Jun 25 2024 20:07
“El origen de las especies”, el transhumanismo en el cine del colectivo Crisálida
| Por Sandra M Ríos U | |
| X: @sandritamrios |
“No sabemos muy bien qué somos”
Escribir cualquier cosa sobre “El Origen de las Especies” es correr el riesgo de quedarse corto o, mejor aún, de no ser justo o coherente con una propuesta experimental que se niega a ser encasillada, etiquetada, o siquiera explicada.
Este proyecto dirigido por Tiagx Vélez, Juliana Zuluága Montoya y Analú Laferal sintetiza el trabajo que vienen realizando en el colectivo Crisálida Cine y es una heredera del transhumanismo y de ideas de teóricas como Donna Haraway, en su propuesta sobre nuevas formas de identidades y el cuestionamiento hacia las fronteras entre lo humano y lo no humano.
El largometraje de 70 minutos nos transporta a un viaje cósmico que trae consigo la llegada de una especie enigmática que aterriza en el planeta Tierra “atraído por un cúmulo de visiones”. Narrada en tres capítulos (la llegada, el nacimiento y la despedida), su historia explora la génesis de la entidad amorfa, su experiencia en este espacio, lo que es, su forma de subsistencia, de relacionarse con el entorno y el futuro indefinido al que ha llegado.

Interviniendo imágenes de archivo o maniobrando las lentes de forma muy recursiva, las tres cineastas proponen una experiencia visual cambiante que en su fondo reivindica las no representaciones, la no identidad y la animalidad. El resultado de esa experimentación temática, estética y de formatos, resulta en una obra por lo poco intrigante. Su atmósfera se mantiene en lo reconocible del cine de ciencia ficción, de las historias de origen y existencialistas, pero el enfoque es lo que cambia.
Si la ciencia ficción es un terreno que por sus exigencias poco se ha explotado en el cine colombiano, esta perspectiva de lo trans y lo poshumanista no ha de tener muchos antecedentes, pero que sean sus realizadoras quienes nos hablen y den lectura a esta producción estrenada en Colombia en este mes del orgullo LGBTQIA+.
Sobre los dos orígenes de la película:
El que recoge el trabajo transfuturista del colectivo Crisálida Cine

Juliana Zuluága: Esta es una película que a diferencia, digamos, de las formas tradicionales de hacer cine, no se creó antes, como que no pensamos, vamos a hacer una película y empezamos a escribir un guion, sino que desde hace como cinco años venimos filmando diferentes obras y materiales con una misma pregunta, y no habíamos sido tan conscientes de ello, sino hasta finales del año pasado que ya vimos todas las obras que habíamos venido haciendo y nos dimos cuenta que todas estaban dando círculos, de alguna manera, sobre el poshumanismo y preguntas sobre el cuerpo y la relación con otras especies, entonces sentimos que sería interesante ver toda esa experiencia junta.
El prólogo sí vino después y fue como darle cohesión y darle un sentido a todo lo que vamos a ver después, así que el prólogo funciona como una especie de antesala que nos explica de una manera muy literal lo que vamos a ver después en la película y la pensamos que fuera capitular, porque tiene diferentes mundos, diferentes aproximaciones y exploraciones.
El de la historia de origen de la película:
Analú Laferal: Nos apropiamos de esta narrativa de hablar de lo mitológico fundacional o de dónde venimos, que es algo que justa y paradójicamente es muy normado y muy convencional, y que es esta cosa de preguntarnos por la historia, de dónde viene tal cosa. Entonces nos parecía muy interesante jugar con ese nombre, pero luego nos vamos en la peli a otro lugar mucho más abstracto, sin una narración tan establecida.
Sobre el tratamiento de las imágenes:
Juliana Zuluága: Digamos que hay una propuesta que quisimos explorar juntas y fue hablar de un cine trans que tenga relación directamente con los formatos y cómo desobedecer a esas entidades fijas narrativas y también poder jugar desde la narración y los formatos con la contaminación de los mismos y la respuesta a eso, pues la logramos ver cuando podemos entender los procesos de cambio de material de archivo a modelado 3D y de modelado 3D a fílmico, y de fílmico a digital, y de digital a solo texto en imagen. Entonces, esos devenires de los formatos respondían también a esa pregunta por el cine trans que se pone desde la creación, desde la producción y no exclusivamente desde las representaciones al interior de la misma.
Sobre lo identitario de la historia:
Juliana Zuluága: Yo creo que nosotras obviamente tenemos un punto de partida desde la disidencia, desde lo trans con Ana y Thiag, pero también que no solamente eso se queda en un interés de poner teóricamente, o desde lo temático, algo sobre la mesa, sino que podamos trasladar también esas disidencias y esas formas más fluidas de habitar el mundo, de habitar nuestras cuerpas, de poderlas llevar a la forma. Es una película que dirigimos tres personas y por eso es una película capitular que recoge diferentes trabajos, que no es una cosa muy establecida, muy concreta, sino que todo lo contrario, va a muchos lugares, tiene muchas formas. Entonces, de alguna manera, yo siento que eso tiene mucha relación con la forma como nosotras habitamos nuestras identidades y nuestros cuerpos.

Sobre las referencias y las fuentes de inspiración:
Tiagx Vélez: Nuestras inspiraciones, nuestros lugares de referencia vinieron más de la filosofía y lo literario, por ejemplo, textos como el de “Los desposeídos” de Úrsula Le Guin, algunos textos de Paul Preciado, de Donna Haraway y también muchos textos latinoamericanos de ciencia ficción. Entonces estuvo más volcado hacia ese lado, pero por supuesto, hubo algunas referencias cinematográficas como el cine de Ben Rivers, de Ben Russell y de Ana Vaz. Como que son películas que proponen la especulación como estrategia creativa y una manera no reivindicatoria del mundo.
Sobre la atmósfera y la estética:

Tiagx Vélez: La película bebe de muchos formatos. Tenemos fílmico, digital, archivo, imágenes modeladas en 3D, Hi8. Tenemos un montón de registros que de alguna forma logran darle esa atmósfera y esa estética como enigmática o, tal vez, una estética que no se deja encasillar. Queríamos que fuera de una forma libre, que no respondiera necesariamente a unas lógicas de cómo se deben producir las imágenes, entonces sí fue importante el uso de lentes, ser como muy recursivos, poniendo algunas cosas a los lentes, como usar vaselina o plásticos, y a partir de esos detalles muy pequeños, y que eran muy baratos, lo cual a nosotras nos funcionaba muy bien, para lograr crear esas atmósferas más difusas, menos legibles.
Hasta finales de este mes la película tiene funciones programadas en la Cinemateca de Bogotá, el Museo de la Tertulia en Cali y el Colombo Americano en Medellín. En Julio se programarán nuevas fechas de exhibiciones.










