Reseña Little Girl (Petite Fille) de Sébastien Lifshitz. Sobre la disforia de género


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




“Tú sabes cuando tu hijo llora lágrimas de dolor”.

 

En la filmografía del cineasta Sébastien Lifshitz hay varias producciones que han abordado temas de transgénero, prostitución e identidad sexual. Fue de hecho su película ganadora del Teddy Award en la Berlinale 2013, Bambi, la que inspiró este nuevo documental que fue seleccionado en la edición del Bogotá International Film Festival – BIFF 2020 – que se llevó  a cabo de manera virtual y finalizó el pasado 14 de octubre.

Little Girl es una historia emotiva sobre la capacidad de resiliencia de una familia cuya pequeña de siete años nació siendo niño y añora ser aceptada como una niña.

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La protagonista de Bambi, Marie-Pierre, durante la realización de la película le comentó al director que desde los 4 años se sintió profundamente identificada con ser niña y esa confesión le quedó rondando. Así nació Little Girl, con la necesidad de contar una historia contemporánea de un niño que se enfrenta a su identidad de género desde muy temprana edad y no como usualmente se piensa que ocurre durante la pubertad cuando aparecen toda suerte de cambios físicos y emocionales.

La protagonista de la película es Sasha, una niña que a su corta edad tiene claro su preferencia sexual, pero se enfrenta a un mundo que desconoce y rechaza el tema. Ella es catalogada con disforia de género, que es como la OMS ha redefinido a la transexualidad para alejarla de la consideración de enfermedad o trastorno, pero sí mantenerla como una condición que provoca en la persona niveles de estrés, tristeza y/o angustia que deben ser manejados como asuntos de salud pública.

Con una mirada tierna, haciendo uso de una buena cantidad de primeros planos de la niña y sobre todo de su mirada, se vive ese tormentoso e injusto camino de aceptación dentro de una sociedad, que además sirve como paradoja del mundo moderno, especialmente ante la determinación de esta pequeña. A Sébastien y su productora les costó llegar a Sasha y su familia, a quienes encontraron después de acudir a foros y redes sociales.

A pesar de las culpas evidentes y los temores propios de los padres, Sasha esta acompañada por una familia ejemplar, amorosa y unida por su causa, que la arropa, creando para ella una burbuja donde la dejan ser y que dista mucho de lo que ocurre de puertas para afuera de su hogar donde la hostilidad quiebra constantemente a esa niña dulce que llora ante la terapista sin poder explicar con palabras lo que su cabeza piensa, pero que la cámara capta con gran precisión, dejando todos esos gigantescos interrogantes que Sasha cubre con más llanto.

Queda claro que el desafío es lo externo. Little Girl es el retrato de una lucha diaria para que su vida sea lo más normal posible y que profesores, compañeros y, en general, su entorno la traten como la niña que siente ser en  la supuesta libre Francia.  Ir contra lo establecido tiene un desarrollo importante en este documental que si bien tiene como protagonista a Sasha, detrás también está su madre, Karine, inspirando y conmoviendo por su entrega y sacrificio.

Esa cotidianidad que se asoma bajo la mirada de Sasha, demuestra la fractura inmensa en la educación que deja en evidencia temas adyacentes como la discriminación, el implacable bullying y los prejuicios que nacen desde el núcleo de las familias y los claustros educativos. Las tensiones en la interacción social de la pequeña y su familia generan toda esa empatía con los protagonistas de esta historia, dejando de paso una profunda reflexión sobre los comportamientos propios frente a la diferencia.

A la final Little Girl es una película nostálgica por toda esa carga de dolor y angustia con la que han convivido Sasha y su familia, pero también es liberador ante esas pequeñas grandes victorias que van apareciendo en el camino de dejarla ser.  Por supuesto, igual funciona como un documental educativo de cara a la necesidad de introducir estos términos en nuestra cotidianidad, lo que sería un gran paso para normalizar esta condición tan personal. 

Ficha Técnica

  • Dirección: Sébastien Lifshitz
  • Guion: Sébastien Lifshitz
  • Duración: 85 minutos
  • Género: Documental
  • Montaje: pauline Gaillard
  • Sonido y Diseño sonoro: Yolande Decarsin, Kristian Eidness Andersen
  • Cinematografía: Paul Guilhaume
  • País: Francia
  • Año: 2020

 


 


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