “El corazón de la mancha” que también tiene música de Velandia como en esta película.

    Lo que puedo decir es que la constante de todos estos trabajos,  es que son seres al margen, no siempre del lado de la violencia, simplemente que son personas que respiran un aire distinto al que estamos nosotros acostumbrados a respirar y que tienen como un filtro en los ojos que les colorea la realidad de otra manera. A mi esas cosas me maravillan y me interesan mucho más que la historia oficial. Me gusta la historia del anonimato ya que no creo en la historia, ni en la trascendencia, ni en la gloria, ni en el arte como forma de cambio, pues entonces lo que me queda es disfrutar de las cosas efímeras y tratar de prolongarlas en el tiempo pero siempre teniendo en cuenta que van a desaparecer y que nadie las va a ver.



    • Ya teniendo la historia, la premisa, el guión elaborado, ¿cómo fue ese proceso de casting que como sabemos estuvo plagado de actores naturales?

    El casting nos salió del p***. Es realmente precioso como lo hicieron la mayoría de ellos. Alexis es genial, Abelardo/Cienfuegos es espectacular, Eulalia, Rosario, don Luis el reciclador. Yo pues en estos días que me he puesto a pensar en eso, he pensado que no creo en la clasificación de actores naturales. Yo creo en actores que estudiaron y otros que no. Pero un micrófono y una cámara inmediatamente alteran la realidad, salvo que estén escondidos. Un entrevistado, por ejemplo, ya es un actor para mi. En este caso particular, yo tenía que escoger entre gente que podía hacer las cosas por un lado, o entre gente que ya tuviera 35 años de entrenamiento en la calle y pudiera acercarse a uno de los personajes que ya tenía escrito.

    Nosotros hicimos un casting donde buscamos p&%#, hijue&%#, malpar&%#, corredores de bolsa, encrespadores de pestañas, domadores de elefantes, una lista larga y empapelamos la ciudad con volantes e hicimos un video con esas palabras. Haciendo ese video, por ejemplo, apareció Cienfuegos y de ahí se aparecieron como 700 personas de donde sacamos buena parte de los que vemos en la película. El protagonista si lo sacamos buscando en la calle, adicto al bazuco y lo encontramos como tal.

    • Algo innegable de la película es la crudeza con la que se narra la historia, no solo a través de sus textos, sus mismos personajes, sino por el manejo de la cámara, la edición, la música. ¿Eres consciente de lo arriesgado de tu propuesta y lo que puede llegar a irritar a una parte de la sociedad?

    La verdad no porque si fuera consciente eso me paralizaría, o sea, no haría lo que tiene uno que hacer sino que me pondría a rendir cuentas a quien no le tengo que rendir, entonces no pienso en los que les va a encantar, ni a los que va a ofender sino que simplemente siento que hablo desde el corazón y me hago acompañar como en el caso de mi productor, Daniel García, quien es el que ha estado más al lado mío. Busco entonces gente que esté dispuesta mas a ejercer complicidad y a meterse en la aventura de la película, que en ver a quien incomodamos o a quien complacemos. Quien me cuente que lloró viendo la película me afectará y quien me diga que se rió  le agradeceré, pues la película fue hecha en realidad con mucha risa y  mucha emoción.

    • Antes de ver la película me preocupaba el enfoque que se le diera a un tema tan sensible. Se trata de la oveja negra de una ciudad, un tema que no queremos que nos mencionen o presenten, pero sobrepasando esto, uno se enfrenta a un film poético en su estética e intencionalidad, ¿es así?

    Eso depende más de cada cual pues el tema de la poesía la lleva uno puesta como la camisa, como un esfero, como el carpintero y sus herramientas. Yo he estado todo el tiempo del lado de la poesía y pienso que es fácil encontrarla al lado del “mugre” en un país como este. Lo importante es saber o querer retratarla junto al mugre. Para mi hacer arte es un ejercicio constante de poesía.

    • Pretender mostrar el lado humano y trabajar la cinta de manera tal que sea inevitable no sentirse del lado de sus protagonistas, no es un poco querer reinvindicar la violencia de los mismos hacia el resto de la sociedad excusados en la falta de oportunidades?

    Yo la verdad no siento que la película celebre el odio, todo lo contrario. La Sociedad del Semáforo es una película de amor y no pretende ser abogada de los pobres porque para citar un ejemplo de la película, el protagonista está extrañando fuertemente a su hijita y se queda con el regalo que le va a mandar. Es cierto que son personas que se traicionan, que son capaces de robar al otro, que están armadas pero no siento que busqué simpatía a la fuerza, lo que pasa es que somos propensos a estar con el débil muchas veces y lo que pasa es que ellos son como animalitos contra carros, contra el monstruo del sistema, contra la indiferencia, contra los políticos que sacan leyes para prohibir la gente en los semáforos como si la peste se erradicara de esa forma.

    • ¿No hay entonces mucho de político en tu film?

    No, yo no creo. Yo creo que es poesía. Lo que pasa es que están las condiciones dadas. Si esta gente estuviera en Suiza de pronto tendrían que sacar un permiso para trabajar en el semáforo y seguramente ya estarían tapados de la plata. Sencillamente es una gente que me interesó. De pronto me hubiera podido interesar el gremio de los golfistas bogotanos y en ese caso hubiese buscado cual sería la óptica.

    Definitivamente L.S.D-s no es la abogada de los pobres y cuando la anarquía aparece en el film no es justificación del odio sino un canto a la vida, eso es la anarquía para mi. Es que hay un orden que lo maltrata a uno, que lo ignora, que lo anula, que lo llama desechable, que lo hace a un lado. Mira la rebeldía de los ñeros que son capaces de vivir de la basura cuando la sociedad ha determinado que la basura no sirve, pues ellos prueban que si sirve.

    La película se hizo con gente que se dice no sirve, pero si lo hacen. El arte se hizo con material que se dice que no sirve, quienes interpretan la música de la película es gente ya jubilada.

    • Ya que menciona el tema de la dirección del arte, hay un cambuche, hogar de Raúl, donde se aprecia el trabajo excepcional que este apartado realizó para la película

    Esa es una copia de varios cambuches que conocí en realidad. Cuando llegué a encontrar esa locación, de hecho al frente había un cambuche lleno de avioncitos colgados y zapaticos. Yo quería hacer la réplica de un cambuche que conocí en Cali que quedaba al margen de un río y al lado estaba el barrio marginal. Era el cambuche de Félix Villarraga quien ahora está muerto. El fue inspiración en gran parte del personaje de Raúl.

    Trabajar dentro del cambuche era realmente delicioso en medio de la noche y el frío pues nos calentabamos rápido a la hora de filmar.

    • La película transcurre en la esquina de un semáforo pero también hay varias lugares que los bogotanos podrán reconocer, como otros no tanto, ¿podemos nombrarles algunos de esos lugares?

    Están las montañas del boquerón yendo hacia Tunja, esta un planito yendo hacia Villa de Leiva, están los pozos azules, la vereda del Valle de Santa Sofía y acá en Bogotá en muchos lados, no recuerdo las direcciones de todos. De hecho conseguimos hasta un complejo de ruinas, burlándonos un poco de los estudios de Roma. Era un set abierto a la vida, lleno de secuelas.

    • Hay una escena donde sale Raúl de una lápida, filmada en un cementerio equis. Un espacio público donde no tuvieron permiso ¿cómo lograron la escena?

    No solo en esa escena, durante la primera semana de rodaje accedimos a lugares de manera clandestina. Ya fuera enrollando la cámara entre cobijas o llevándola, como en el caso del cementario, en un coche de bebé para que no nos molestaran en la entrada. De hecho el protagonista le tocó esperar dentro de la tumba entre toma y toma hasta poderla sacarla adelante.

    • L.S.D-s es también una road movie en donde sus protagonistas se desplazan a Boyacá haciendo un viaje que les sirve de catarsis. ¿Ésta locación fue una manera de homenajear a la tierra donde naciste?

    Yo soy de Rio Isabel (Boyacá) pero en realidad no hay nada de homenajes. Hay el goce de un viaje que yo hago mucho porque yo soy de repetir sitios. Yo llevo acampando allá en esas montañas desde los 17 años. Me encanta esas veredas, sus casas, sus caras quedaron plasmadas en la película como un retrato de esa época mía porque uno “es lo que pinta” como dice un pintor de Piedecuesta.

    En ese sentido puedo decir que la película es taoista, es de todo lo que me rodea y todo lo que quiero y lo que conozco. En ese viaje hay árboles que conozco desde mis cinco años, para mi esos árboles son gente también. Por ejemplo, en el plano de la camioneta donde le enseñan el cajón a la madre, el árbol que aparece en ese plano lo conozco desde que yo era un niño así que para mi es una preciosidad verlo dentro de la película.

    • La película goza del hecho de ser una de las que más premios e incentivos ganó en su etapa de desarrollo pero ahora después de finalizada ha sido satanizada en Europa y no logra clasificar para participar en Festivales ¿no es esto muy paradójico?

    Si, es muy paradójico. Yo la verdad no me comí el cuento de los premios en la pre (producción) pero reconozco que me gustaba porque nos ayudaba a filmarla. Si me gustaría que la película le devolviera a muchos que apostaron a la ciega, pero la realidad es que la cinta nunca fue complaciente con Europa. Lo que ha molestado es que la estructura les parece demasiado larga, porque con el niño se nos fue la mano, porque no está explicativa con el problema del desplazamiento.

    La palabra satanizada la utilizó uno de los duros del festival de Berlín diciendo que era una obra poderosa pero la satanizaron aquí. También ha habido gente que la compara con Los Olvidados, con películas de Tomas Gutiérrez Alea, hasta con cosas de David Lynch, con Fellini, como lo hizo la Revista Kinetoscopio.

    • O con el vampirismo de Luis Ospina.

    Claro, la película comienza con textos de “Agarrando Pueblo” de Luis Ospina, es lo primero que uno oye mientras hay un tarro pidiendo monedas y se ven los sellos, en los fondos, de quienes nos colaboraron muy gentílmente.

    • Mencionando a Luis Ospina que realizó el montaje, hubo detrás un buen equipo que justifica lo bien hecha que está la cinta. ¿Quiénes son?

    Bueno por una lado hay mucha tecnología que nos permite hacer cosas maravillosas con buena calidad y más barato, pero detrás hubo grandiosas manos. Juan Carlos Gil en la fotografía (Perro Come Perro y La Sangre y la Lluvia) y quien para esta película le tocó reinventarse porque era un hombre sobretodo hecho en la publicidad, por lo tanto le gustaba lo que comunmente es visto como precioso. Está Oscar Navarro en el arte y quien ya había hecho un corto conmigo. Cesar Salazar, otro caleño en el sonido directo, toda una garantía para nosotros, un hombre con más de 30 películas encima. Ana María Acosta, otra caleña, en el diseño de vestuario y en el diseño sonoro participó Sonica, Montilla, Francia y yo.

    • Después que se terminó el rodaje ¿hubo algún trabajo con estos personajes para que regresaran a su cotidianidad?, ¿cómo fue el manejo de la retribución?

    De retribución lo manejamos como cualquier actor, firmamos un contrato y tuvieron un sueldo y amor durante seis meses. Con quienes quedó una amistad pues la seguimos de manera comprometida. Es el caso del cucho, de Romelia, de Amparito y de Alexis.

    Al terminar el rodaje fuimos de viaje por Santander como 12 de la película, un viaje muy bello. Después de eso cada uno retornó a sus vidas y sus miserias. El cucho, por ejemplo, no sabe vivir en sociedad, no sabe trabajar y tampoco le interesa nada. En su caso se hicieron recolectas, vacas, un concierto, se le regalaron postales para que vendiera y todo lo que le dabamos al poco tiempo estaba empeñado y vendido. Yo compartí cama con él mes y medio pero definitivamente él no va a aprovechar ninguna oportunidad.

    Con Alexis el protagonista intentamos varias cosas, ahora mismo está perdido y no lo encontramos para que vea la pelicula. Intentamos instalarlo en el campo para que trabajara en obra, yo mismo fuí con otros a conseguirle casa, cama y comida. Él lo logró por unos meses hasta que recayó de nuevo. Después su familia lo aceptó de vuelta y lo aguantó unos meses hasta que no pudo más.

    • Hay mucho de cine de autor en tu propuesta. Como realizador ¿qué te está inspirando?, ¿cuál es tu búsqueda?

    Hacia donde cada historia me pueda llevar. Mas que ser un autor soy coautor por toda la gente que uno copia sin querer. El oficio de uno como director es esconder todo lo que copia. Pero yo veo personajes por todos lados en mi cine. El trancón de ambulancias con que inicia mi película me acuerda del inicio de 8 1/2, la naranja en la boca me acuerda de El Padrino o cuando la cámara adelanta a los personajes por el hombro me acuerdo de Scorcese, y cuando veo a Raúl en un espejo pienso en Taxy Driver, y con otros personajes pienso en Bergman. Todo eso me ha alimentado.

    • Entendiendo que la película trasciende la ficción y su realismo no termina cuando el proyector se apaga, ¿no crees que el film puede servir para que la gente entienda la humanidad dentro de las acciones violentas de estos personajes? ¿o por el contrario los aislen y se les tome más miedo?

    No lo he pensado porque vuelvo al tema de hacer las cosas para uno mismo sin dar razones y complacer a los demás. Pero realidad no me importa que pasa pues no tiene ninguna misión social, ni se hizo pensando en que aceptaran o rechazaran más a otro. Son lecturas que un espectador puede hacer y que debo respetar completamente.

    • ¿Después de verla le quitarías o le adicionarías algo?

    No, nada, ya está hecha y ya la quiero olvidar. A las películas les queda faltando el resto como diría el mono Osorio. Yo la verdad estoy muy libre de expectativas. A mi ya no me importa que fracase. Me gustaría, eso si, que le fuera bien por la gente que apostó en ella.

    • Entre 180 aspirantes de todo el mundo lograste la residencia de la Cinéfondation del Festival de Cannes, ahora partes para Francia en Octubre, ¿ya tienes algo pensado para desarrollar? ¿qué expectativas tienes?

    El proyecto es sobre mi abuelo y un nieto que quiero volver nieta, se llama “El Burladero”. Es un ejercicio de exorcismo con la figura de mi abuelo que fue una leyenda de los llanos y de parte de Boyacá. Un ser monstruoso, también terrible y legendario. Esa es mi apuesta en Cannes, vamos a ver que sale.

    • Contigo y otros jóvenes realizadores como Oscar Ruiz Navia, Carlos Moreno, Ciro Guerra y Jorge Navas, se nota un espíritu por hacer un cine de vanguardia y darle un nuevo aire a la cinematografía nacional ¿qué opinas al respecto?

    La verdad el cine nacional no me importa que crezca o desaparezca (risas). Es bonito que haya cineastas porque es bonito ejercer pero eso del cine como entidad pues no. Pero yo creo que aprovechando la tecnología y todo lo que nos permite hacer, pues se están pudiendo concretar otras maneras de ver el cine. Ya existió Victor Gaviria, que es un tremendo hombro en el cual pararse, Luis Ospina, Carlos Mayolo y el grupo de Cali.

    Yo pienso que en algún momento tenía que llegar una camada y aparte de los que nombraste yo se que hay muchos otros que vienen por ahí. A mi me gustaría ser de los que no nombras porque siempre eso es el lado A de las cosas y en el lado B siempre aparecen los más interesantes y los que pueden hacer cosas más poderosas.

    • Invita entonces a los lectores de CineVista Blog para que asistan al Delirio.

    Para todos los que les gusta soñar en cine y “pesadillar” en la vida o en cine, estan invitadísimos a ver La Sociedad del Semáforo, una película poderosa, con muy buenas imágenes, buena música, una historia y unos personajes también poderosos. No sé si sea un buena película pero si estoy seguro que los hará sentir algo y que será una experiencia fuerte para el oído y para el corazón. Desde el 24 de Septiembre los esperamos en las salas para que confundan el mugre con magia.


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