Sep 23 2025 23:14
Reseña “La hermanastra fea”: Elvira desafía la belleza en Cenicienta oscura
| Por Sandra M Ríos U | |
| X: @sandritamrios |
Reseña “La hermanastra fea”: Elvira desafía la belleza en Cenicienta oscura | La hermanastra fea reinterpreta Cenicienta desde la perspectiva de Elvira, una joven que desafía los estándares de belleza con un viaje visceral. Emilie Blichfeldt mezcla terror corporal y sátira en una ópera prima inolvidable.
La historia de Cenicienta, basada en el cuento de hadas clásico recopilado por los hermanos Grimm y Charles Perrault, ha sido adaptada al cine en numerosas ocasiones, quizás más de 100, con variaciones que van desde versiones fieles al cuento hasta reinterpretaciones modernas y creativas.
Desde 1914 con la película muda Cinderella, hemos visto cómo la historia de la joven huérfana, su cruel madrastra y hermanastras que la tratan como sirvienta y la humillan cobra vida en la pantalla grande. Desde 2004, con Ella Enchanted, una versión fantástica con elementos del cuento, se han hecho reinterpretaciones que han tenido eco internacional.

También han aparecido reimaginaciones que no se centran en el personaje central del clásico, sino en los personajes vistos como malvados, a quienes se les ha dado nuevas perspectivas y matices que, además, han servido como crítica social. Lo curioso es que, si bien este cuento parece ajustarse a cada tiempo, hasta ahora no se había producido una película efectiva que revirtiera su naturaleza.
Basta con recordar el fracaso comercial animado de Happily N’Ever After de Paul J. Bolger, que le dio un papel más prominente a la madrastra y las hermanastras, alterando el final feliz del cuento original, o a Cinderella’s Revenge (2024) de Andy Edwards que, desde el horror gótico, intentó llenar los vacíos de la relación entre hermanas, mostrando sus conflictos y motivaciones. Recordarán también la casi ridícula Cinderella’s Curse (2024) de Louisa Warren, que estiró el cuento hasta el slasher, centrándose más en la violencia y el castigo.

Ninguna hasta ahora ha sido tan refrescante, original, satírica, oscura y efectiva como La hermanastra fea de Emilie Blichfeldt que, además, se atreve a bautizar a la hermanastra protagonista con el nombre de Elvira. Blichfeldt aprovecha la historia de los hermanos Grimm para lanzar un body horror que critica la superficialidad y la idea maniquea de que, para alcanzar la belleza, hay que aceptar el dolor, así como también juzga las presiones sociales y el hecho de tener que hacer sacrificios para encajar.
La hermanastra fea reinterpreta el cuento de Cenicienta desde la perspectiva de Elvira, una hermanastra que, desesperada por conquistar al príncipe Julián, enfrenta los crueles estándares de belleza del reino, recurriendo incluso a mutilaciones para calzar el zapato icónico. Inspirada en la versión más cruda de los hermanos Grimm, combina terror corporal, sátira y humor negro para explorar la dismorfofobia, la tiranía de la belleza y la rivalidad femenina impuesta por la sociedad.

Todo comienza cuando su madre, Rebekka, se traslada con sus hijas (Elvira y Alma) al castillo de su adinerado nuevo prometido para finalmente casarse. En plena cena de celebración, Otto fallece dejando huérfana a su hermosa hija, Agnes, y en manos de su despiadada madrastra. Rebekka descubre que ambos se engañaron creyendo que cada cual iba a resolver sus problemas económicos, cuando en realidad estaban completamente arruinados. La nueva solución será que el príncipe Julián se interese y se case con su hija.
En un reino donde la belleza es una moneda tiránica y el cuento de hadas se retuerce hasta volverse un espejo grotesco, La hermanastra fea nos sumerge en la mente de Elvira (Lea Myren), una joven atrapada en el papel de la “hermanastra fea”, que lejos de ser una villana unidimensional, se convierte en una figura compleja, consumida por el deseo de ser vista, amada y aceptada, no solo por su madre, sino por un mundo que la rechaza por no encajar en sus implacables estándares estéticos.

La película subvierte el clásico de los hermanos Grimm con una mezcla audaz y divertida de terror corporal, comedia negra y sátira social, ofreciendo un retrato inquietante de la obsesión y el sacrificio. La historia se desarrolla en un pueblo de estética gótica y teatral, donde los rumores sobre un gran baile organizado por el príncipe Julián (un encantador pero superficial galán) encienden las ambiciones de absolutamente todas las jóvenes del reino. De todas ellas, es Elvira la que vive bajo el yugo de su madre dominante, y eso ha calado en su mente. Elvira, sin embargo, no es una víctima pasiva. Su ambición y rebeldía la llevan a desafiar su propio destino.
Lo que vemos es, entre el terror y la risa, un proceso de transformación brutal, digno de un reality show de belleza donde se compite por el símbolo de perfección prácticamente inalcanzable: el zapato mágico. Cirugías estéticas que rayan en lo macabro, dietas despiadadas, clases de baile, danza y hasta de motivación complacientes y desalmadas.

A diferencia de las versiones tradicionales, aquí no hay hada madrina ni magia benévola. La transformación de Elvira es un proceso visceral, marcado por el dolor físico y emocional, y su lucha interna se refleja en la atmósfera de la película, llena de escenarios que combinan el realismo crudo con efectos exagerados, evocando el cine de Europa del Este de los setenta. Mientras Elvira se adentra en este viaje autodestructivo, Blichfeldt teje momentos de humor negro que aligeran la tensión, como diálogos mordaces entre las hermanas o la sátira de un reino obsesionado con la apariencia.
Como La hermanastra fea da una historia sustanciosa a las antagonistas del cuento, la madrastra, lejos de ser únicamente un personaje cruel, revela sus propias inseguridades, mientras que Alma, la hermana menor, aporta un toque de inocencia que contrasta con la oscuridad reinante. Es a través de la relación entre ellas que la historia tiene un ancla de empatía y emotividad.

La película aprovecha el clímax del cuento, dado por el baile, para mostrarlo como un evento opulento, aspiracional y enfermizo, que recalca cómo unas jovencitas saltan al ruedo y se canibalizan por un príncipe y por definirse en un sistema que las obliga a enfrentarse. La prueba del zapato, un momento icónico del cuento, se convierte en una escena perturbadora que desafía cualquier expectativa.
La actriz Lea Myren captura fantásticamente la lucha interna de la sufrida Elvira y la dualidad en la que se debate, entre ser su yo real o dejar fluir lo que su madre espera de ella. Myren brinda una interpretación poderosa e intensa que salta hábilmente entre los momentos de fragilidad, dados por el dolor, el miedo y la incertidumbre a la que se somete, y los de explosión cuando la rabia se apodera de ella, sin caer en la caricatura.

Como ocurre con todo el transcurso de la trama, su desenlace tampoco ofrece un final feliz convencional y apuesta no solo por hacer justicia a las hermanastras feas, sino por ofrecer una reflexión sobre qué es lo que en realidad se busca con la identidad, el sentido del sacrificio y la lucha contra los ideales impuestos. Elvira, a través de su dolorosa transformación, se convierte en un símbolo de resistencia, aunque a un costo devastador.
La genial directora noruega Emilie Blichfeldt ha tomado una historia tan versionada como Cenicienta y la ha reinterpretado de forma original e inesperada, desafiando los tropos tradicionales y dando profundidad a personajes secundarios. Con Elvira, no solo dio voz a un personaje históricamente vilipendiado, sino que cuestiona con dureza la presión social sobre las mujeres, convirtiendo su envidia y rivalidad en un acto de solidaridad imprevisto. La hermanastra fea es una ópera prima increíble, una película plenamente disfrutable e imperdible de este año, con una estética y atmósfera tan inquietante como divertida.
Ficha Técnica
- Dirección: Emilie Blichfeldt
- Guion: Emilie Blichfeldt
- Duración: 105 minutos
- Producida por: Maria Ekehovd
- Género: Body horror
- Reparto: Leá Myren, Thea Sofie Lich Naess, Ane Dahl Torp, lo Fagerli, Isac Calmroth, Malte Gárdinger
- Cinematografía: Marcel Zyskind
- Montaje: Olivia Neergaard-Holm
- Música: Kaada, Vilde Tuv
- Países: Noruega, Polonía, Suicia, Dinamarca
- Año: 2025










