El director japonés Hirokazu Kore-eda emociona con su película sobre la paternidad en Cannes – Día 4


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




Una de las maravillas de estar en Cannes, o en nuestro caso, de poder tener acceso exclusivo a la información que se produce para la prensa desde el mismo festival, es poder enterarse de las producciones más recientes de sus directores o actores favoritos.

En mi caso particular Hirokazu Kore-eda es uno de esos. El cineasta japonés ha vuelto a Cannes y ha exhibido en la Competencia Oficial su nueva película Soshite Chichi ni Naru (Del tal padre, tal hijo), otra historia que aborda un tema familiar, con los que suele robar lágrimas y producir mucha emoción.

Esta nueva película es el retrato de una pareja de clase social media que descubre que el hijo que han criado no es su hijo biológico, pues fue trocado con el niño de otra familia cuando ambos nacieron y ahora se han enterado que su hijo de sangre vive de forma modesta a las afueras de la ciudad.

Esta mañana tuvo lugar la conferencia de prensa donde el cineasta contó que la idea de este film había resultado tras su propia experiencia de ser padre. Con una hija de 5 años, Kore-eda se ha llegado a cuestionar en qué momento uno se convierte en padre y qué significa o qué es lo que te hace serlo. ¿Es la transmisión de sangre lo que hace que un hombre se vuelva padre, o es el tiempo que comparte con un hijo lo que lo convierte en su guía? Se preguntaba Kore-eda ante los medios. En el caso de la película, ante el problema el hospital decide resarcir el error resolviendo que cada niño regrese donde sus padres biológicos.


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Como leen, es otro de esos dramas de Kore-eda que tiene una premisa sencilla y ocurre en la cotidianidad. Algunos se agotarán de esto, porque el cineasta japonés dirige, evalúa y les da la misma mirada a sus películas, algo que es una innegable realidad, pero quienes agradecemos el cine de este señor, apreciamos, sin duda alguna, su contenido.

Con mi opinión parecen coincidir una buena parte de los que la vieron en Cannes  y han reproducido sus opiniones en Francia, Inglaterra y Estado Unidos, al señalar que el director japonés cautiva corazones con su nueva historia, sentimental y delicada. Esa última palabra es una de las que mejor describe su cine. Kore-eda es muy sutil al abordar los conflictos de familia y muy detallista al retratar los sentimientos de sus personajes.

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Es por esto que el director japonés mantiene en la controversia de la crítica. Quienes lo amamos por las razones ya dichas, quienes insisten en que tiene un manual que sigue al pie de la letra para producirlas. Para mí es un director consistente y de hecho Cannes le ha reservado siempre un buen lugar; con esta ya es la tercera vez que está en competencia oficial, más la exhibición de “Kuki Ningyo” (Air Doll) en “Una Cierta Mirada” en el 2009.

La última película que vi de Hirokazu Kore-eda ha sido Kiseki (2011), una de las películas sobre niños más hermosas y sencillas que haya visto. Se las recomiendo.


 


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