Sara, Neyda, Tomasa y las otras… de Lizette Lemoine – Crítica. Los desafíos de la muerte






Por Hugo Chaparro Valderrama (crítico y escritor invitado)

Una mirada femenina a la guerra; al desplazamiento de los campesinos expulsados de sus tierras por el poder que los descubrió indefensos en medio del fuego cruzado entre el ejército, la guerrilla y los paramilitares durante la década de los 90 y el inicio lúgubre del siglo XXI; al entorno natural de una belleza insólita, contradictoria con el horror que se vivió durante cerca de veinte años en los Montes de María, entre los departamentos de Sucre y Bolívar, al noroeste de Colombia. Sara, Neyda, Tomasa et les autres… es un homenaje a las mujeres que se organizaron para sobrevivir a la violencia cuando los hombres podían ser sospechosos de pertenecer a los grupos armados y ser víctimas, como asegura una mujer en el documental, del Estado que se confabuló contra los campesinos, sospechosos del caos en el que se encontraron por el azar de la historia.

Mientras escuchamos los testimonios de las mujeres, la cámara nos permite conocer su intimidad a través de los planos que describen, con curiosidad antropológica, los detalles de una cultura viva, que no fue sepultada por la guerra. Los árboles, los cultivos, los animales, la comida, traducen su coraje para evitar el naufragio de la muerte y continuar más allá de la tragedia que significaron hechos tan sórdidos como la masacre de El Salado, que a principios del año 2000 hizo del caserío un escenario del asesinato como profesión asumida sin ninguna tregua por los paramilitares en Colombia.

El primer plano del documental descubre una pintura de Fernando Botero, recurrente en el transcurso del relato con sus representaciones de las víctimas que padecieron la guerra, contrastante tras un corte con la visión panorámica de la región, en la que parece incoherente el exterminio que sucedió en su geografía. La utilización del dron, como recurso tecnológico y narrativo, registra el esplendor de los Montes de María, cerrado por la cámara que nos acerca con primeros planos al rostro de las mujeres, narrando de qué manera cruzaron desde el miedo y la tragedia a la recuperación de su territorio, física y moralmente.

Es un documental terapéutico, que transcurre, en gran parte, a campo abierto para mostrar la riqueza de la vida en un lugar donde la crueldad empobreció su belleza. También un homenaje de Lizette Lemoine al oficio de filmar para comprender el mundo: el tono coral de Sara, Neyda, Tomasa y las otras…, evoca al documental “Dany, Micho, Renato y Max…”, del realizador suizo Richard Dindo, sobre las protestas que se vivieron en Zurich, a principios de los años 80, por parte de los jóvenes que lucharon para conseguir espacios en los que pudieran trabajar los artistas de la ciudad y de qué manera murieron algunos de ellos a manos de la policía. Dos películas sobre el derecho legítimo del ser humano a vivir de la mejor manera posible en un mundo donde la violencia y la muerte no reconocen fronteras y son amenazas generalizadas.


Una condición cíclica en Colombia, como subraya tristemente una de las mujeres heroicas de la película, donde su población está educada para vivir en la guerra; un país donde las noches hacían levitar por el estallido de una bomba a las personas que soñaban en una habitación y en el que se contrarrestan las miserias humanas con la resistencia y la voluntad para sobrevivir.

Ficha Técnica

  • Dirección: Lizette Lemoine
  • Duración: 80 minutos
  • Género: Documental
  • Protagonistas: Neyda Narváez, Sara Arrieta, Nancy Montes, Tomasa Calonge, Farrides Cárdenas, Margarita Fernández, Mariluz Meza, Ernelia Rivera, Rosa Valdéz (canto a capela)
  • Música: Alejandro Escallón
  • Montaje: Tatiana Andrews, Nicolás Quimbayo, Lizette Lemoine
  • Cinematografía: Guillermo Gómez, Juan Carlos Enciso
  • Sonido: Lizetthe Lemoine
  • País: Colombia, Francia
  • Año: 2019

 


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