Reseña The Power of the Dog de Jane Campion – El fantasma de un hombre




Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)

Comienzos del siglo pasado. Montana, EEUU. Una secuencia que remite a lo salvaje, a lo árido y que incluye a un par de bovinos enfrentándose. A esas imágenes le preceden una voz masculina. Una voz nada similar a la de esos íconos masculinos del western, esas voces algo rasposas, que apenas y vocalizan, y en su tono cargan con todo y los estereotipos de ser un macho. La voz, que es la de un hombre joven, habla del deseo por ver a su madre feliz, a la que busca ayudar de alguna manera. Y lo anterior no es nada gratuito. Es la forma más concreta y cinematográfica que Jane Campion usa para compendiar lo que va a contarnos con su nueva película. “The power of the dog” ofrece una auténtica deconstrucción de lo masculino, precisamente en un relato ubicado en una zona geográfica y un oficio (la ganadería y el pastoreo) que, por antonomasia, exuda masculinidad, fuerza bruta, salvajismo y con un género cinematográfico que, por décadas, ha pertenecido al macho estereotipado, que los relata y los protagoniza. “The power of the dog” ofrece esa deconstrucción a través de un viaje a lo perverso y a la venganza en clave homoerótica y juegos de poder. Como no hace películas con regularidad, cada que Jane Campion aparece es una fantástica nueva oportunidad para dejarse llevar y sumergirse en universos tocados por lo sublime, lo inmenso y lo grandioso de la fragilidad humana.

“The power of the dog” ocurre a comienzos del siglo pasado. 1925. En un rancho familiar administrado por los hermanos Burbank. George (Jesse Plemons) es un hombre bonachón. Un tipo de buena cara y presencia pacífica, que hace contraste con su hermano Phil (Benedict Cumberbatch) el auténtico macho, agresivo, el del caminao seguro, mirada ofensiva y al que se le hace fácil burlarse de la gente y humillarlos. Lo hace con el joven hijo de Rose (Kirsten Dunst), Pete (Kodi Smit McPhee), un chico que a simple vista parece muy sensible, y algo amanerado. La relación de los hermanos, que da la constante impresión de estar en tensa calma, se complejiza a raíz de que George decide casarse con Rose, que es…nadie. Una mujer que administra un pequeño restaurante, carga con el suicidio de su primer marido, y no tiene donde caerse muerta. Para Phil el problema no para con la idea de que su hermano se case con lo que él llama una ‘cazafortunas’, y a la que constantemente humilla y atemoriza, viene con Pete, el mismo joven del que se burlaba, que hace flores de papel, baila el ula ula y al comienzo decía que su mayor deseo era el de ver a su madre feliz.

Y es la presencia de Pete la que comienza a trastocar la existencia de Phil, que tiene un extraño, sensual y solitario ritual, y no deja de hablar de un tal Bronco Henry, una presencia fantasmal y constante en su vida, un hombre al que recuerda con devoción, y al que le tiene un altar con cuero y una silla de montar. Un recordatorio fetichista que no es cualquier cosa. Phil logra atraer a Pete a su vida, convirtiendo esa relación en una de maestro – alumno, una relación en la que, en un pequeño descuido, uno de ellos encuentra una forma de venganza, y el fantasma masculino aquel coge fuerza y protagonismo.

“The power of the dog” está basada en una novela homónima de Thomas Savage, y es una inmersión a la otra cara del universo de lo masculino. Lo que también se puede ser. El complejo argumento del relato encuentra en sus intérpretes un vehículo de verosimilitud y mucha fuerza: el cándido George se deja ver como un hombre sensible que hace méritos para cuidar de esa ‘damisela’ que necesita de cuidados y atención, pero que guarda un difícil vicio, interpretada por una soberbia y (sorpresivamente) algo afeada y envejecida Kirsten Dunst. Cumberbatch deja a un lado esos personajes normalmente benévolos para dar vida a un hombre miserable y odiable con el que finalmente podemos encontrar algo de identificación, o mejor, sentir lástima por todo lo que le ha tocado asumir y finalmente Kodi Smit McPhee, al que creo nunca haber visto en nada, y que aquí cumple con el arquetipo de adolescente inquietante, una suerte de ‘lolita’ en versión masculina que dejará ver su lado más ambicioso, sobreprotector y completamente malévolo, y sabrá cerrar ese relato que la Campion sabe abrir con algo de congoja y una promesa que no puede pasar desapercibida. “The power of the dog” es una de las propuestas más estupendas del 2021. Es auténtico cine.

Ficha Técnica

  • Dirección: Jane Campion
  • Guion: Jane Campion
  • Género: Drama, Western
  • Duración: 126 minutos
  • Cinematografía: Ari Wegner
  • Montaje: Peter Sciberras
  • Música: Jonny Greenwood
  • Producida por: Emile Sherman, Ian Canning, Roger Frappier, Jane Campion, Tany Seghatchian
  • País: Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Canada
  • Año: 2021

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