Dirty Wars, un trabajo periodístico impecable e incómodo para el gobierno Obama


Por Sandra M Rios U
Twitter: @sandritamrios


Que califiquen a una película pequeña como un verdadero blockbuster es más que suficiente para prestarle la atención debida a un título sobre la guerra. Así es calificada la adaptación cinematográfica del libro Dirty Wars: The World is a Battlefield (Guerras sucias: El mundo es un campo de batalla) que fue publicado tan solo el pasado 23 de Abril de este año. De hecho primero se estrenó la versión para cine, en Sundance, que el libro. En el festival de cine independiente más importante del mundo, este largometraje documental recibió el premio a mejor cinematografía y ahora llega al Festival de Cine de Sydney, siendo el primero en exhibirse de la competencia oficial.

El escritor, tanto del libro como la versión para cine, es el reportero de guerra Jeremy Scahill, quien durante años elaboró reportes y sendas investigaciones sobre las operaciones secretas de los Estados Unidos en Afganistán, Yemen y Somalia que lo llevaron a oscuros descubrimientos sobre lo que debería ser llamado por los gobiernos como “los negocios de la guerra”.

El carácter de clara denuncia de este film, aborda sin tapujos, secretos de estado en sus inexplicables y despiadadas batallas de guerra, en las que salen a flote los casos de torturas, los cada vez más denunciados aviones no tripulados (los drones) para asesinar, las escalofriantes incursiones nocturnas o los encarcelamientos injustificados.

La película se vende entre lo que sería una mezcla entre el thriller político y una historia de detectives, con el que se pone al descubierto que estas guerras son además llevadas a cabo por hombres que ni siquiera existen en el papel, de los que nunca se escucha hablar a los gobiernos y que nunca dan la cara ante el Congreso.

Otra de las cosas que llama la atención es la forma como se presenta la historia, mostrando al espectador ambos lados de la moneda; agentes de la CIA, militares y altos mandos, como a los sobrevivientes a los ataques, incluido el insólito caso de un estadounidense acusado de muerte y capturado por su propio gobierno.

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Después de haber visto la película, la misma prensa estadounidense ha señalado que se trata de uno de los trabajos más impactantes, certeros y demoledores que se han producido en el cine, donde un periodista ejerce una verdadera labor activa frente a las circunstancias que fue descubriendo, y no la figura esquematizada, o a veces hasta tonta, que suele pintar el cine de Hollywood.

No se trata de una producción de aquellas que ya han abordado el tema, quienes la han visto no se atreven a compararla. Se trata de un largometraje donde realmente se hizo una investigación periodística a riesgo, completa y seria. Lo increíble de estos casos es ver cuán lejos un hombre puede llegar al fondo de un asunto con sus habilidades y utilizando tan solo como herramientas un pasaporte, dinero, lápiz y papel, como lo muestra una de las imágenes que la misma producción difunde.

Dirty Wars habla de muchos hechos desconocidos hasta el momento, como el ataque secreto y destrucción a la pequeña población llamada Al-Majalah al sur de Yemen, donde el 17 de Diciembre de 2009, asesinaron a 21 niños, 14 mujeres y 6 hombres, y además quemaron todas las casas con sus pertenencias. También casos de periodistas que han denunciado los hechos y que están en prisión por hacer periodismo de denuncia, rechazo y  oposición.

¿Ha resultado incómodo este trabajo para el gobierno de Obama? La respuesta es sí, pues es un film polémico que tiene hablando a los periodistas del tema y que sigue divulgándose por el mundo gracias a lo bien aceptado que está siendo en el circuito de festivales.

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La incomodidad proviene del claro mensaje de la película sobre el monstruo que ha creado Obama con su ejército belicista, dejando la sensación en la sociedad estadounidense que hoy día siguen siendo, y quizás más que nunca, el objetivo de medio mundo que los desprecia. Un mensaje poco objetivo pero tan sólido para muchos, que es difícil de ignorar.

La película documental es dirigida por Richard Rowley, actuada por el mismo Scachill, que además del premio Sundance ha recibido el Gran Premio de Jurado en el Festival Independiente de Cine de Boston.

El periodista ya había publicado en 2008 un libro de guerra y denuncia titulado Blackwater: The Rise of the World’s Most Powerful Mercenary Army, que se convirtió en uno de los bet-sellers de la lista del New York Times.

Este 7 de Junio llega a algunas salas de Estados Unidos.




 


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