Reseña Mignonnes (Guapis) de Maïmouna Doucouré – No había tal polémica






Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)

Las redes sociales, caldo de cultivo de odios y amenazas, también es plataforma de poses de inclusión y un eterno juego por la búsqueda de controversia. El mes pasado aparecía en Twitter una caterva indignada e histérica que, haciendo uso del poder que les da poseer sus tarjeticas de crédito, afirmaban que iban a ‘cancelar’ (verbo de moda y tan irrisorio como el tal ‘aperturar’) a Netflix. Por pedófilos. Una afirmación tan fuerte como necia. Hay gente que está muy perturbada y parece que no les queda otra que tuitear.

La revuelta se dio por el lanzamiento de la sinopsis – de menos de 280 caracteres – y el afiche de una nueva película que, sin atisbo de duda, nadie había visto (decían que era una serie), y en el que cuatro niñas de no más de 12 años lucen unos trajecitos brillantes con gesto y pose indudablemente lasciva.

La película en cuestión es Mignonnes, la ópera prima de Maïmouna Doucouré, directora de origen senegalés, y que en 2017 se llevó el galardón al Mejor Cortometraje en los Premios César por Maman(s), la historia de una niña de 8 años que se ve obligada a adecuarse a la idea de vivir en un ambiente de poligamia (¡atentos tuiteros!) cuando ve volver a su padre con otra mujer, mientras su madre pasa auténtica angustia en la habitación de al lado. El corto adelanta una de las líneas narrativas de Mignonnes, un ejercicio estéticamente bien rodado y que supone una reflexión sobre las nuevas generaciones en época de redes sociales.

Se cuenta aquí la historia de una preadolescente de nombre Amy que vive en un suburbio parisino, y bajo el yugo de la religión islámica practicada por su madre. Mientras espera con ansias la llegada del padre y con esas ganas de lanzarse por cualquier ventana y descubrir el mundo, se topa Amy con otra chica de su edad que se mueve a ritmo de reggaetón, mientras saca ropa de unas lavadoras de uso común, y se alisa el pelo con una plancha de ropa. Y el ritmo y la espontaneidad de esa pelada embelesan completamente a Amy, quien además se percata de que aquel sonsonete musical proviene de un celular. Tentación al alcance de la mano. Y quién dijo miedo.

La curiosa y tierna Amy, quien es además toda una revelación interpretativa, comienza entonces a toparse con la misma niña y un par de amigas que, igual que la primera, no se pierden ni la movida de un catre, y juegan a los challenges (retos) y esas cosas tan modernas y cool de las redes sociales. Y todo es éxtasis cuando Amy las descubre bailando, ocultas de cualquier mirada que no sean las de las redes sociales. Y entonces Amy se envalentona y descubre que esas niñas se preparan para un concurso local con el que juran van a lograr descrestar y así conseguir fama. Y logra entrar en aquel grupo, que parece tan hermético como profesional, pero donde va a sacar toda una aptitud que desconocía.

Y pienso, ¿dónde he visto esto? Entonces aterrizo en la agridulce adolescencia y los ritmos pegajosos de aquella época que responde a nombres como *Nsync, Christina Aguilera y Britney Spears. Y toda esa lascivia, y el juego de atreverse y sentir deseo por primera vez. Y aunque hay mucha potencia en su inicio, y hay posesión de encanto visual, también me encuentro con cierta torpeza estructural y me choca, porque la historia de esas cuatro peladas, que tienen muchas dudas y ganas de sobresalir y sentir que pertenecen a algo, me mueven las entrañas y me estimulan el recuerdo, y esa sensación de nueva libertad, y de sentirse único. Y a veces Doucouré logra encarrilar, sobre todo cuando de poner la historia en hombros de Amy se trata, pero vuelve a las múltiples líneas narrativas y a las elipsis demasiado dilatadas y a ciertas decisiones dramáticas bastante convenientes y poco verosímiles, que terminan quitándole veracidad.

Mignonnes, que sufre además por la traducción de su título para el público hispanohablante (Guapis), quiso abarcar mucho, y no le alcanzó sus casi 100 minutos para dosificar toda esa información que su directora quiso poner en foco, y donde hay temas tan inaplazables como el patriarcado, las opresiones de tipo religioso, el slut shaming y la hipersexualización que aunque no es nueva tiene ahora como grandes aliadas a las redes sociales, que a su vez reciben completa devoción por parte de los medios de comunicación más tradicionales. Y volviendo a lo que causó el escándalo, – que no me extrañaría que haya sido impulsado por los reyes del algoritmo –, la película no constituye la mirada de una directora ingenua o con simpatía alguna por la pedofilia. Eso son puras ideas tontas de mentes estrechas y jodonas, claro.

Ficha Técnica

  • Dirección: Mamimouna Doucouré
  • Guion: Mamimouna Doucouré
  • Duración: 96 minutos
  • Género: Drama, Coming-of-age
  • Reparto: Fathia Youssouf, Médina El AidiÁzouni, Esther Gohourou, Ilanah Cami-Goursolas, Maimouna Gueye
  • Cinematografía: Yann Maritaud
  • Montaje: Mathilde Van de Moortel, Stéphane Mazalaigue
  • Música: Niko Noki
  • País: Francia
  • Año: 2020

 


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