[Especial] Reseña Le Beau Mariage (La buena boda. 1982) de Éric Rohmer






Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)

Ver crecer la hierba

Dicen los más cinéfilos, los que se han dedicado a una envidiable y total entrega al cine, que en “Night Moves” de Arthur Penn (de quien solo habré visto un par de películas), uno de los personajes principales decide declinar ante la invitación de ir a ver una película de Éric Rohmer. Su excusa fue que alguna vez vio una, y fue como “ver crecer la hierba”. Probablemente, en mis inicios con el cine, hubiese sido exactamente lo mismo para mí. ¡De hecho lo fue! A diferencia de aquel personaje yo no decliné, pero terminé aburrido hasta la muerte. Recuerdo que fue con “La genou” de Claire. De aquello, hace más de una década. Luego, el constante desempleo y el auténtico interés por el cine me llevaron nuevamente a él. La lectura, afortunadamente, fue otra.

Este año, en una tremenda y ligeramente reprochable discreción (entendida por el protagonismo del famoso bicho) se celebró el centenario de Rohmer y Mubi, plataforma de lujo que he tenido el privilegio de degustar, lanzó un especial con la serie “Comedias y proverbios”, y me parece que no hay mejor forma de seguir aprovechando el confinamiento, si es que existe tal acción a estas alturas. La presentación del ciclo se hace con “Le beau mariage” (La buena boda) obra divertida y tremendamente vigente. Aunque para ser honestos, esas comedias no han envejecido en lo más mínimo.

Se narra aquí la historia de Sabine (Beatrice Romand), una chica de veintitantos con amante a bordo; un tipo con mujer e hijos. El hombre solo hace promesas vacuas cuando de divorciarse se trata. Una noche, harta (hasta el mismísimo coño, imagino) decide largarse. Tiene ella mejores cosas que hacer, y otros tipos a quienes conquistar. De hecho, tiene el arrojo de decirle a su ahora examante, que va a casarse. Y todo bien, hasta que sabemos que no existe tal candidato. Sabine no se anda con rodeos. La comedia queda servida.

Le beau mariage se enmarca entonces en las peripecias de esta chica y su desesperada y constante búsqueda. Si nos pusiéramos a adjetivar, se podría decir que es una mujer empoderada, aunque resulte toda una “contradicción” a como se entiende por estos días. Sabine tiene claras muchas cosas: no quiere jefes, ni trabajos sosos. Tampoco quiere hombres inútiles, ni que se anden pavoneando con ella. Lo de la vida bohemia ya lo disfrutó, y ahora quiere otra cosa. Ahora tiene muy claro que lo suyo es casarse y convertirse en una auténtica ama de casa. Y todo, absolutamente todo lo que dice, la verborrea con la que augura y los juicios que lanza, lo hace con tremenda gracia, y es imposible no inmutarse ante ella.

Y la insatisfecha, inconforme y compleja Sabine parece encontrar lo que busca. Viene convertido en Edmond (André Dussollier) un guapo médico de unos treinta y tantos, el primo de su mejor amiga, Clarisse (Arielle Dombasle). Y junto a Edmond, Sabine se embarca en una aventura de conquista, donde ella es tremendamente activa y caprichosa. Por amor, y con la idea de resolver su soltería, deja a un lado cualquier compromiso suyo y trabaja arduo para lograr la simpatía de Edmond, que a su lado luce como un tipo soso y a quien se le nota que lo único que busca es su éxito laboral.

Y en cualquier caso, los intentos por conquistar a Edmond no los hace sola. Sabine cuenta con el apoyo de Clarisse, una artista igual de cínica a ella, que incluso afirma que su matrimonio es auténtica comodidad, de conveniencia. No le aporta nada, pero tampoco le resta. Hay que ponerle atención a las líneas de diálogo de ambas. Son de una estrepitosa brillantez.

Eric Rohmer es un maestro del diálogo. Su cine es el que odian y aman en la academia. Lo critican por las largas conversaciones, y lo aman por lo exasperantemente lentas y contemplativas que resultan sus obras. Vale aclarar que aunque “Le beau mariage” es bastante amena, no significa que se parezca a las comedias dramáticas de los gringos. La lectura es muchísimo más cínica, y no hay rocambolescas puestas en escena, ni esa idea de convertir una ciudad en un espacio platónico para esnobistas, y que resultan imposibles. Ni siquiera narrando la historia de Sabine desde esas callecitas de Le mans en Francia, da esa impresión.

He conseguido completo regocijo viendo dos veces la película. Es completamente fascinante. Puede ser hasta reflexiva, si nos queremos poner profundos y pretenciosos. Si ver a alguien como Sabine es lo mismo que ver la hierba crecer, entonces tengo un nuevo divertimiento. Y aclaro, solo la hierba que es cultivada por ciertos y sublimes artistas, como Rohmer.

No se les ocurra perdérsela.

Esta reseña hace parte del especial sobre la serie “Comedias y Proverbios” de Mubi. Para leer una introducción de Éric Rohmer e ir leyendo las demás reseñas dar clic aquí.

Ficha Técnica

  • Dirección: Éric Rohmer
  • Guion: Éric Rohmer
  • Duración: 97 minutos
  • Género: Comedia
  • Reparto: Béatrice Romand, Andrés Dussolier, Féodor Atkine, Arielle Dombasle
  • Cinematográfia: Bernard Lutic
  • Montaje: Cécile Decugis
  • Música: Ronan Girre, Simon des Innocents
  • País: Francia
  • Año: 1982

 


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