La última película de Alejandro Jodorowsky, Poesía sin fin, llega a salas el próximo 18 de octubre




Bajo la distribución de Trilce Cinema, el próximo 18 de octubre se estrenará en Colombia la más reciente producción del cineasta franco-chileno Alejandro Jodorowsky Poesía sin fin.

El largometraje que se estrenó con ovación en la Quincena de Realizadores del Festival Internacional de Cine de Cannes es, como lo describe el maestro y fundador de la psicomagia, una “idea del viaje hacia lo desconocido”.

Llega a la cartelera de las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, la curación poética de Alejandro Jodorowsky con su película de psicomagia “Poesía sin fin”, que funciona en realidad en dos vías: una curación autobiográfica y una curación para el espectador. Una historia que como suele suceder con la filmografía de Jodorowsky se aborda de una forma artística, libre, caótica, atrevida y también sensual.

Poesía sin fin puede ser vista como la continuación de “La danza de la realidad” – Jorodowsky se refiere a ambas películas como “una unidad” -, que fue estrenada por el director en 2013 después de casi 30 años sin rodar una producción, pero también como una obra propia que, aún ligada a su anterior, puede ser comprendida por sí sola y tiene también su propio espíritu y poder de transformación.

El largometraje nos lleva a las décadas del cuarenta y cincuenta en Santiago de Chile, a momentos en que un jovencito al que cariñosamente llama su familia Alejandrito decide revelarse y cumplir su deseo de ser un poeta. Su destino lo introduce en la efervescencia de la bohemia artística e intelectual de la época, donde puede conocer a quienes posteriormente se convertirían en ilustres representaciones de la poesía de su país y la literatura latinoamericana como Nicanor Parra, Enrique Lihn, Stella Díaz, entre otros. Despojado de las barreras impuestas por las presiones familiares que lo inducían a ser quien no quería ser, Alejandrito experimenta su lado artístico sin prejuicios y ataduras, viviendo momentos que pocos pueden sumar en sus vidas y haciéndolo de forma auténtica, alocada y sensual.

Su hijo, el también actor, director y músico Adán Jodorowsky, interpreta a su padre como adulto joven, etapa en la que se detiene la película largo tiempo, y el propio director aparece interpretándose así mismo ya como adulto mayor. Su otro hijo Brontis es el encargado de encarnar la difícil figura paternal como Jaime. La aparición de Alejandro en la película ocurre para comprobar que esta historia no nació de un deseo narcicista – como el director llama a los biopics-, sino como un proceso de sanación personal.

El cineasta franco-chileno no concibe el cine como mero formato de entretenimiento sino como una pieza de arte que debe generar sensaciones en su audiencia y debe contarse desde la honestidad. Esto implica igualmente despojar la historia de falsos realismos como él dice sí lo hace el neorrealismo italiano, de hacer esfuerzos inimaginados para hacer creer en todo momento que no se está viendo una película y de borrar la idea de que los actores deben corresponderse a unos estándares impuestos por la industria. En esta película el espectador vuelve a ser muy consciente de estar frente a una puesta en escena, en una reinterpretación muy única y original de “la verdad estética y la verdad poética” de Herzog.



Poesía sin fin es una obra vibrante y extravagante, una obra de arte expresada con plena libertad creativa y artística, que usa el lenguaje cinematográfico siguiendo convenciones propias y apoyándose en el teatro y los musicales para llenar su historia autobiográfica de muchas capas. Encajarla en un solo género es no entender su naturaleza. Poesía sin fin se mueve familiar pero también extrañamente entre el drama, los biopics, el musical, la comedia y la farsa. Su apuesta arriesgada y potente anecdóticamente es comentada por Jodorowsky: “buscaba un productor que no leyera el guion, que me diera absoluta confianza, que no mirara nada hasta el final de la película”. Era la forma de garantizar tanto la financiación de un proyecto tan ambicioso, como asegurar una verdadera libertad artística que necesitaba para llevar su historia personal a la pantalla. 

La película terminó su financiación para la etapa de posproducción con una exitosa campaña crowdfunding a la que llamó “limosna sagrada” y en la que donaron más de siete mil personas. 

Retrospectiva

Debutando en el cine con la polémica “Fando y Lis” en 1968, Alejandro Jodorowsky cuenta en su filmografía con un cortometraje y ocho largometrajes que han despertado siempre fuertes sensaciones. Su cine lleno de simbolismos y filosofía lo ha llevado a ser reconocido internacionalmente. Cuatro de estas obras esenciales en su carrera hacen parte de la retrospectiva que actualmente se realiza en Cine Tonalá de Bogotá, evento que se extenderá hasta el próximo 30 de septiembre. Además de su ópera prima hacen parte de la muestra: El Topo (16 y 19 de septiembre a las 7pm), La montaña sagrada (20 y 27 de septiembre a las 5pm), Santa sangre (21 y 28 de septiembre a las y 7pm y 5pm respectivamente) y La danza de la realidad (el 23 y 29 de septiembre a las 7pm y 5pm).

Crédito imágenes: Pascale Montandon.




 


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