Reseña Niebla en Agosto. Cuando Hitler asesinó a los propios alemanes para limpiar la raza aria


Por Sandra M Rios U
Twitter: @sandritamrios


“Dos creencias chocan aquí, hermana. Una ha durado casi 2000 años y la otra es de hace algunos años”.

Cuando se habla del holocausto la mirada hacia las víctimas está casi que puesta enteramente en los judíos, pero no fueron los únicos que se vieron sometidos a los horrores de la ideología nazi.  Esta temática sigue brindando en el cine un universo de infinitas posibilidades que han permitido no olvidar esta parte de la historia y reflexionar sobre lo que ahí se ejecutó.

Esta película, adaptación de una novela escrita por el periodista Robert Domes, nos cuenta la historia de cómo los mismos alemanes fueron víctimas de los campos de exterminio, bajo un programa perverso de eutanasia, conocida como T4.  Niebla en Agosto cuanta esta increíble historia tan poco comentada y dada a conocer hace apenas tres décadas.

Dentro de la ideología del nazismo era muy importante la preservación de la raza aria pura, pero en 1939 era aún más trascendental capturar la mayor cantidad de recursos para “invertirlos” en la guerra. Por esa razón, con una matemática perversa se determinó que los enfermos y discapacitados gastaban mucho dinero para el gobierno y no eran aptos para la vida. Esa percepción de “enfermedad y discapacidad” incluía a niños de padres alcohólicos y de mal comportamiento, como también a adultos que dejaban de trabajar. Si usted era homosexual, católico, protestante, gitano o afrodescendiente, también representaba una amenaza para el futuro de la raza aria y por ende era poseedor de una vida indigna de ser vivida.

Si cumplía estas condiciones, era llevado a uno de los seis “centros especializados” con el consentimiento de sus familiares pero bajo engaños para un supuesto tratamiento. En el lugar, de pasar a una lista negra era transportado en bus a unas cámaras de gas y luego incinerado. A la familia retornaba en un urna y con dictámenes médicos genéricos como causa del deceso. Dicha práctica comenzó a causar sospechas entre la gente y se volvió un secreto a voces que fue confirmado en una denuncia pública que en 1941 realizó el obispo católico Clemens August Graf von Galen, que desató una serie de protestas, obligando a Hitler a cerrar el programa.

Pero en realidad lo que hizo fue acabar parcialmente con el. Ya no llevarían a la gente a las cámaras de gas, sino que los dejarían en los centros hospitalarios para ser o envenenados o sometidos a la “dieta del hambre” consistente en suministrar sopas sin ningún valor nutricional, es decir, dejarlos morir de inanición. Con esa nueva versión del nefasto programa aumentó la cifra de víctimas de los 70 mil a los 275 mil, ciudadanos no solo judíos, sino alemanes, austriacos y de otras áreas europeas, a medida que Hitler fue extendiendo su poderío.

Niebla en Agosto sigue la vida real del adolescente Ernst Lossa quien falleció a los 15 años y cuyo mayor pecado era el de ser un jovencito muy listo, de carácter, sin madre, de familia gitana y rebelde. Por esa razón fue enviado a una unidad psiquiátrica. En la película, Ernst llega al lugar molesto al ver que está lleno de gente con muchas discapacidades físicas, pero esperanzado que su padre pronto lo recogerá. El tiempo pasa, su padre no regresa por él y descubre que los internos no están siendo curados sino asesinados bajo la supervisión del médico director del instituto. Su firme carácter hace que decida ayudar a otros pacientes a evitarles su muerte, desafiando a los médicos cómplices y poniendo en peligro su propia vida.

 

“Hay leyes más altas que las del Fühler”



El director Kai Wessel hace una gran dirección de esta película, cuidando cada detalle y enfatizando no solo en el gran espíritu del jovencito sino en el de otros pequeños anónimos que perdieron la vida injustamente. Aborda el tema sin que se evidencie un deseo de victimizar a los alemanes, ese no es el propósito de este largometraje, y quizá por ello la historia no alarga las tramas con las víctimas adultas. A medida que avanza la película, es aterrador pensar que fueron los mismos alemanes los que sirvieron de experimento para los campos de exterminio que luego se aplicaron con los judíos. 

Quien después de ver esta película profundice en los hechos, podrá saber lo delicada que fue esta producción en ser fieles a los acontecimientos conocidos por los pocos testimonios de los sobrevivientes, las cartas que las víctimas hicieron para sus familiares y las declaraciones de los mismos médicos que, o no pagaron penalmente por lo hicieron, o sumaron no más de cuatro años de pena, que no fueron cumplidas en una cárcel y continuaron recibiendo pagos del gobierno. 

Niebla en Agosto está contada desde la mirada del impotente Ernst, muy bien interpretado por Ivo Pietzcker. Su carisma, su mirada y toda la capacidad que tiene de transmitir emociones son las que van llevando el silencioso peso de esta dolorosísima parte de la historia. La presencia de los niños no hace este drama más digerible, por el contrario, su inocencia se mezcla con la necesidad de actuar y pensar como adultos para intentar sobrevivir. Los desafíos de trabajar con niños y llevar una historia a través de su mirada son superados en esta producción que ha sabido contarla con credibilidad,  honestidad y organicidad. 

El otro elemento importante de esta película es la buena adaptación realizada por Holger Karsten Schmidt, un guion que considera al espectador y le lleva una historia no densa, sin exceso de dramatismo – es suficiente el trágico final de estas víctimas – y sin puntos de vista. Se cuenta una historia conmovedora que enfatiza en la reflexión sobre la aceptación de la diferencia y el peligro de ciertas prácticas, técnicas o políticas al caer en manos inadecuadas. La película también muestra con claridad las absurdas discusiones sobre la ideología nacional socialista y las particulares interpretaciones sobre el mejoramiento como especie o la polémica defensa de la eugenesia.

Niebla en Agosto contó con la asesoría del médico que en 1980 como director de un centro hospitalario, encontró la verdad detrás del programa T4 y la necesidad de revelar especialmente los archivos del pequeño Ernst de quien dijo hoy en día hubiese sido diagnosticado probablemente con el desorden de atención deficiente.

Ernst representaba ese deseo de libertad ante un régimen y su final, en la película, bien ha sabido honrarlo.  En dicha época, el verano alemán se vio empañado por los humos de los crematorios y la muerte de sus propios ciudadanos, como preludio a lo que se vendría en Auschwitz. Descriptivo y escalofriante título el de esta película tan reveladora. 

Ficha Técnica

  • Director: Kai Wessel
  • Género: Drama histórico
  • Duración:
  • Guion: Holger Karsten Schmidt
  • Reparto: Ivo Pietzcker, Sebastian Koch, Fritzi Haberlandt, Henriette Confurius, David Bennet, karl Markovic
  • Música: Martin Todsharow
  • Cinematografía: Hagen Bogdanski
  • Monntaje: Tina Freitag
  • Diseño de producción: Chirstoph Kanter
  • Dirección de arte:: Karin Bierbaum, Jan Keuthmann
  • País: Alemania
  • Año: 2016



 


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