Película Turca La Caja de Pandora – Reseña


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




Estos últimos meses hemos tenido la fortuna – gracias y valga la cuña a la distribuidora colombiana de cine independiente Cineplex -, de disfrutar de dos cintas muy buenas representantes de lo que es el actual cine turco. Por un lado la maravillosa “Al Otro Lado” (The Edge of Heaven) del director Faith Akin, que la produjo en conjunto con Alemania. La película nos adentra en las encrucijadas del destino, el amor, el perdón y la muerte, y de paso nos muestra una radiografía de carácter sociopolítico a causa de los conflictos de la identidad cultural germano-turca.

Ahora el turno es para “La Caja de Pandora” (Pandora’nin Kutusu), una cinta existencialista escrita y dirigida por la realizadora Yesim Ustaoglu que basó su historia en el caso de un amigo que sufrió de Alzheimer y falleció el año pasado. Esta directora fue fiel testigo de la transformación y los conflictos que enfrentó su amigo y el resto de su familia, lo que vio la impactó tanto que comenzó a escribir. El resultado es una película tan sencilla como impactante, tan frágil como cautivadora.

Esta es la más grande virtud de La Caja Pandora, pues con suma simpleza nos presenta la historia de tres hermanos que se ven enfrentados a la enfermedad de su madre. Ahora, ¿quién cuidará de ella? Ese es el primer interrogante que abrirá la puerta a todo una serie de conflictos personales y familiares que traspasan incluso la barrera de la misma enfermedad. Lo que podemos ver en esta cinta es tan profundo y creíble que se convierte en toda una experiencia purificadora para aquellos, que en la vida real, ya han pasado por este doloroso y difícil momento, además de servir como preparación y punto de máxima reflexión para quienes no hemos pasado aún por esta clase de pruebas.

Sin pretender convertir este drama en una constante de dolor y lágrimas, porque hasta hay tiempo de reír, a medida que la historia avanza vemos como los amores fraternales se descomponen, como las vidas ya arregladas se desbaratan y como los viejos remordimientos familiares reaparecen. Es interesante como la directora nos insinúa que toda esta serie de hostilidades ocurren a los que más edad tienen, pues al paso de los años parece ser más complicado vivir con simpleza y entender las cosas de la misma forma.

Para interpretar a la madre que sufre de Alzheimer, esta realizadora contó con la suerte de tener a la gran actriz francesa Tsilla Chelton, quien debió aprender turco e hizo una de las mejores interpretaciones que he visto en los últimos años. Su trabajo le valió el Concha de Plata en el Festival de Cine San Sabestián, premio que compartió con Melissa Leo en su protagónica en la gran película “Frozen River”. Este largometraje turco también se alzó con el Concha de Oro en la 56 Edición de este festival.

La Caja de Pandora es una película visual, incesantemente poética, pausada (sin llegar a cansar), llena de espacios silenciosos y mágica música con la que la directora nos brinda ese espacio de reflexión y asimilación ante la crudeza de la historia, fiel reflejo de lo que nos ocurre en la realidad. Su escena final es sencillamente inolvidable.

Calificación:

Ficha Técnica
Directora: Yeşim Ustaoğlu
Guión: Yeşim Ustaoğlu y Selma Kaygusuz
Género: Drama
Duración: 1Hr 52Mins
Reparto: Tsilla Chelton (Nusret), Derya Alabora (Nesrin), Onur Ünsal (Murat), Övül Avkiran (Güzin), Osman Sonant (Mehmet), Tayfun Bademsoy (Faruk)
Producción: Yeşim Ustaoğlu, Muhammet Çakiral, Serkan Çakarer, Behrooz Hashemian, Setareh Farsi, Natacha Devillers, Catherine Burniaux, Michael Weber y Tobias Pausinger
Música: Jea-Pierre Mas
Fotografía: Jacques Besse
Montaje: Franck Nakache
Países: Turquía, Francia, Alemania y Bélgica
Año: 2008

Sinopsis
Tres hermanos de cuarenta y tantos años reciben una noche en Estambul una llamada diciendo que su madre, ya mayor, ha desaparecido de su casa de la costa del Mar Negro. Los tres parten en su búsqueda, aparcando momentáneamente sus problemas. Una vez juntos, se deja ver rápidamente la tensión existente entre ellos, como si, de repente, se hubiera abierto la Caja de Pandora. Se dan cuenta de que, en realidad, apenas se conocen y se ven obligados a reflexionar sobre sus propios defectos.

 


 


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