Reseña Ángela de Agamenón Quintero – Mujer, igual a riesgo






Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)

Recién leía los recientes datos revelados por CODHES, una consultoría para los derechos humanos y el desplazamiento, acerca de la violencia de género en nuestro país. En lo que va de este año fueron asesinadas 630 mujeres. Miles han sido amenazadas, hostigadas o desaparecidas. Hasta septiembre se contaban 11.405 delitos sexuales contra mujeres, de los cuales casi 10.000 fueron contra menores de edad. Las cifras estremecen y enojan, por decir lo menos. Ser mujer supone un riesgo absurdo en Colombia. Y no pasa nada. Todo sigue siendo paisaje.

Y me parece que ante un silencio estatal tan repetitivo y eternamente largo con respecto a crímenes de género, y en general crímenes contra cualquier ser humano, el cine de nuestro país ha servido como eficaz herramienta de denuncia, y ha tomado la vocería para poner en evidencia todo ese aparato criminal que tanto nos sigue pesando. Ángela de Agamenón Quintero, en estreno nacional desde mañana, se incorpora a la lista de este tipo de películas, y esta, particularmente, manifiesta que, nacer mujer, y pobre, es una auténtica maldición que no tiene nada de nuevo.

Ambientada en los años 40, se narra aquí la historia de Ángela, una niña campesina en el Bolívar (Colombia), cuya virginidad es comprada a su padre por Calixto, un terrateniente del lugar. Y la niña, de 13 años, completamente abstraída, y naturalmente confundida, se vuelve la esclava de ese tipo, pudiendo disponer y acceder a ella a la hora que se le antoje, y bajo la complicidad de una servidumbre que no quiere ni puede decir nada.

En paralelo, y como trasfondo, la película también cuenta un hecho histórico relacionado a la formación de Córdoba como departamento, y la disputa del bipartidismo, lo que constituye un conflicto narrativo que está ligado a la potentada familia de Calixto, y lo que parecería su futura caída. Un entorno social racista hasta la médula y en el que la matrona, igual que la servidumbre, naturaliza o finge no ver la pedófila relación establecida entre su hijo y la niña campesina.

A pesar de todas las capas narrativas que responden a un género melodramático, y generan una narración ligeramente confusa, es muy claro el objetivo de su director, que pone a Ángela como un objetivo que recibe tiros a diestra a siniestra. Un personaje completamente desolado y abandonado que genera enorme lástima y sigue encontrando un reflejo en pleno 2020. Ángela es víctima de una serie de atrocidades protegidas o por un libro sagrado que aún funciona como tabla de salvación para gran parte de la sociedad, o por los artículos de un código penal y civil que dejan la puerta abierta a los matrimonios infantiles, situación del que un gran porcentaje de niñas en la región son víctimas.

Aparte de la urgencia con la que está hecha, y toda la reflexión que pueda generar una historia como la narrada en Ángela, a la que promocionan como una película basada en hechos reales, sus decisiones estéticas, narrativas e interpretativas, no le hacen mucha justicia, lo que me genera poco interés (hablando como obra cinematográfica). Ángela constituye ese tipo de películas donde es más importante la anécdota que la definición de personajes, unos que repetitivamente parecen responder a un mismo ánimo y a una personalidad hermética, tosca y a un estado de frialdad que me parece no corresponde con las culturas retratadas.

A pesar de lo anterior, que constituye una lectura meramente personal, espero que la película logre encontrar su público objetivo, que genere conversatorios y debates en torno a la violencia de género y que se pueda ver en un lugar digno, donde sea que las leyes impuestas por la pandemia, y ese desequilibrio legal en Colombia con respecto a la exhibición de contenidos, lo permita. En mi caso, fue una de esas copias virtuales para prensa, donde desconfiados distribuidores ponen una desagradable marca de agua en la mitad. A duras penas pude verla. Supongo que no debería quejarme cuando sus intérpretes no constituyen un enorme trabajo de interpretación, pero no deja de ser exasperante.

Ficha Técnica

  • Director: Agamenón Quintero
  • Duración: 90 min
  • Género: Dama
  • Reparto: Ruz Mary Morales, Rubén Guevara, Salma Tafur, Roamir Pineda y Claudia Julio.
  • Música: Álvaro Bustos
  • País: Colombia
  • Año: 2017

 


 


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