Reseña Crítica Lucky, la vejez, la mortalidad y la despedida excepcional de Harry Dean Stanton




En el maravilloso debut como director del actor John Carroll Lynch, Harry Dean Stanton interpreta a un anciano ateo e independiente de 90 años que batalla con el deterioro de la vejez.

Esta leyenda de la actuación falleció el 15 de septiembre de 2017, año en que la película hizo su lanzamiento en varios festivales del mundo y se estrenó en salas. Dean Stanton tenía 91 años de edad.

A veces el universo se confabula para encajar las piezas. John Carroll Lynch cuando decidió dar el salto de la actuación a la dirección nunca imaginó que se decantaría por una película de este corte y que dirigiría a una leyenda del cine de Hollywood. Los guionistas Drago Sumonja y Logan Sparks escribieron la película pensando en hacer un tributo al actor, amigo y mentor, contando con parte de las historias que él mismo les había compartido. Lo que querían de Carroll Lynch, inicialmente, era que actuara en ella (el papel de Joe), pero después pensaron que sería bonito que lo dirigiera y así fue. La aparición del cineasta David Lynch con quien trabajó varias veces Harry Dean Stanton, se dio por idea de éste, quien facilitó las cosas. En medio de la posproducción de la serie de misterio y horror Twin Peaks, el director acomodó dos días de rodaje en el verano de 2016. ¡Todo se dio! Lo único que faltó fue que el actor de “Paris, Texas”, “Pretty in Pink”, “The Green Mile” y “Seven Psychopaths” pudiera verla y atestiguar la gran recepción que ha tenido esta película inspirada en su vida, aunque Dean Stanton era un actor con tal carácter que no le eran necesarias las alabanzas. Lucky fue la segunda película que protagonizó tras una carrera que inicio en 1957 y participó en casi 100 producciones.

A pesar de ser un fumador empedernido, Lucky tiene una salud de hierro y ha llegado a los 90 años. Su mayoría de amigos ya no están. Su nombre, apodo ganado como marinero en la Segunda Guerra Mundial, es reconocido en el pequeño pueblo donde vive y por el que se desplaza a pie. Es además ateo, vive solo y con lo necesario pero cómodamente. Su rutina la cumple con la misma pesadez de su edad, practica algo de yoga de esos que se dictan por tv y siempre termina en el bar local donde tiene una que otra conversación y se toma algún trago. Su mente está intacta, así como su agudeza para lanzar finos chistes sobre temas que pueden ir desde los filosóficos hasta las mujeres y los juegos. Esa misma mentalidad es la que lo lleva a meditar sobre su vida, sobre su soledad, a mantenerlo consciente sobre la cercanía de la muerte y los miedos que a todos nos embargan. Detrás de esos cruces de palabras con sus vecinos es que se nos revelan las capas más profundas de esta historia.



Lucky es indiscutiblemente un viaje emocional, uno que gracias a la lucidez de este personaje uno no le teme adentrarse en el claro existencialismo del que, en el fondo, nos habla y que en ocasiones la comedia disfraza. Tan adorable como dolorosa es esta película imposible de no verla sin ponerse en los zapatos de su personaje, sea porque es ateo, porque está soltero, porque es joven, porque ya está viejo, porque es casado y católico. Lucky genera identidad con un personaje entrañable lleno de contradicciones, mismas que su propio cuerpo nos ayuda a comprender.

Esta es una historia sencillísima que recrea con la soberbia actuación de Dean Stanton y la belleza visual de una locación (en el desierto de Arizona) digna de una película western, lo que significa nuestra fragilidad en la vejez, lleguemos como lleguemos, de los remordimientos que nos han llevado por el camino que hemos cruzado y el temor a la enfermedad. Nuestra primera conexión con Lucky es gracias a su corporalidad, sus pasos lentos de tortuga y su claridad para asumir la vida y convicción que eligió, aunque no sea un personaje fácil de adivinar, de él no lo sabemos todo, se nos dejan muchos vacíos y tiene una personalidad algo seca en el trato. La fabulosa escena con David Lynch y la celebración latina de un cumpleaños nos hacen saber también que Lucky habla de la amistad y sobre todo de la empatía, de esa necesidad inherente a cualquier tipo de persona de entrar en contacto con el otro (quizá ocurra que también se les queden marcadas como tinta indeleble en el alma ambos momentos).

Lucky es una película imprescindible sobre la muerte, la soledad, la vejez, la cercanía, el estoicismo y las creencias espirituales. Una película que los aborda con total honestidad. Se dice que cuando uno comprende y acepta su realidad es capaz de bromear sobre ella, no para quitarle peso, sino porque  simplemente se puede observar desde otra barrera. ¡La vida es como una gran comedia!

El actor John Carroll Lynch ha hecho una estupenda dirección, dejando que la cámara observe objetivamente a su personaje y proponiendo una gran estética. Esperemos que su próxima película como director sea pronto.

Sin duda Lucky es una de las películas Top 10 de 2017. La película llega a salas de cine españolas  a partir del 4 de mayo.

Ficha Técnica

  • Director: John Carroll Lynch
  • Guion: Logan Sparks, Drago Sumonja
  • Género: Drama, comedia
  • Duración: 90 minutos
  • Reparto: Harry Dean Stanton, David Lynch, Ron Livingston, Ed Begley Jr., Tom Skerritt
  • Montaje: Robert Gajic
  • Music: Elvis Kuehn
  • Cinematografía: Tim Suhrstedt
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2017



 


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