Reseña Buscando a Hagen (White God) – Festival Cine Cartagena


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




La historia de esta conmovedora película se inspiró en un capítulo de la novela del nobel de literatura (2003) J.M. Coetzee, “Desgracia”, la historia de un hombre de cincuenta años que decide abandonar su rutina y se sumerge en una tarde de extrema violencia. En la obra se menciona una perrera, lo que motivó al director de la película a visitar uno de estos albergues en Budapest y de esa dura experiencia nació Buscando a Hagen. La película que llegará a las salas del país, forma parte de la Sección de Gemas del Festival Internacional de Cine de Cartagena.

Kornél Mundruczó nos mete en una historia en donde se ha creado la arbitraria medida de cobrar un impuesto a aquellos ciudadanos que poseen perros de raza no pura. Quien no esté en la capacidad de pagarlo, deberá entregar a su mascota.

La protagonista es una adolescente que tiene a un perro mezclado llamado Hagen, cuyo padre no está dispuesto a cancelar un impuesto, por lo que abandona al animalito. Desde ese instante comienza la lucha de ambos por reencontrarse.

Quienes son amantes a los perros, verán con mucho dolor y credibilidad las peripecias por las que pasa Hagen en la calle. Golpes certeros y cada vez más crudos, en un doloroso descenso por la crueldad del ser humano con los animales, especialmente las mascotas, seres vivos que hemos enseñado a  depender de nosotros, y que terminan justificando la otra parte de la historia en la que los perros,  ya cansados de tanto maltrato, deciden tomar venganza.

Impensable para muchos ver la imagen de este noble animal como un ser vivo vengador, poco agradable de procesar para quienes a ciegas queremos a los perros, pero que se presenta en la película como una consecuencia lógica.

Los animales reales que utilizaron representan un buen desafío de esta producción y el trabajo evidente de entrenamiento, hace que los mejores momentos de la película, desde los más tiernos a los más duros, ocurran  cuando los perritos están en pantalla. La actuación del protagonista perro, que en realidad se llama Bodie, es estupenda. Los demás también son encantadores.  Varias escenas con ellos corriendo por la ciudad, agrupándose, saltando muros y atravesando túneles no se olvidan con facilidad.

Buscando a Hagen (White God) termina siendo una película que mezcla varios géneros y emociones, y que deja varios vacíos en su historia, pero tiene una final precioso, casi como de fábula, que aún tengo intacto en mi mente, y que reivindica la mayor característica de los perros: su nobleza. Además, no cabe duda que el director húngaro busca que el espectador reflexione sobre nuestra verdadera conciencia y respeto por el resto de integrantes del planeta, de la importancia de la preservación de todo lo que nos rodea, y lo absurdo que lucimos como humanos tomando medidas que afectan el entorno, asumiendo una superioridad irresponsable.

Si es de los que les gusta ver películas sobre mascotas, esta deberá sumarla a lista. Eso sí, prepare pañuelo. Probablemente llore tanto como yo.

Datos de interés.

  • En realidad se utilizaron 200 perros, todos de perrera.
  • Se hizo un entrenamiento de casi cuatro meses con los animalitos.
  • El rodaje con ellos fue de tan solo cinco intensos días.
  • Ningún animal fue lastimado, para comprobarlo hicieron un documental.
  • Después de la película, hicieron un gran programa de adopción y según él propio director, todos los perritos consiguieron un nuevo hogar.

 


 


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