Reseña de Violencia de Jorge Forero. Para aceptar la paz hay que reflexionar sobre violencia


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios


¿Cuántas de las personas que conocemos y simpatizamos con ellas ejercen la violencia sin siquiera saberlo?, pero aún más, ¿cuántas de ellas ejercen la violencia – de cualquier orden- con nuestro conocimiento? Ese tipo de profunda y cercana reflexión es la que nos plantea Violencia, ópera prima de Jorge Forero que tendrá dos únicas funciones hoy y mañana en el cine colombiano.

A través de tres fragmentos, tres historias de personajes que ejercen la violencia o que son víctimas de ella, se abordan flagelos comunes para todos: los grupos armados, el secuestro y los falsos positivos. Pero el acto de ejercer esa violencia (la de ciudad y la rural)  tiene un tono muy distinto y su mirada es bien singular.

En realidad, es en nuestra mente que podemos llegar a identificar de quiénes se habla en esta historia, porque la película no pone nombre específico a esos perpetradores, tampoco recava en el cómo  la ejercen (aunque la muestra y con cierta crudeza) y mucho menos intenta justificar o dar puntos de vista sobre el conflicto.

Preguntas de quién, en dónde y cómo son en las que usualmente giran estas historias y con las que al final se intenta dar explicación al por qué. En Forero hay una sensibilidad distinta, por eso su película nos muestra la violencia de forma estilizada.  Con esto no se debe asumir que lo que se hace es “maquillar” el acto o hacer apología a la “estética de lo feo”, sino, más bien, quitarle drama.

La lupa de Violencia está puesta en sus personajes y muy especialmente en su cotidianidad y las huellas que nos dejan. Es con ese día a día de estos personajes y de la manera como ya han aceptado convivir con ella que se puede comprender mejor cualquier tipo de agresión, o por lo menos mirarlo desde una postura menos acalorada. La película en sus tres fragmentos se encarga de ratificarnos que quienes hacen parte del conflicto son personas del común y que pueden ser muy cercanas a nosotros, con iguales gustos o similares dificultades.  Aunque hay un  punto de unión en las tres historias, cada una de ellas parecen funcionar como historias aisladas, quizás, porque el guión no profundiza mucho en esos mismos personajes – básicamente de ellos sabemos lo que vemos en pantalla (no más) -, tampoco hay un mayor deseo de entrar a explicar sus motivaciones o darlas a conocer.  Los tres actores protagonistas (Nelson Camayo, Rodrigo Vélez y David Aldana) comprenden bien la  intención de la película y ocultan cualquier emocionalidad exagerada.

Forero usa la cámara para deambular con estos personajes en todos sus espacios, para estar muy cerca a ellos, observando en silencio sus movimientos y a ratos tratando de entender lo que sus ojos ven (el que mira el cielo, el que se hunde en el río). Es una cámara dinámica pero con transiciones suaves y una postura tan calma que se contrapone a la misma violencia y es la que termina justificando esta película con una escalofriante postura: hemos visto tanta violencia que, o trabajamos para o por ella o terminamos acostumbrándonos a ella.

Por estas razones, el largometraje se estrena en Colombia dentro del catálogo de “cine alternativo” de Cine Colombia. Insisto, la sensibilidad con la que el director se aproxima a la violencia, acerca la película al “cine arte”, aún sí, merece que muchos se den la oportunidad de verla porque cuan importante es acoger la paz, como entender a profundidad todo acto de conflicto.

Suscríbete - CineVistAmigos

Síguenos en Twitter

Síguenos en Instagram