Rompecabezas – Reseña (FICCI 2011)


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




 

Las mujeres mandan la parada este año en el Festival de Cine de Cartagena. Ya sea por las tramas o por las directoras de algunas de las películas participantes en la Competencia Oficial, la mirada femenina se convierte en una constante en esta edición número 51 del FICCI.

Este es el caso de Natalia Smirnoff, que con su película Rompecabezas, se convierte en una directora prometedora y muy talentosa, a la hora de retratar historias cotidianas y muy humanas. Rompecabezas fue presentada en la Berlinale, relatando la historia de María del Carmen, una esposa tranquila y serena, que recibe un rompecabezas como regalo el día de su cumpleaños.

Un juego que aunque muchas veces no se tome en serio, le dará a esta mujer de mediana edad, la llave para un nuevo mundo. De esta forma, la ópera prima de Natalia Smirnoff, luego de su larga trayectoria como asistente de dirección y casting, la ponen en la mira de quienes quieren seguir de cerca el trabajo de los nuevos realizadores latinoamericanos.

 

Una de las películas más amenas y simpáticas de la competencia oficial es sin duda, Rompecabezas, un largometraje que mezcla la comedia con una historia que tiene su profundidad partiendo de un guión bastante original, de hecho, el más original en esta categoría.

Todo surge de algo tan simple como lo es armar un rompecabezas. Es muy interesante como de una actividad que podría pasar tan desapercibida para la lente de cualquiera Natalia Smirnoff, su directora, desarrolla toda una trama que pasa, como la vida misma, por situaciones diversas: hay momentos cómicos y en esto sí que demuestra esta directora un buen talento, hay tensión, angustia pero sobre todo, hay un hermoso redescubrimiento.

La vejez desde la visión de muchos autores es la excusa perfecta para representar las debilidades, los temores humanos y en especial su degradamento. Esta realizadora por el contrario, es más esperanzadora en este sentido y se plantea la situación de una mujer que después de haber criado a sus hijos y haberles dado toda su vida, tiene la oportunidad de reencontrarse con ella misma, probarse que sigue siendo vital y  a la que le ha llegado la hora de volver hacer ella misma.

Smirnoff se mete en la vida de esta mujer y los integrantes de esta familia, que a propósito, no toman muy en serio la actividad lúdica de su madre, y le sigue todos sus movimientos, sus actividades diarias y todos los pensamientos que pasan por su mente. Es un espacio intimista logrado con la cercanía que produce la cámara en mano y con la que hace movimientos muy limpios.

La actuación de su protagonista, María Onetto, es una muy buena como también su final, uno de los bellos que he visto en todo el Festival.


 


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