Entrevista a Paola Baldión – Retratos en un Mar de Mentiras




(AP Photo/Carlos Jasso)

Por Sandra M. Ríos U.
Paola Baldión ha sido la ganadora al premio de Mejor Actriz en la sección Largometraje Iberoamericano de Ficción en la recién terminada vigésimo quinta versión del Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Esta talentosa actriz nació en Paris, pero desde muy niña se trasladó con sus padres a Colombia. Desde pequeña le ha corrido la vena artística y con tan solo tres años edad comenzó a realizar estudios de actuación. Hoy día vive en Nueva York donde dirige algunos cortometrajes y trabaja como actriz y modelo. Uno de sus últimos cortometrajes se titula La Porta (2009), un trabajo íntimo donde Baldión involucra a su familia y algunos de sus amigos en Italia permitiéndoles mostrar sus habilidades artísticas.

Ella es la protagonista de la película colombiana Retratos en un Mar de Mentiras, ópera prima del realizador Carlos Gaviria. La cinta toca el tema de los desplazados colombianos, principales víctimas de una guerra civil que ha perdurado por más de 60 años. Paola Baldión interpreta a Marina, una jóven amnésica, casi muda que un día junto a su primo, Jairo (Julián Román) deciden recuperar lo que la violencia un día les quitó.

Al finalizar el Festival de Cine de Cartagena, antes de su viaje a Guadalajara, conversamos con ella y esto nos contó.

Cuéntanos sobre la historia Retratos en un Mar de Mentiras
Es un relato de dos personajes, Marina y Jairo que son primos y los dos, por motivos de la casualidad, les toca convivir juntos al hacer un viaje de Bogotá hacia la Costa del país. La cinta trata de los desplazados, pero es muy interesante porque es un proceso que va al revés, envés de ser el desplazado que va hacia la ciduad, ellos van de la ciudad a su tierra. Entre estos dos personajes se comienza a establecer una relación entre ellos, dos personas bien distintas. Mi personaje Marina, es una niña muy jóven, que tiene un trauma de postguerra, que no habla. De hecho, si tengo cinco líneas en la película es mucho. Mientras que el personaje Jairo, actuado por el gran Julián Román, es un personaje extrovertido, alegre, contento, que habla todo el tiempo. Entre ambos se crea un balance perfecto.

La película es un drama pero también una road movie
Si, durante la película se puede ver Colombia y un montón de paisajes, de gente y de música. La música también es muy importante dentro la película.

Actualmente resides en New York, ¿cómo llega el personaje de Marina a tus manos?.
Yo no vivo en Colombia desde hace 8 años pero vengo muy a menudo. La propuesta de esta cinta me llegó a través de su productor, Erwing Goggel. Él es muy amigo de Carlos Gaviria y se conocían muy bien y yo conocía de tiempo atrás a Erwing, así que mandaron el guión. La primera vez que lo leí, lo hice en Montreal, Canada y me fasciné con el personaje y comencé a imaginarme que yo tenía que hacerlo, me preguntaba quien iba a ser el uno, quien iba ser el otro. Realmente me gustó tanto que me preparé mucho para el casting y cuando lo hice les gustó.

La carga emocional y psicológica de tu personaje es muy fuerte. ¿Qué debiste hacer para lograr un papel tan contenido que literlamente habla muy poco en la película?
Bueno, nos preparamos con Carlos Gaviria, el director, y con un psiquiatra. Con el psiquiatra fuimos e investigamos casos de mujeres y de hombres que sufrían traumas de postguerra. También fuimos a un centro y conocí a varias personas. Después de hablar con ellos me di cuenta que una de sus características es que son muy miedosos, muy callados, muy reservados y siempre pendientes de todo hasta si se mueve una silla y viven dentro de su propio mundo. A este tipo de personas les cuesta mucho trabajo expresarse.

De ahí fue que partió la construcción de Marina. Queríamos que fuera de esa forma, queríamos que trasmitiria eso, que todo lo que sintiera le costara mucho trabajo expresarlo, que llorar y hablar le fuera muy difícil. Luego nos sentamos ya con Julián y con Carlos a revisar el guión para verificar que funcionaba y que no, y que podíamos cambiar para que funcionara mejor. Esto nos tomó muchísimos ensayos antes de empezar a rodar.

Al tener pocas líneas, Marina requirió de tu parte de un trabajo corporal importante para trasmitir con cada parte del cuerpo lo que ella no podía expresar con las palabras.
Como tenía tantos primeros planos tocaba olvidarme de la cámara, así que comencé realmente a vivir el mundo interno que tenía el personaje. Ella vive en su mente, hay muchas cosas que le están pasando, entonces mientras hacíamos escenas, yo tenía un mundo completamente diferente (risas) y eso la verdad me ayudo mucho, me ayudó el hecho de estar pensando en cosas, porque de no haber sido así, no habría podido estar callada. Pero también se trataba que todo quedara muy minimalista, tampoco me podía expresar tanto, ni hacer algo extrovertido porque no daba para este personaje, entonces fue mucho trabajo interior y mucho silencio también.

Ya has podido ver la película en la pantalla gigante, ¿cuál fué tu reacción con el resultado?
La realidad fue muy emocionante. Al verla me gustó. La primera vez que la vi en cine fue en Berlín y me gustó mucho el trabajo que hicieron, me gustó mucho como quedó. Me sentí muy cómoda y contenta con mi trabajo y con el de los demás. La vi junto a Julián y ambos quedamos muy satisfechos al ver el producto final. En el Festival de Cine de Cartagena nos emocionamos al ver que al público le gustó y que se interesó por la cinta. La gente se nos acercó y nos hizo muchas preguntas. Es bonito ver esa interacción.

La prensa y la crítica coincidieron en el Festival de Cine de Cartagena, que tu interpretación fue esencial para la película.
Estoy muy agradecida con el recibimiento que tuve en Cartagena y no tengo casi palabras para expresar mi emoción. Yo no me esperaba los comentarios positivos que he tenido porque esta es mi primera película y siempre te da un poco de nervios. Pero me siento agradecida porque creyeron en mi.

Ya nos decías que viste la película en el marco del Festival de Cine de Berlín, Alemania. ¿Qué impresión generó en el público europeo?
Nosotros no sabíamos como el público de allá iba a recibirla o como los Alemanes la iban a entender. Hay algo que teníamos claro y era que en la traducción se iban a perder muchos textos y muchos de los chistes; es decir, teníamos claro que iba a perder mucha esencia y por eso era la duda. Pero afortunadamente las tres funciones que nos programaron estuvieron llenas,  en cada función había una cola de alrededor de treinta personas esperando afuera para comprar la boleta, entonces yo creo que se cumplió, la gente le interesó, se la vió y al final la aplaudió. Recuerdo que en la primera función los aplausos fueron de cinco minutos y eso nos tocó y nos emocionó. La gente se nos acercaba muy agradecida.

Por ejemplo las discusiones sobre la película se tornaron muy políticas y eso nos impresionó mucho a Carlos (el director) y a mi. Cuando hicimos la película pensamos en contar la historia del país, pero sobre todo de esta mujer y su primo vista a través de los ojos de ella. La verdad nunca se pensó que se fuera a tornar tan política porque toca con una realidad que para los colombianos resulta ya natural. Acá es normal ver policias y uniformados todos los días y en todas partes, pero a la gente de allá; por ejemplo, ese aspecto les llamó mucho la atención e hizo que nos preguntaran mucho acerca del conflicto y del desplazamiento. La gente allá no tenía ni idea que Colombia es el segundo país del mundo con mayor cantidad de desplazados después de Sudán en África. Así que era como llevarles mucha información.

Retratos en un Mar de Mentiras es tu debut en cine, pero es notorio que detrás ha habido estudio. Cuéntanos de tu carrera como actriz.
Yo llevo exactamente 11 años estudiando actuación y cine. Yo comencé en Colombia con Edgardo Román y con Paco Barrero en la escuela de ellos. Después me fui para Estados Unidos y seguí estudiando en una escuela en Nueva York (HB Studios) y después me fui a Canadá donde me gradué. Allá hice carrera en teatro y en cine y luego seguí con una profesora que daba clases de una técnica basada en la repetición. Esto me sirvió mucho porque te enseña a que todo sea muy natural, a que se te olvide que estás actuando y sirve para que todas las emociones fluyan de forma natural y salgan reales. Ese recuerdo fue el último estudio antes de meterme de lleno en la película. Yo tomé muchas clases con ella antes de la película como para relajarme un poco, dejar los nervios y hacerlo de verdad con el corazón.

Actualmente la película está en su recorrido por diversos festivales, pero ¿han tenido la oportunidad de exhibirla a personas que les llegue de manera personal su temática (el desplazamiento)?
No la hemos exhibido exclusivamente a un público que directamente le llegue, apenas la acabamos de estrenar en Colombia en el Festival de Cine de Cartagena, pero si me pasó, creo que fue con una mujer, que me dijo que se sentía muy identificada con Marina porque era muy pasiva y sentía lo mismo que ella. Me agradeció por el hecho de comunicar y trasmitar ese tipo de sentimientos.

Para finalizar, ¿Qué es lo más pronto para Retratos en un Mar de Mentiras?
Se viene el estreno en Colombia a finales del mes Abril. Quiero invitarlos a que vayan a ver esta nueva propuesta del cine colombiano que hay que ir a ver para que ustedes mismos la analicen y vean si les gusta o no y si tienen algo que decir.




 


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