Reseña de Deadpool, el divertido mercenario de la Marvel


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




“Así como Robert Downey, Jr. nació para ser Iron Man, en realidad no te puedes imaginar a nadie más que a Ryan (Reynolds) como Deadpool”, fueron palabras de Stan Lee, el cerebro de Marvel Comics, y definitivamente está en lo cierto.

Reynolds le da vida en la pantalla grande a uno de los (anti)héroes más jóvenes dentro del catálogo de la Marvel (por primera vez se le conoció a inicios de la década de los noventa) y lo hace con credibilidad y fuerza.

La fuerza de un héroe que tiene un poder único de sanación tras las pruebas experimentales a las que fue sometido a cambio de curarle el cáncer terminal que padecía y la credibilidad de interpretar a un personaje singular de cara a lo que los fanáticos han conocido en la historieta.

Deadpool, la película, tiene muchos ingredientes para hacerla una superproducción de éxito: Deadpool no es superhéroe cualquiera, es uno que rompe los arquetipos de este tipo de personajes; es vulgar, desordenado, grotesco, irascible, violento (pero no crean que excede a Tarantino) y con un ácido sentido del humor, es burlón. No se hace llamar héroe sino un mercenario que acaba con los malos.

Sus particularidades son explotadas con un guion muy bien escrito, con “gags” hacia otros superhéroes de la Marvel y varias películas de Hollywood, así como también hace bromas constantemente de sí mismo, lo que la convierte en todo un divertimento para los cinéfilos. Sin embargo, es una película que también puede alcanzar a disfrutar cualquier otro espectador poco conocedor de los superhéroes, porque la historia explica los orígenes de este personaje.

Así como el blanco y negro es bien recibido por los cinéfilos, así mismo lo es el recurso de “romper la cuarta pared”. La virtud de Deadpool es que claramente está pensada para los adultos amantes de los cómics, tiene muchas referencias a la década de los noventa y en general a la cultura pop, y una dosis de violencia gratuita que funciona bien por su carácter cómico.

Volviendo a Ryan Reynolds,  hay que decir que borra el sinsabor que dejó con su interpretación de “Linterna Verde”. Aquí consigue un gran papel y un tono de voz apropiado.  Lo del tono de voz es importante dado que la película es en gran medida contada a través de la narración de él como Wade Wilson y su altergo Deadpool. El recurso de la cuarta pared y la forma en que lo leyó Reynolds ayuda a que el espectador se conecte con la peculiar historia y no termine agotándose por tanta narración.  

Deadpool representa también un buen debut para Tim Miller, quien había trabajado en algunas escenas de “Thor: El mundo oscuro” y con David Fincher en la adaptación estadounidense de “La chica del dragón tatuado”.

Ficha Técnica

  • Director: Tim Miller
  • Guion: Rhett Reese y Paul Wernick
  • Duración: 108 minutos
  • Género: Comedia
  • Reparto: Ryan Reynolds, Morena Baccarin, Ed Skrein, T.J. Miller, Gina Carano, Brianna Hildebrand
  • Música: Tom Holkenborg
  • Montaje: Julian Clarke
  • Cinematografía: Ken Seng
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2016

 


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