70 años de Isabelle Huppert




Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)

Hace 20 años en una entrevista con El País, Isabelle Huppert (París, 1953) decía que detrás de sus trabajos, casi siempre de mujeres rudas y extremas, estaba la búsqueda de una verdad. Hoy, luego de 50 años trabajando en alrededor de 150 interpretaciones (en el cine y la tv), más de 20 en el teatro y 70 años de edad, la parisina sigue buscando esa verdad, guiada por la libertad de elegir los papeles que quiere, así como los y las directoras con las que desea trabajar.

De ella, la escritora, novelista, ensayista e intelectual Susan Sontag dijo que era la artista total, la actriz más inteligente que había conocido. La fama de Isabelle Huppert incluye que la cataloguen como una mujer arisca e intratable, algo que, en parte, según lo ha hecho saber, no le resulta desagradable del todo. Quizás sea un escudo de protección para no permitirle a los medios de comunicación que se metan en su vida íntima y privada, algo con lo que la actriz pone mucho cuidado. ¡Y no es para menos! De su vida personal conocemos realmente poco, pero de su trabajo, quizás todo.

Su debut fue en 1972 con la película “Faustina y el hermoso verano” compartiendo créditos con el también ícono europeo Isabelle Adjani (con quien se dice tiene una rivalidad desde finales de los 70, cuando compartieron créditos en “Las hermanas Brontë” (Les Sœurs Brontë de André Téchiné) e interpretando a una estudiante que no tenía mucha participación.

Nacida en una familia burguesa, Isabelle Huppert empezó estudiando filosofía y letras, pero el cine le abrió una puerta y, por ende, una oferta a la que no se podía resistir. Popular por su facilidad de meterse en la piel de mujeres complejas, torturadas y perversas, solo por dar algunas características, Huppert es firme cuando admite que lo suyo es contar estados mentales y ejercer el arte de la seducción. Y no se equivoca. Aunque los medios constantemente relacionan sus elecciones de personajes como arriesgadas, la actriz dice todo lo contrario. Arriesgado es subirse a un trapecio, no su elección de papeles. Lo de ella es ponerse en los zapatos de personajes que la hagan plantearse variedad de preguntas. “La misión del cine es que nos hagamos preguntas”, decía en un reciente homenaje que le hacían en Palma de Mallorca. Allí la Reina Letizia le entregaba el premio Master of Cinema, un galardón otorgado por el Atlantida Film Fest.

Su salto a la fama, por lo menos entre el público más cinéfilo y en la industria del cine europeo, llegó con su personaje de Pomme en “La encajera” (“La dentellière”, 1977), una película de Claude Goretta y en la que daba vida a una joven peluquera que ponía patasarriba su entorno social, pues se implicaba en una relación amorosa con un universitario, una relación en la que las diferencias sociales eran visibles. Un año después llegaría su primer premio en Cannes con “Prostituta de día, señorita de noche” (“VioletteNozière”, 1978), su primera colaboración con Claude Chabrol (París. 1930 – 2010). Convertida en su musa y actriz fetiche, Huppert y Chabrol hicieron memorables películas como “Asunto de mujeres” (“Une affaire de femmes”, 1988), la adaptación de “Madame Bovary” (1991), “La ceremonia” (“La cérémonie”, 1995) o “Gracias por el chocolate” (“Mercipour le chocolat”, 2000)

Paralelo al trabajo con el también parisino, Isabelle Huppert ha sido actriz fetiche del austriaco Michael Haneke (Múnich. 1942), para ella, el segundo encuentro más importante de su carrera. El primero, Chabrol.

Isabelle Huppert y Michael Haneke pudieron haber iniciado su dupla en el 97, cuando él le ofreció trabajar en “Funny Games” (1997), esa cruda película en la que un par de estudiantes torturan a una familia en medio de unas vacaciones. Huppert, que estaba en un viaje por Escocia, le dio un no rotundo, pero el austriaco no se dio por vencido. Insistió y en el 2001 trabajaron juntos en “La profesora de piano” (“La pianiste”. 2001), la película más famosa de ambos y con la que ella recibiría su, hasta ahora, segundo premio en Cannes. Sí, esa película en la que daba vida a una profesora sexualmente reprimida que acaba mutilándose. (Sí, ¡un spoiler! Pero el colmo que no la hayan visto).

La cara de Isabelle Huppert quizás no había sido tan famosa para el público más amplio hasta comienzos del nuevo milenio, pero “renovó” su popularidad mundial con “Elle” (2016), película del provocador Paul Verhoeven (Ámsterdam. 1938). Con ese largometraje ganó su primer Golden Globe y su primera nominación al Oscar, un premio que se le escapó de las manos ante el trabajo de Emma Stone y su “La La Land”. Lo que no se le fue de las manos fue la oportunidad para darse un shampoo de medios y seguir forjando la internacionalización de su carrera. Luego de “Elle”, película que, entre otras, Paul Verhoeven tuvo que llevarse de Estados Unidos a Francia. El personaje de Michèle (Huppert) le fue ofrecido a actrices como Nicole Kidman, Marion Cotillard o Julianne Moore y otras, pero todas lo rechazaron. La valiente Isabelle Huppert se hizo cargo de ello y fue un vuelo directo a todo el salseo ‘hollywoodense’. Con esa “internacionalización” vinieron trabajos con directores como Hong Sang-soo, Neil Jordan o Ira Sachs.

Pero su coqueteo con la industria hollywoodense no iniciaría allí. Lo hizo de la mano del estadounidense Michael Cimino (New York. 1939 – 2016) y la película “La puerta del cielo” (“Heaven’s Gate”. 1980) que irónicamente no la llevó a ningún cielo. Aunque la película estuvo en competencia en la edición de Cannes de 1981, terminaría en el no tan envidiable listado de películas nominadas a los premios Razzie. La película, fracaso de crítica y público, recaudó solo una décima parte de su costo total, haciendo que su productora, United Artists, terminara con la reputación por los suelos, haciendo efectivo y muy rápido, su disolución como productora. Isabelle Huppert tuvo entonces que volver a Francia.

La actriz ha sido determinante cuando de diversificar su carrera se trata. Lo de ella es exclusivamente la interpretación, sea en el cine, la televisión, o el teatro, donde ha dado vida a personajes de autores como Chejov, Tennesse Williams, Ibsen, Virginia Woolf o Florian Zeller, por decir solo un puñado. Probablemente su trabajo con casas de moda sean una suerte de interpretación o el resultado directo de saber asumirse como una diva, que entre otras, sabe lo que es tener buen gusto.

Alguien con una carrera como la de ella, difícilmente pueda escapar de convertirse en una diva o ser un ícono, y aceptarlo sin problemas. La actriz ha sido imagen de Givenchy y recientemente de Balenciaga, firma que, entre otras, estuvo en un escándalo por unas fotos publicitarias con niños que posaban con osos de peluche que incluían temática fetichista. Al ser cuestionada en redes, la actriz y su equipo no respondieron a absolutamente nada. No sobra decir que el escándalo tampoco escaló más allá.

La actriz, eso sí, ha sido intransigente ante los escándalos de abuso sexual y violencia de género en la industria, pero también se muestra en contra del puritanismo y el oportunismo de los medios. Ante el escándalo que se armó porque la organización de los Premios César del 2020 decidió premiar a “El oficial y el espía” (“J’accuse”. 2019), al ser cuestionada, Isabelle Huppert constantemente se molestó en medio de entrevistas, al no querer responder nada. No obstante, en una ocasión, y por el mismo escándalo, simplemente citó una frase de William Faulkner: “El linchamiento es una forma de pornografía”. ¡Ella es una actriz de carácter!

Wes Anderson, Mia Hansen-Løve, JoachimnTrier, Guillaume Niclaux, Claire Denis, Christophe Honoré, Francois Ozon, David O. Russell, Ursula Meier, Olivier Assayas, Raúl Ruiz, Maurice Pialat, Jean Luc Godard y un largo listado de directores y directoras, son quienes han tenido el placer de tenerle frente a cámara.

El trabajo de Isabelle Huppert es más que hipnotizador, es una artista que le huye a lo habitual, que le gusta meterse en la piel de otras mujeres nada fáciles de descifrar. A sus ahora 70 años la actriz dice que aún le quedan papeles por interpretar y la lista sigue. Por estrenarse está lo más reciente con FrancoisOzon, titulado “Mi crimen” (“MonCrime”. 2023) o “La sindicalista” (“La syndicaliste” 2023) de Jean-Paul Salomé, una película basada en la vida real y donde interpreta a una mujer que se enfrenta a la violencia y a la borrachera del poder de un universo mayoritariamente masculino. Lo ha dicho, y muchas veces, que como actriz le interesan los estados de gran fragilidad, ser una depredadora de historias ajenas y hacer un retrato de mujer herida, cualquiera que haya sido la causa.

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