Sep 24 2010 00:32
La Sociedad del Semáforo – Reseña

La sociedad del semáforo apunta a la crítica social
En el centro de Bogotá, como en cualquier barrio de otro sector donde el desplazamiento de vehículos es permanente, el semáforo se convierte en la mejor oportunidad para muchas personas de conseguir dinero. Para ellos la luz roja es
vital por que detiene los carros y mitiga por instantes la miseria con esa monedas que reciben por lástima, temor y por “sacarlos de encima”.
Un acertado casting conformado en base a la realidad cotidiana de esos personajes, que invadidos de energía natural o artificial, mezclan con sus necesidades sentimientos reprimidos por la discriminación, injusticias y abusos a las que se ven sometidos permanentemente.


Lunes, inicio de semana, sentada en el Juan Valdez de la séptima con 62, cayendo la tarde, en medio de una copiosa lluvia y esperando a encontrarme con Rubén Mendoza, el creador del delirio con su ópera prima La Sociedad del Semáforo. A los pocos minutos hace su arribo y aunque no lo conocía, las fotos que revisé donde aparecía con sombrero boyacense en varias de ellas, me facilitaron la labor. Así como su sombrero, símbolo de esa región colombiana llena de gente amable, es el saludo que me da Rubén. Una breve introducción sobre CineVista y una breve explicación de los puntos de la entrevista fueron suficientes para entablar una conversación amplia, sincera (como en varias ocasiones me recalca que es él), amena, que se prolongó por más de una hora y en la que pude concluir que este jóven realizador tenía muy claro el concepto de su película, independientemente a lo mal o bien que pueda resultar su ópera prima en términos comerciales una vez estrenada y que además, tiene muy claro (aunque no parezca) cual es su cine, a donde lo dirige y que quiere explorar con el mismo.




