Poesía Sin Fin – Alejandro Jodorowsky sigue vital en el cine




 Hay un antes y un ahora en la carrera de Alejandro Jodorowsky: el que hasta 1990 estrenó “El ladrón del arco iris”, teniendo detrás otras obras de relevancia como “El topo”, “Fando y Lis” y “La montaña Sagrada”, y el que hizo un parada en el séptimo arte de 23 años para retornar en 2013 con un cine más personal, íntimo y emotivo, representado en dos obras autobiográficas, La danza de la realidad y Poesía Fin.

En esos años de receso más bien obligados, dadas las exigencias de una industria que no se corresponde con su idea de hacer cine sin coartar en lo más mínimo la creatividad del autor, se dedicó al arte de la psicomagia y esas largas experiencias son las que han marcado su cine actual.

De La danza de la realidad y Poesía sin Fin, esta última actualmente en la cartelera colombiana, se aproximan otras obras entre ellas su primer documental titulado “Psicomagia: Un arte que sana”, esperado para ser estrenado el próximo año y luego “Viaje esencial”, que describirá su encuentro con la magia y el esoterismo mexicano.

El artífice detrás de que este director de culto viera viable su regreso al cine, el productor chileno Xavier Guerrero, describió con claridad para CineVista lo que ha significado el nuevo cine de este autor franco-chileno: “Durante los 23 años que no hizo cine, Alejandro se dedicó mucho a la psicoterapia y a la psicomagia, entonces cuando vuelve lo hace de forma diferente, emocional. Ahora graba desde la emoción. Antes lo hacía desde su intelecto. A muchos fans eso les choca o les ha costado estas últimas películas. Les costó asimilar al nuevo Jodorowsky. Algunos no han podido, otros sí, y otros nuevos se han impresionado”.

Poesía Sin Fin es la continuación de “La danza de la realidad”, que nos muestra cómo fue su encuentro con la poesía, desde qué momento se despertó en él su pasión por este género literario, los choques y sacrificios que provocó con su familia, el descubrimiento de grandes poetas y el hallazgo de una voz propia.

Ambos largometrajes representan como el mismo director lo ha expresado: “la idea de un viaje hacia lo desconocido” y en esos caminos hay experiencias que han dejado grandes pensamientos que Jodorowsky transforma en certeras frases, un cine poético que de algún modo, más allá de lo no convencional y excéntrico, logra conectar con el público. “Yo me esfuerzo en producir un espectáculo 100% poético. Un poema en la película dice: “Sin ser bello, todo se vuelve hermoso”. No me interesa un cine donde olvidas tu estrés durante dos horas, pero sales del cine sin ningún cambio. Yo quiero hacer un cine que provoque una crisis positiva en tu interior, un cine capaz de enfrentarte a tu esencia. No al ego, no a la personalidad creada por la familia, la sociedad y la cultura”.

Ambientada en la década del 50, ambas películas recorren los lugares donde Alejandro Jodorowsky vivió y creció en realidad, lo que significa, en términos de producción, unas grandes exigencias desde el diseño del arte y un holgado presupuesto, sin embargo, al no contar con toda la maquinaria de una superproducción, la creatividad de este autor permitió recrear la época a través, y entre otras, de la utilización de fotografías de inmenso tamaño, que reemplazaron de forma genial lo que hoy se haría con efectos en posproducción o elaboración o compra de modelos de la época para el caso de las fachadas y medios de transporte que aparecen en las películas. Así lo explica el cineasta: “Yo no puedo permitirme falsear esto. Hay un viejo, yo, que vive en la realidad de hoy. Y el joven Alejandro que evoluciona en los años 30 y 50. Para hacer existir a los dos, yo vuelvo a la calle donde las cosas se produjeron y la cubro de grandes fotos de la época. Grandes cuadros en blanco y negro que te muestran la realidad tal como ella era. En algunas oportunidades un carro de hoy pasa, pero tú no de te das cuenta fácilmente, está hecho con mucha sutileza. Y una vez la toma realizada, yo quito las fotos. No te hipnotizo para hacerte creer que estás frente a la realidad. Yo te muestro una película, y me esfuerzo en recordártelo a todo momento”.



Y es que en “Poesía Sin Fin”, el viaje al pasado es un recorrido consciente en el cine donde no se cumple la premisa del “arte del engaño”, sino que Jodorowsky deja huellas que le recuerdan al espectador que está viendo un film, que no se trata de cine de evasión. “… Por esa razón utilizo los ninjas, esas siluetas enteramente vestidas de negro que desplazan los objetos cuando las personas lo necesitan, como en el kabuki. Hay una expresión que dice: “Yo te vendo un gato, haciéndolo pasar por una liebre”. Ese es el falso realismo. Para mí la pintura hiperrealista es un horror, una pobre imitación de la fotografía. La verdadera pintura, es la alegría de saber que estás frente a un cuadro, la alegría de saber que te encuentras frente a una película, una verdadera, con su estética personal”. Para Xavier Guerrero, el productor, la propuesta del director en definitiva iba enfocada a “entrar en un mundo de recuerdos más que pensar en lo que era históricamente correcto”.

Poesía sin fin es una experiencia auténtica de un autor que a sus 89 años hace una película de reconciliación con el pasado y una declaración honesta y coherente a la poesía. “La poesía es el único arte que no se vende. Es el arte más respetado de todos, el más difícil también, porque ningún editor quiere publicarla. Con un lápiz y un papel, cualquiera puede escribir algunas líneas e imaginar que es un poeta, pero como se dice en la película, la poesía es un acto. Una manera de vivir. No es algo racional, tampoco una experiencia creativa muy fuerte. Es una manera de amar la vida. No es necesario escribir para ser un poeta. De otra parte, en la película, Alejandro no escribe jamás”.

Jodorowsky tiene otra popular faceta como artista y es la de los cómics como guionista de piezas celebradas como la de “El Incal”, ” La casta de los Metabarones”, “Fábulas pánicas” y “Los Borgia” y sobre el referente el autor trabaja, según el productor, en una animación que se encuentra en etapas tempranas de preparación. 

Conozca aquí las ciudades, horas y salas en los que se exhibe por estos días Poesía Sin Fin.

Imágenes cortesía: Pascale Montandon Jodorowsky




 


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