May 20 2026 16:01
Women In Motion Cannes: Julianne Moore y el poder de la voz femenina
Women In Motion Cannes: Julianne Moore y el poder de la voz femenina| En el marco de la 79ª edición del Festival de Cannes, el programa Women In Motion ha rendido homenaje a una de las figuras más emblemáticas y coherentes de la industria: Julianne Moore. La actriz, ganadora del Oscar, el Emmy y la Triple Corona Europea, se sentó a conversar sobre una trayectoria que no solo acumula premios, sino que se ha convertido en un testimonio de lo que significa construir una carrera basada en la autenticidad, la colaboración y la defensa innegociable del punto de vista femenino.
El encuentro cercano que este evento permitió, nos acerca a la mente de una artista que prefiere el “hacer” al “decir”, y que sigue encontrando en el cine ese “juego de pretender” que la cautivó desde niña.
Julianne Moore: La voz que habita el cine y reclama su lugar
Desde su creación en 2015 por el grupo Kering en colaboración con el Festival de Cannes, el programa Women In Motion se ha consolidado como un espacio vital para dar visibilidad a las mujeres que, tanto delante como detrás de las cámaras, están transformando la narrativa cinematográfica. A lo largo de estos años, el galardón ha sido recibido por figuras de la talla de Jane Fonda, Geena Davis, Susan Sarandon, Salma Hayek, Viola Davis y Michelle Yeoh. El año pasado, la distinción recayó en Nicole Kidman, y este 2026 es Julianne Moore quien toma el testigo, integrándose en lo que ella misma describe como una “sororidad” de mujeres que han sabido elevar el estándar de lo que el público espera de una interpretación femenina.

En una habitual charla extensa con la homenajeada, la actriz estadounidense expresó que para ella recibir este reconocimiento ha sido una oportunidad inesperada para mirar hacia atrás. En una industria que ella define como una “economía gig” (por proyectos y colaborativa), donde los actores suelen saltar de un proyecto a otro con la mirada siempre puesta en el futuro, detenerse a observar el camino recorrido puede ser abrumador. “Cuando te das cuenta de que te están celebrando por lo que has dejado atrás, te das la vuelta y dices: vaya, esto es algo que he creado o acumulado en mi vida”, compartió durante esta conversación moderada por Angelique Jackson. Su reflexión que nace de la humildad de quien sigue amando el oficio por encima de los honores, y que prefiere la inmersión total que ocurre en el set.
Esa conexión con la narración no empezó en un escenario, sino entre las páginas de los libros. Julianne recordó que el primer momento en que se sintió “vista” fue cuando aprendió a leer. Para una niña que no destacaba en los deportes ni en las actividades escolares convencionales, la literatura fue el refugio donde descubrió la universalidad de la experiencia humana. “Me preguntaba cómo podían saber esto sobre mí, y luego te das cuenta de que todos sentimos lo mismo”, explicó. Ese sentimiento de intimidad y asociación fue el que trasladó al club de teatro de la escuela, convirtiendo la lectura en una extensión física y colaborativa que la acompañaría hasta su vida adulta.
Su primera vez en Cannes fue con Un marido ideal, una experiencia que marcó el inicio de su relación con el festival y con esa forma de trabajar que tanto valora: la colaboración extrema. Para Moore, el cine es un juego de pretender compartido con directores, diseñadores de producción y compañeros de reparto. “Es literalmente un juego de niños que hacemos profesionalmente, pero contando historias sobre lo que significa estar vivo”, afirmó. Esa capacidad de transformar un pasatiempo infantil en un documento que, como ella dice, “puede durar para siempre”, es lo que sigue alimentando su pasión por el medio.

Un punto de inflexión en su carrera, y que resonó con fuerza durante la gala del Woman in Motion, fue su participación en Las horas (2002), donde compartió cartel con Meryl Streep y Nicole Kidman. Aunque las tres actrices protagonizaban historias separadas en el tiempo y nunca llegaron a rodar juntas, Moore siente que esa película es una representación perfecta de cómo las mujeres estamos vinculadas por la historia y por los relatos de vida de otras. Al hablar de Meryl Streep, Julianne no escatimó en elogios, calificándola como el “estándar de oro” de su generación. Recuerda verla en la portada de la revista Time cuando era adolescente y sentir que Streep era, a la vez, inalcanzable y profundamente humana, una dualidad que encendió en ella el deseo de alcanzar esa misma precisión y valentía en su trabajo.

Con el paso de los años, Julianne Moore ha pasado de aceptar los trabajos que llegaban a su mesa a ser la dueña de sus propias decisiones. Y si hay algo que busca con obsesión en cada guion es el “punto de vista”. Para ella, no es necesario ser siempre la protagonista, pero sí es vital que la historia sea clara sobre quién la cuenta y cómo se relaciona cada personaje con esa realidad. “No me importa ser la esposa o la novia, siempre que haya claridad y autenticidad en cómo se representa ese lugar”, señaló. Esta búsqueda de la verdad narrativa la llevó a elogiar recientemente películas como Gentle Monster, dirigida por una mujer, donde el punto de vista femenino se siente firme, sutil y alejado de lo didáctico, mostrando cómo el patriarcado afecta las vidas de las mujeres de formas que a veces ni siquiera reconocen.

La especificidad es otra de las herramientas que Julianne valora en la construcción de un personaje. Desde el nombre de una mujer —que puede decirnos exactamente en qué época nació— hasta los pequeños detalles de su entorno, todo contribuye a que una historia se sienta real. En sus elecciones más recientes, Moore admite que ha perdido el interés por la tragedia pura. En un mundo globalmente convulso, le resulta difícil invertir su energía en historias de ficción que no alcancen la medida de la emoción real que se vive fuera de la pantalla. “Quiero historias que celebren la resiliencia, la capacidad de seguir adelante a pesar de todo”, confesó, subrayando que su compromiso actual es con relatos que aporten algo de luz o comprensión a la complejidad humana.
El legado de Julianne Moore en Cannes y en el cine mundial no se mide solo por sus premios, sino por su capacidad para mantenerse fiel a esa niña que buscaba verse reflejada en los libros. Al recibir el premio Women In Motion, no solo se celebra a una actriz excepcional, sino a una mujer que ha sabido navegar por las mareas de la industria sin perder su brújula ética ni su amor por el “hacer”. Moore sigue siendo esa colaboradora incansable que entiende que el cine, en su mejor versión, es un espejo donde todos, hombres y mujeres, podemos sentirnos un poco menos solos. Su voz en Cannes es un recordatorio de que el cine hecho por y para mujeres no es un género aparte, sino una parte fundamental y vibrante de la experiencia humana que merece ser contada con toda su profundidad y matices.
Publicación creada por Sandra Ríos con material recopilado desde Cannes por Liliana Bravo, productora de Soul Pictures.










