Reseña Había una vez… En Hollywood – Una vuelta de tuerca a la nostalgia






Por Juan Carlos Lemus Polanía (Twitter: @jclemus)

Decir sobre qué tema tratan las películas de este director es tan complicado que lo mejor es escoger uno (de los tantos propuestos) y dejarse ir. Nostalgia definiría para mí esta película, la penúltima que prometió esta estrella de la dirección llamada Quentin Tarantino.

Añoranza de los años pasados, es 1969, pero también por los suyos que le permite empezar a autocitarse, o a seguir con sus filias, y aunque nunca se ha cortado con ellas en “Once Upon a Time… in Hollywood” se le sienten menos alambicadas.

Tarantino sabe cómo hacer buen cine sin irse a las manos con la taquilla. A su legión particular de actores habituales, en esta película la lista de grandes nombres hollywoodenses sigue creciendo. En consecuencia, en Había una vez…En Hollywood, el director de Knoxville se para en su amada Los Ángeles para narrar un par de días de la vida de Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), una estrella del western televisivo que no sabe muy bien llevar el sol de espaldas —léase un pobre salto al cine—, y su doble Cliff Booth (Brad Pitt —¿alguien más se ve bien al vestir al tiempo pantalones y chaqueta de jean?—), que capotea un tanto mejor también su propio temporal en L.A., la ciudad que no para de recibir recién llegados, como el mismo Tarantino que llegó ese año, o la nueva vecina de Dalton, Sharon Tate (Margot Robbie) y su corte, Polansky incluido. O Bruce Lee (Mike Moh).

La película también funciona como agradecimiento al western, el género cinematográfico por excelencia. Ese que ha resultado camaleónico y que ha sabido mutar tanto de geografía como de contexto yendo desde lo épico (Stagecoach, 1939) hasta los límites psicológicos de sus protagonistas (apuesta personal: The Seven Seal, 1957).

Continuar con lo que se ha venido siendo…. O no

Dijo un sabio que la vida es una reconstrucción constante de la niñez perdida. Y este filme sirve como buen ejemplo. Once Upon a Time… in Hollywood, si me permitís, es entonces una película de época. Una revisión de la historia donde los seguidores del director disfrutan de los elementos por los cuales se han hecho sus fans: situaciones disparatadas aderezadas con diálogos inteligentes, primeros planos de esas partes de la anatomía femenina, bailes, luces de neón, amistad y violencia.

Ser y estar no son lo mismo en español. Hija de la preponderante individualidad moderna, la liquidez contemporánea, que complica definir los límites, hará menos importante el “ser”. En esa liquidez el filme Tarantino escarba y sostiene que algunas claridades de lo que somos se van diluyendo con el paso del tiempo. En lo que fue y en lo que se es, o en lo que se está, y dónde quedaron esos límites. Como ejemplo, pues la misma historia western, que llegó a Italia para luego enamorar al mismo Tarantino, para que luego él hiciese su versión. Entonces, en ese 1969 –considerado hoy el punto de quiebre del Hollywood Dorado—, el director usas sus típicas casualidades para explicar los cambios que se van operando. Cliff que saluda a una hippie que cruza la calle. En otro momento, esa chica resulta ser Pussycat (Margaret Qualley), la que le lleva de vuelta al que fue su lugar de trabajo ocho años atrás. Enfrentar el pasado que ha cambiado, ese lugar devastado ya al que habría sido mejor no volver.

Vuelvo entonces a lo de redefinirse; porque acá se mira también con lo que significa ser hombre. Macho, pues. Mientras Dalton aparecía en papeles que estereotiparon generaciones, Tarantino refleja lo que era la quintaesencia de serlo con Cliff. Una vida espartana que se exhibía en el cuerpo y que se reafirmaba en la absoluta solvencia de relacionarse con el mundo. Cliff es el hombre capaz de apañarse sin mucho ante cualquier asunto, y para el cual la violencia era apenas una herramienta más en el cinturón.

Recontar la historia

La de uno mismo. Uno, de tantos, momentos brillantes de esta película se da cuando metafóricamente Rick se mira al espejo, para enfrentarse, encontrarse y calificarse. En Once Upon a Time… in Hollywood los dos protagonistas son amigos, pero algo más. Cliff luce como un faro para Rick, ya que el primero ha sabido ir entendiendo dónde está y por qué está allí sin caer en el juego de juzgarse tan duro. Él logró entender que ya no necesita ir por más, de ninguna clase. Y a eso mismo juega Tarantino en este filme en cuyo guion trabajó por diez años. Un guion en clave de epítome de sus anteriores, pero más tranquilo, menos eufórico, menos arrebatado. La narrativa sobre sí mismo que de la prosopopeya, inmortalidad, importaculismo fingido y el yo todo lo puedo juvenil, atención a la “La Familia”, de Manson, se pasa a aceptar y respetar cada uno de los límites que el trasegar vital nos va imponiendo. Y entonces parece que se ve la luz cuando ya en realidad importar un tanto menos el cómo los demás nos ven. Tal vez Rick Dalton no protagonizó (El gran escape, 1963), pero hizo varias con Sergio Corbucci (Django, 1966).

Y es quizá porque se le pierde el miedo a lo nuevo. No porque se logre implementarlo para sí, y sí cuando se entiende que es una manera ligeramente diferente de hacer lo mismo, y lo que sorprende una vez tal vez no lo logre hacer en la siguiente por cuanto ciertos trucos siempre funcionarán. Para grabarse en la cabeza la escena de Cliff con Bruce Lee, en la que entiendo el realizador expone la idea anterior.

Tarantino muestra que los años no pasan en vano, que su trabajo puede ser menos bestial sin perder la esencia y, por el contrario, resaltarla. La violencia física explícita reservada solo para cuando toca. Y de ese delicioso baño de sangre que nos dimos en 1992 con Reservoir Dogs, pasamos a refrescarnos con unas toallitas húmedas y sentirnos tan satisfechos.

Ficha Técnica

  • Dirección: Quentin Tarantino
  • Guion: Quentin Tarantino
  • Duración: 161 minutos
  • Género: Drama
  • Reparto: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt,Margot Robbie, Emile Hirsch, Margaret Qualley, Timothy Olyphant, Austin Butler, Dakota Fanning, Al Pacino, Burce Dern
  • Narrador: Kurt Russell
  • Cinematografía: Robert Richardson
  • Montaje: Fred Raskin
  • País: Estados Unidos
  • Año:2019

 


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