Crítica de “Babygirl”: Poder y sumisión bajo dirección femenina


Por Sandra M Ríos U
X: @sandritamrios

Crítica de “Babygirl”: Poder y sumisión bajo dirección femenina | Thriller erótico dirigido por Halina Reijn donde Nicole Kidman interpreta a una CEO en un romance con un joven pasante. A pesar de su interesante enfoque sobre poder y sumisión desde la mirada femenina, la película no logra desarrollar bien su premisa ni la química entre sus protagonistas.


Hay cinco thrillers eróticos distintivos del género: El imperio de los sentidos (1978) de Nagisa Ōshima; Vestida para matar (1980) de Brian de Palma; Nueve semanas y media (1986) y “Atracción Fatal” (1987) de Adrian Lyne y Bajos instintos (1992) de Paul Verhoeven. Como verán, todos dirigidos por hombres.

De todas ellas bebe de algún modo “Babygirl”, sin embargo, está contada desde la perspectiva netamente femenina al ser dirigida y escrita por una mujer, Halina Reijn, y poner a su protagonista realmente en el centro de la trama. La historia es interpretada por Nicole Kidman y con esta escogencia hay una doble connotación, pues buena parte de su carrera cuenta con personajes que lidian con elementos eróticos y tensiones sexuales. Recordarán a Ojos bien cerrados, Moulin Rouge, Malice, The Paperboy o The Killing of a Sacred Deer. Kidman ha hecho roles de mujeres provocadoras, manipuladoras o con matrimonios complejos, pero ninguno con la capacidad liberadora y desinhibida que le permitió esta película.

En “Babygirl” interpreta a Romy Mathis, la CEO de una compañía especializada en automatización que lidera el mercado. Proyecta seguridad, control y un liderazgo femenino que sirve de ejemplo para las nuevas generaciones. Es madre de dos hijas y lleva un matrimonio de 19 años con Jacob, un director de teatro. Cada noche libera sus tensiones o, mejor, parte de ellas, teniendo relaciones íntimas con su marido. Esa mujer con una vida hasta ese momento muy cotidiana, “normal” y envidiable para muchos, se ve trastornada cuando llega a la compañía un pasante por el que ella despierta sus bajos instintos. Samuel es un jovencito de apariencia promedio, que la escoge como tutora y descubre pronto que no solo hay una atracción mutua, sino una vulnerabilidad en ella, un deseo de ser sometida. Ese juego que alimenta nuevamente los días de Romy, hará que poco a poco pierda el control y ponga en riesgo su estabilidad personal, familiar y laboral.

Centrada por completo en esta ejecutiva (el esposo, en manos de Antonio Banderas e hijas, así como buena parte de su entorno laboral son adorno), la directora Halina Reijn estructura un personaje que bien describen los psicólogos sobre la excitación que produce el tabú de ceder el control y de cuán liberadora puede resultar ser la sumisión voluntaria.

Romy es una mujer que ha sostenido un matrimonio por casi dos décadas y nunca ha tenido un orgasmo en este tiempo. Poner en riesgo lo que ha construido por décadas para experimentar su verdadero placer con un jovencito, más que una locura – como suele ser visto por la sociedad –, es un acto de amor y compromiso consigo misma, un “egoísmo” que está dispuesta a permitirse sin afectar a los demás. Está convencida de manejarlo.

Babygirl va en esencia sobre esto, sobre desmitificar el pensamiento idealizado acerca de la pureza e intachabilidad femenina y naturalizar sus conductas especialmente cuando van en contra de lo establecido por la sociedad, de lo que se considera malo. Este largometraje se une a esas producciones de los últimos dos años, especialmente, que vienen planteando otra mirada a la mujer, una más humana y realista donde no se oculta ni se matiza su capacidad de maldad o hacer daño. Las mujeres también consumimos porno, también se nos atraviesan pensamientos libidinosos, también hablamos de sexo con las amigas, también nos autosatisfacemos y también buscamos ser infieles y salirnos con la nuestra.

Aunque cause cierta sorpresa la actitud de Romy – y lo digo porque la vi en una función regular de 6:30 de la tarde y considerable cantidad de público – lo que le ocurre a esta mujer no es irreal y ya decía la propia directora que parte del guion está inspirado en la historia de una amiga de su amiga que nunca experimentó orgasmo con su marido en 25 años de matrimonio. Tampoco en la búsqueda de ese equilibrio psicológico cuando se cumplen roles que son diametralmente opuestos en la cotidianidad.

Pero sucede que Halina Reijn atropella la historia. El primer encuentro erótico entre ambos ocurre de forma muy rápida para la trama que cuesta a partir de ahí creerle, sobre todo con las características de un personaje de tan alto perfil como Romy, quien por muy desesperada y deseosa que se encuentre, buscaría ser más cautelosa. Y lo mismo ocurre con varios encuentros que no tienen una mínima antesala y mantienen un tono de extrañeza y distancia que no son tan compatibles con la realidad que busca vender.

Parte de esa distancia y frialdad que se siente en estos personajes es claro que se debe a varios factores: la diferencia de edad; la posición de poder que tiene el uno sobre el otro (en lo laboral y el juego de dominio que establecen); los intereses profesionales; el temor de expresar los deseos de dejarse llevar con todo y lo que implica por parte de ella; y el miedo de un chico que en esta generación no puede definir con claridad cuál es la línea de lo permitido (aquello del consentimiento). La otra parte está dada en que realmente Nicole Kidman y Harris Dickinson no logran del todo una química convincente y es posible que en esto tenga que ver más la dirección que los propios actores, curiosamente por una posible intención de controlar la dinámica de estos amantes, las escenas y su narrativa.

Decía que “Babygirl” bebe de varios referentes de su género y el papel de Kidman los contiene en esa búsqueda de un despertar sexual ligado a la pérdida de control (de Nueve Semanas y Media) y la personalidad de tipo depredadora sexual e intelectual (de Bajos instintos) o en ese acto liberador pero a su vez tan riesgoso  (de El imperio de los sentidos). Contener todo esto en un personaje femenino, en una película contada por una mujer, hace que sea una ciertamente interesante y entretenida, aunque tenga problemas con el modo en que se hizo y no con la forma como se concibió.

Dicho esto, me sorprende el premio a mejor actriz (la copa Volpi) que Kidman logró en el Festival de Cine de Venecia y de ahí en adelante la abultada cantidad de nominaciones que ha recibido. Repito, no está nada mal, pero no es para tanto.

Ficha Técnica

  • Dirección: Halina Reijn
  • Guion: Halina Reijn
  • Duración: 115 minutos
  • Productores: David Hinojosa, Halina Reihn, Julia Oh
  • Género: Thriller erótico
  • Reparto: Nicole Kidman, Harris Dickinson, Sophie Wilde, Antonio Banderas
  • Cinematografía: Jasper Wolf
  • Música: Cristobal Tapia de Veer
  • Montaje: Matthew Hannam
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2024

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