Reseña La Noche de la Expiación (The Purge), un mundo bajo un nuevo gobierno que permite purificar las almas en vida


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




“Benditos sean nuestros nuevos padres por permitirnos purgar las almas”

 

Decir que La noche de la expiación es una película fantasiosa es subestimar demasiado la complejidad de la naturaleza humana. El film pertenece claramente al género de la ciencia ficción, ubicándonos en un escenario futuro y especulativo, pero que no es ni tan lejano en el tiempo, ni tan imposible de suceder a hoy.

El costo de vivir en sociedad es muy alto para el ser humano: debe someterse a unas normas; aceptar que unos cuantos decidan por él; limitar su ya reducido espacio y compartirlo con otros; restringir su propia libertad y deseos para no perturbar a los demás; ser infinitamente tolerante; evadir los conflictos; aceptar la diferencia; ceder su privacidad en aras de la seguridad común; no rebelarse; no permitir que la ira tome control; no pelear y, menos, hacer uso de la violencia.

Pero todas esas cosas, algunas de ellas reprochables, van en contra de nuestra propia naturaleza. El ser humano es tan bueno como malo a la vez. La religión y la política han nacido para “educar” esos instintos primitivos de nosotros mismos. La primera, creando los juicios de valor sobre lo que se debe o no hacer (la moral), y la segunda, regulando, a través de cuerpos como los de la policía y los servicios secretos, que se cumplan las leyes que permiten mantener todo en orden.

Uno se pregunta a hoy si todo ese estado de vigilancia, que va en aumento, es realmente efectivo para mantener la armonía en la sociedad, cuando a diario la violencia, los crimines, la falta de tolerancia, la ira y el intenso dolor, son los protagonistas de la noticias. No hablamos de casos aislados, hablamos de masacres, de violaciones, de abuso de poder, de matanzas donde la sevicia se apodera de quien comete el acto, de odio y rencor. Hay en estos casos mucho de maldad congénita, pero también hay mucho de desesperación, de impotencia y represión. El ser humano vive sometido desde que nace a situaciones que no quiere hacer y cede por presiones de la familia y la sociedad. Nunca nacemos libres en realidad, la libertad del ser humano llega hasta que se perturba la libertad de los demás.

En la sociedad de esta película, el gobierno soportaba unos índices terriblemente negativos de violencia que estaban completamente desbordados en las calles. Por eso se les ocurre una escalofriante idea: destinar una noche, los 21 de marzo de cada año (fecha esotérica por cierto. Es el solsticio de primavera para el hemisferio norte), para declarar 12 horas de libertad durante las cuales la sociedad puede cometer los delitos que se le ocurran sin que sean apresados por ello. Eso sí, durante ese lapso de tiempo, la gente debe arreglárselas como pueda, o como sus recursos económicos se los permitan para subsistir a una noche de verdadero terror. Participar o no de esa noche donde se permite descargar la ira es cuestión también de cada cual. Lo cierto es que a lo largo de la jornada la televisión hace reportes y analiza el evento.

The Purge sigue a una familia de cuatro miembros, cuyo padre ha vendido a todo el vecindario el blindaje más sofisticado para ese día: “Feliz noche segura” se desean unos a otros horas antes de que suene la escalofriante alarma que anuncia que la seguridad queda en manos de uno a partir de las 7 de la noche. Esta familia ha decidido no participar y pasan cada año compartiendo en familia, pero esa noche todo cambia cuando el hijo menor permite que un extraño entre a su casa, sin saber que eso detonará una serie de sucesos espeluznantes, salidos de todo control.

Es una película de terror implícito que asusta por su cercanía con la realidad. Cada uno de los personajes es llevado a situaciones al límite. Ellos son puestos en dilemas morales complejos y de difícil resolución, sobre todo con la inmediatez que propone la historia. Escalofriante también es ver cómo la sociedad ha aceptado este evento, cómo se ha apropiado de él y lo reclama ya como un derecho divino  propio para poder expiar sus pecados, para “purificarse”. Hay cosas más perplejas aún: ver cómo el humano aún bajo estas circunstancias de libertad sigue usando máscaras o cómo se vuelve contra sus propios allegados y conocidos,  cómo vivimos cargados de envidia e hipocresía.

Tremendo también es ver cómo responde la sociedad ante los hechos, cómo acepta con facilidad las nuevas normas, así estas vayan en contra de la moral y ver cómo incluso se adaptan, al punto de convertir esa carnicería humana en un negocio de jugosa rentabilidad. Todo esto muy apegado a la realidad actual: ¿acaso no vemos la miseria humana en televisión, incluso comiendo, sin repudio, dolor de verdad y vergüenza?

Son 12 eternas horas donde el hombre saca el Mr. Hyde que hay en el, que de paso sirven para depurar a los menos aptos de este mundo, quienes no tienen capacidades para protegerse a sí mismos y comprar los incontables sistemas de seguridad que ahora ofrece el mercado. 12 horas de locura y terror que han garantizado la tranquilidad del resto del año. La maquiavélica estrategia de gobierno ha dado su resultado: la pobreza no supera el 5% de la población y la tasa de desempleo se mantiene en 1%.

Este es el trasfondo que propone esta película, por lo que me gusta su concepto y lo provocadora que resulta. Es casi irresistible no salir de la sala y plantearse cuán lejos podemos llegar como raza, qué tan lejos estamos de algo así, qué haríamos en un caso de esos. Sorprendente también es la negación que tenemos hacia sus personajes y sus resoluciones,  porque nos creemos incapaces de sacar el otro yo, al que la mayoría de nosotros, por fortuna, no llegaremos a conocer en vida.

Pero también debo decir que quizá sea yo demasiado profunda con esta película y no me esté limitando a lo meramente cinematográfico, aspecto en el que la película si pierde un poco. Las actuaciones no son muy convincentes, exceptuando las de Ethan Hawke y Rhys Wakefield, este último con un papel muy cercano al perfil de los hermanos villanos de “Funny Games” de Michael Haneke. Además hay varias salidas fáciles del guión que le restan solidez a la historia, complaciendo al espectador y la norma de Hollywood de dar prioridad a la entretención por encima de la falta de lógica en la que se pueda caer (¡es cine!, es la frase preferida de muchos para excusar estos casos).

Les recomiendo mucho este film escrito y dirigido por James DeMonaco, a quien le tomó tres años terminar su escritura. Es una película que funciona mucho más como crítica social de lo que lo ha hecho “Elysium”, largometraje que sí se ha vendido como tal y se ha quedado bastante corta en ese sentido. Sin embargo ambas tienen cosas en común: la llegada de un mundo donde la brecha entre ricos y pobres es abrumadora y en donde esos ricos, por plata, han perdido su humanidad.

Ficha Técnica

  • Director: James DeMonaco
  • Género: Thriller de terror
  • Duración: 85 minutos
  • Guión: James DeMonaco
  • Protagonistas: Ethan Hawke, Lena Headey, Max Burkholder, Adelaide Kane, Edwin Hodge, Rhys Wakefield, Tony Olier, Arija Barekis
  • Cinematografía: Jacques Jouffret
  • Música: Nathan Whitehead
  • Edición: Peter Gvozdas
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2013

 


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