Feb 24 2026 17:16
Reseña Soñé su nombre: El duelo eterno por la desaparición forzada
Reseña Soñé su nombre: El duelo eterno por la desaparición forzada. | En el cine colombiano, la muerte por violencia no se calla: desde clásicos como ‘El río de las tumbas’ y ‘Cóndores no entierran todos los días’ hasta modernas como ‘Tantas almas’ y ‘Yo vi tres luces negras’, los muertos hablan, invocan memoria y denuncian el conflicto armado, la desaparición forzada y el dolor colectivo que ha marcado al país.
Al inicio de este largometraje se revela un dato devastador: por cuenta del conflicto armado, Colombia ocupa el primer lugar en desaparición forzada del continente con más de 203 mil víctimas a corte del año pasado, según el Registro Único de Víctimas (RUV) de la Unidad para las Víctimas.
Soñé su nombre se une a otras películas que, desde la ficción o el documental, han abordado este doloroso tema enfocándose bien sea en la memoria, el duelo interminable de las familias, la impunidad o la lucha por justicia, verdad y reparación.
En una leve y sutil intersección entre el documental y la ficción a través de elementos oníricos, esta historia es una road-movie tanto física como emocional, que del presente vuela al pasado en un ejercicio de sanación.

Soñé su nombre es una obra personal de la directora Ángela Carabalí, quien narra a lo largo de la película la historia de su padre, un campesino afrodescendiente que desapareció de manera forzada en noviembre de 1992, cuando ella aún era una niña de siete años. Tres décadas después, la realizadora emprende un viaje al reencuentro con su padre, tras un sueño en el que le dice que vaya al lugar donde fue visto por última vez. La misión implica reabrir un pasado que no ha podido ser excavado por completo, dado el contexto violento que rodeó su desaparición y la zona donde ocurrió.
Apoyada en su inseparable hermana, se van juntas por carretera a Caloto, Cauca, considerada zona roja del país por la combinación de masacres pasadas, economías ilícitas y control armado por grupos ilegales. Específicamente su destino es el resguardo indígena de López Adentro, que fue el que alquiló las tierras que eran explotadas por su padre para sembrar arroz.

A medida que atraviesan los paisajes diversos del territorio nacional, la directora deja ver ante la cámara sus sentimientos disímiles que pasan por el temor, la esperanza, la incertidumbre de no saber qué pueden encontrar. La búsqueda de su padre las conduce a un territorio que históricamente ha sido refundado en varias ocasiones por cuenta de conflictos con indígenas y el mismo conflicto armado. El resguardo de López Adentro pertenece a los indígenas Nasa, quienes tras varias décadas de lucha lograron recuperar terrenos de una hacienda, convirtiéndolo en un símbolo de autonomía indígena y resistencia. Uno de los principales cultivos que fundamentan su economía es el del arroz, contando con una planta (Kwe’sx) comunitaria emblemática y ejemplar, con más de 15 años de proceso que beneficia directamente a más de 200 familias.
La llegada de las dos hermanas a este territorio las conecta directamente con esos cultivos de arroz, con su evolución y los aportes pioneros de su padre, encontrando otra forma de conectarse con su vida, con su legado y sus otras facetas desconocidas como hombre de pensamiento rebelde, generoso con el conocimiento y de visión adelantada para la siembra campesina y comunitaria.

En la pasada edición del Festival de Cine de Jardín el eje temático trató sobre los “espectros como reclamos de justicia”, que hace referencia al realismo espectral en el nuevo cine colombiano. Dicho de otra forma, en un grupo de películas que tienen a los muertos víctimas de las distintas violencias del país como figuras protagonistas, que lo son, siendo ellos desde su condición fantasmal quienes narran, interpretan o reflexionan sobre la realidad del país.
Lo que en el cine colombiano comenzó con pequeñas apariciones fantasmales dentro de una historia (como El río de las tumbas, Canaguaro, Crónica roja, Tiempo de morir, Cóndores no entierran todos los días) ha evolucionado casi que en un género cinematográfico con características compartidas como incorporar elementos del realismo mágico y onírico, el tono reflexivo y poético, y su interacción con este plano, haciendo que realidad y fantasía compartan el mismo velo.
Soñé su nombre se une a estas películas tan del ADN de nuestro cine y lo hace desde una visión femenina, que pasará a la historia de la cinematografía nacional por ser el primer largometraje de una directora afrodescendiente en llegar a las salas de cine.
Ficha Técnica
- DIRECCIÓN: Ángela Carabalí
- GUION: Ángela Carabalí, Juliana Carabalí
- GÉNERO: Documental
- DURACIÓN: 86 min
- MÚSICA: Juancho Valencia
- MONTAJE: Ángela Carabalí
- PAÍS DE PRODUCCIÓN: Colombia
- AÑO DE PRODUCCIÓN: 2025










