Reseña de Cazando Luciérnagas, el film colombiano que atrapará al público


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




“Valeeerriiiaaaa…..vuelveeee”

“Será que puedes echar tu chiste rápido. Estoy ocupado”

 

Un paisaje soñado, una naturaleza imponente, un clima cambiante pero aún así, un espacio apacible. Un hombre solitario, una perra que aparece y una adolescente que hace lo mismo, son todos los protagonistas de esta película colombiana, minimalista, de gran belleza estética, con una historia sólida de reconciliación y con cierta ingenuidad que cautiva.

Cazando Luciérnagas se estrena el próximo 25 de Octubre en el país y llega con el gran antecedente de haber sido muy bien recibida en el Festival de Cine de Gramado de Brasil, donde obtuvo cuatro reconocimientos, convirtiéndose en el largometraje más premiado de su más reciente versión; ganó mejor director, mejor guión, mejor actriz y mejor fotografía.

La historia es bien sencilla: Manrique es un hombre que ha decidido, posiblemente por alguna amargura del pasado, vivir alejado de la sociedad. Para ello trabaja como vigilante en una mina de sal abandonada, en un alejado lugar del caribe colombiano, por lo que su actividad laboral no es mucha. Es un hombre que vive en total austeridad, ensimismado y dedicado a la contemplación.

Un hombre que tiene una cotidianidad sin sobresaltos hasta que aparece un día, de la nada, una perrita indefensa, sedienta de cariño y cuidado. Rompe la rutina este pequeño animal, invitándolo de nuevo a ser sociable. Al poco tiempo aparece también una adolescente que dice ser su hija y quiere conocerle.

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La película se centra en estos tres personajes (porque la perra Raquel, como se llama en la película también es importante). Todos operan como catalizadores de una historia narrada con asombrosa pausa, permitiendo dar a los personajes tomarse el espacio para desarrollar sus emociones o la ausencia de las mismas. Un film que nos lleva del entusiasmo y la risa, a la lágrima, la ternura y la emoción.

Cazando Luciérnagas es la historia de un reencuentro entre un padre y una hija que durante 13 años no tuvieron relación alguna. Es la historia de esos primeros instantes de impacto, el choque personal de un hombre acostumbrado a vivir solo, las emociones ambiguas al no saber qué hacer cuando debes compartir tu espacio, tu comida, cuando se vulnera lo que has mantenido guardado en un cofre con tanto recelo: tu privacidad.

Para lograr esas emociones en una película tan íntima, de tan pocos personajes, ha sido esencial la interpretación de Marlon Moreno como Manrique. Su papel es el que marca ese viaje emocional tan bonito e intenso de este personaje, un hombre al que no se puede juzgar, no es el propósito del film….es simplemente un hombre, al que la vida le está dando una lección. Es en mi opinión su mejor papel en el cine, por como logró interiorizarlo, se nota en su postura corporal,  lo contenido y  lo austero de su interpretación. Es un trabajo muy distinto a lo ya le hemos visto. De hecho, es una interpretación de tanto peso que eleva los valores de esta historia y ayudó grandemente a la jovencita que interpreta a su hija (Valentina Abril) a tal punto que su interpretación fue galardona en el ya mencionado festival.

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Estamos hablando de un film de personajes que se engrandece con su cuidada propuesta estética. ¡Ah!, ese sí que es otro de los placeres de ver este entrañable largometraje. La fotografía (de Eduardo Ramírez) es preciosa. El espacio cumple de metáfora de las emociones por las que pasa esta relación familiar y por ello las tomas son precisas, largas y en hermosos planos generales abiertos y panorámicos. El excelente trabajo de diseño de producción quedó a cargo de Sara Millán, de quien ya habíamos destacado su trabajo en otras producciones colombianas. La música es igual de delicada, unas cuentas notas nostálgicas de piano la acompañan a ratos, dejando mucho espacio al sonido ambiente; al sonido del viento, de los pájaros, del agua y el silencio.  El tema central también es bueno y pegajoso: “No hay soledad” del grupo La Margarita.

Es importante destacar el tema del Caribe Colombiano en esta película, porque podemos decir que es un largometraje regional, definitivamente sí, pero mostrado con una sutileza que me impactó. No hay en los personajes principales exageraciones de acento, por ejemplo. Lo regional del film está en detalles que han sabido quedar muy bien acoplados en la historia y por eso, hay que mencionar que tratándose de una historia local, alcanza  universalidad (todo radica en cómo se cuenta). Tampoco hay en ella asomo de conflictos que nos pertenecen como colombianos, lo que la acerca a más público.

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El cine independiente del país sigue explorando con historias, en la mayoría de los casos, sobre esos conflictos del país; el narcotráfico, los grupos armados y/o el desplazamiento. Historias, también muchas de ellas, híbridas entre el documental y la ficción, que han dado sus frutos en festivales, pero que no se acercan aún al espectador. Por su parte, el cine comercial, ha insistido (mayoritariamente) con la comedia local, folclórica, de exageración, que ha dado frutos financieros, pero que tampoco se corresponde al consenso de lo que queremos ver en pantalla.

Hacía falta entonces un punto intermedio; no irse a la miseria, el dolor y la tragedia, pero tampoco a la comedia torpe y burda. Eso es justo lo que consigue Cazando Luciérnagas. Es una película de valores, de reflexión, de reconciliación, auténtica. Un film de pocas pretensiones, pero grande en espíritu. Cine familiar que propone divertimento con un mensaje positivo y esperanzador.

Una película extremadamente sencilla, encantadora, visualmente hermosa, con la capacidad de hacerte reír, llorar, enternecer y pensar, pensar sobre la responsabilidad de la paternidad. Solo era cuestión de poco tiempo para que apareciera una película colombiana completa capaz de atrapar a todo el público.

Por supuesto no puedo dejar de mencionar a la perra Lilo, su verdadero nombre. Estoy segura que se van a enamorar de esta historia y de ella.

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Cazando Luciérnagas se rodó en Galerazamba, Bolívar, región por tradición para la extracción de sal marina. El guión es de Carlos Franco basado en un cuento propio que ideó de estos personajes y una perra, cazando luciérnagas en medio de la oscuridad.

Gracias y felicitaciones a su director Roberto Flores Prieto, me disfruté enormemente su ópera prima.

Ficha Técnica

  • Director: Roberto Flores Prieto
  • Guión: Carlos Franco Esguerra
  • Duración: 100 minutos
  • Género: drama
  • Reparto: Marlon Moreno, Valentina Abril
  • Diseño de producción: Sara Millán
  • Fotografía: Eduardo Ramírez González
  • Montaje: Andrés Rojas Flores
  • Sonido: Miguel Vargas Mejía
  • Música: José Carlos María y Oliver Camargo Way
  • País: Colombia
  • Año: 2013

 


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