Reseña de Nadie nos mira de Julia Solomonoff, original mirada sobre la identidad y la inmigración


Por Sandra M Rios U
Twitter: @sandritamrios


Llega a cartelera una película que reclama la naturalidad de las preferencias sexuales y las relaciones que se tejen entre personas del mismo sexo, e incluso va más allá de eso siendo muchos los que pueden sentirse identificados con su protagonista.

Nadie nos mira es la tercera película de Julia Solomonoff, una cineasta argentina que sorprendió con el “El último verano de la boyita” y debutó con “Hermanas”.

Esta es la historia de Nico, un talentoso actor argentino de televisión que ha alcanzado cierto éxito con una serie, pero decide emigrar para perseguir un nuevo rumbo cuando se le presenta la oportunidad de protagonizar una película de un director mexicano que se rodará en Nueva York. Infortunadamente el proyecto se cae, así que decidido a quedarse comienza a probar suerte, sin embargo, su perfil físico y su acento no encaja dentro del estándar latino que interesa en los casting estadounidenses. No teniendo más opciones, debe recurrir a trabajar como mesero y cuidador de niños. Como la mayoría de personas que salen de su país, Nico ha dejado un pasado. El de él: una relación oculta con el productor de la serie argentina.

A Solomonoff le costó cinco años terminar de armar esta historia, algo que se entiende plenamente cuando se ve. Nadie nos mira no es una película LGBTI exclusivamente. Su personaje está lleno y rodeado de mucha humanidad, de empatía, de personas que emigran buscando el anonimato de una gran ciudad donde no serán juzgados, de personas que buscan oportunidades, de gente que disfruta de un “nuevo yo” en un nuevo lugar, pero que también temen por la discriminación y porque nunca se deja de ser “ajeno”, de gente que sin conocerse del todo se ayudan entre sí para sentirse de cierta manera empoderados, para sentir afecto en medio de tanta frialdad. Solomonoff vive en realidad en Nueva York y su ejercicio detallado de observación dio origen a los personajes.

Todo esto lo vamos conociendo con mucha serenidad en la película – la directora es una gran narradora y ya lo había demostrada antes -, contraponiéndose un poco a la estructura clásica de aquellos largometrajes sobre personajes en crisis en donde el drama, el agobio y el desespero hacen que la vida se desmorone bruscamente. Nico representa no a pocos que asumen sus problemas con cierto nivel de pragmatismo y cierta tranquilidad , pero especialmente sin ventilar su vida privada. De aquellos que no pierden los estribos e intentan mantener en control el caos.



Nadie nos mira es un título que engloba muy bien todos esos factores que la directora quiso incluir en la historia y uno de ellos, quizá el más vital, es el que resume el deseo de privacidad y normalidad en las relaciones personales que se tejen. Es que en esa necesidad de reivindicación (necesaria en todo caso) de los derechos LGBTI se ha olvidado la importancia del espacio reservado de cada individuo – sobre todo sexual-, de la importancia de la confidencialidad, a que todo no sea expuesto, divulgado, a que la liberación amorosa también puede ser un acto privado que no tiene connotaciones negativas.

Solomonoff no parece escapársele ningún detalle de este personaje y de él podemos conocer esta parte de su vida completa. Nico es un personaje muy bien estructurado, lleno de matices y dualidades, que lo mantienen en el terreno de la realidad y para terminar de certificar esa cualidad, contó con la magnífica actuación de Guillermo Pfening. Su calidez y naturalidad son el alma de esta película. Sus errores, las experiencias por las que atraviesa, las decisiones (las acertadas y las que no) que toma son las que poco a poco motivan al espectador a desear querer saber más sobre su historia, sobre qué es lo que le pasará finalmente y a identificarse con una u otra. Nico es un hombre imperfecto entrañable. Es agradable el espíritu maternal con que la directora trata a este personaje y la manera como lo empuja poco a poco a confrontar sus problemas desde la raíz. Su final es tanto reconciliador como fiel a la película (el estado imperfecto de las cosas). 

En un solo personaje ha puesto Julia Solomonoff temas actuales y complejos, sacándolos del terreno común y llevándolos con mucha habilidad a una perspectiva distinta, original y acertada: crisis de identidad, crisis profesional y crisis social.  

Nadie nos mira hizo parte de la competencia oficial de Tribeca 2017 y se exhibe actualmente como parte del Festival por la Igualdad que finaliza el próximo 15 de Julio y es organizado por la Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá. Igualmente a partir de mañana llegará a las salas nacionales.

La película es una coproducción entre cinco países: Argentina, Colombia a través de la compañía MadLove Film Factory, Brasil, España y Estados Unidos.

Ficha Técnica

  • Directora: Julia Solomonoff
  • Guion: Julia Solomonoff
  • Género: Drama
  • Duración: 102 minutos
  • Reparto: Guillermo Pfening, Elena Roger, Rafaél Ferro, Paola Baldion, Mayte Montero, Cristina Morrison, Marina Artigas, Kerri Sohn, Ana Carolina Lima, Noelle Lake, Marco Antonio Caponi, Paige Sciarrino, Blanca Vivancos, Josefina Scaro, Nadja Settel, Ava Tracy
  • Montaje: Andrés Tambornino, Karen Sztanberg, Pablo Barbieri
  • Música: Sacha Amback
  • Cinematografía: Lucio Bonelli
  • Países: Argentina, Estados Unido, Colombia, Brasil, España
    Año: 2017



 


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