Jul 10 2024 12:44
Reseña “A Quiet Place: Day One”: De lo trepidante a la melancolía posapolíptica
| Por Sandra M Ríos U | |
| X: @sandritamrios |
“A Quiet Place: Day One” como precuela aporta un par de detalles a la historia que original y acertadamente inició John Krasinksi en 2018 como director. Recuerden que ha sido una de las sorpresas del cine palomitero de los últimos años.
Como spin-off, esta nueva entrega lleva la historia de invasión extraterrestre a un terreno donde la humanidad se enfoca en el otro, en el desconocido, pasando del terror trepidante a lo emotivo y melancólico.
Como su título ya describe, como precuela nos lleva a los días en que los extraterrestres hacen su devastadora aparición en la Tierra, cuando unos observadores detectan una especie de meteoritos que descienden y de donde salen una serie de criaturas que desatan el caos, la muerte y destrucción en la ciudad de Nueva York. Son una especie hostil que, como ya nos dejó saber las anteriores, detectan al humano por el mínimo ruido que emiten. ¿Se preguntarán por qué, como siempre, en la ciudad que nunca duerme? Bueno, la película entrega el detalle que N.Y. se mantiene en los 90 decibeles, es decir, que es un ambiente ruidoso, apenas propicio para estos mata humanos, comparable a estar escuchando gritos constantes o una aspiradora prendida sin parar.

La población es diezmada con facilidad, mientras las autoridades piden a la sociedad que se mantengan resguardados y que no produzcan ruido alguno. Les costará un tiempo (se supone) descubrir que esas criaturas, además, no pueden nadar, así que el objetivo será aislar a Manhattan y evacuar a los ciudadanos en barcos. Entre ellos está la protagonista, Sam, una poeta que sobrevive con dificultades a un cáncer terminal. Su gran compañía es un gato de asistencia, Frodo.

En los amargos días que vive, acepta a regañadientes salir a la ciudad con el grupo que hace parte de la casa de cuidados paliativos donde pasa sus días, dirigiéndose a una obra de títeres bajo la promesa de pasar por pizza, un recuerdo que la obsesiona, por la que arriesgará su vida (o lo que queda de ella) y la mantiene conectada a su padre, un pianista fallecido. En el teatro, son víctimas del primer ataque de estas criaturas, donde gato y humana se separarán algunas veces y sus recuentros se dan por la aparición de Eric, un estudiante de derecho inglés que cae en pánico ante lo que está sucediendo. Eric no quiere evacuar sin Sam y su mascota, y los perseguirá hasta que ella termine aceptándolo.

Este es el eje de este nuevo guion donde el instinto maternal vuelve a aflorar, pero esta vez para ayudar y proteger a un desconocido y a un animal – nada con más sentido humanista que esto. A la mascota, entonces, la convierten en un protagonista al volverse un motivo de constante zozobra, dada las altas posibilidades que maúlle en algún momento.
En cuanto a Sam y a Eric, no siempre esa relación de amistad maternal funciona en pantalla o encaja dentro de lo que se espera de esta franquicia como conjunto. La dupla entre los actores Lupita Nyong’o – que luce muy comprometida con este papel – y Joseph Queen logran en algunas escenas darle esa emotividad que proviene de la fragilidad del que está lejos de los suyos o de quien tiene una salud muy minada, pero que en todo caso a veces resulta poco creíble dado la situación de peligro inminente en la que se encuentran. Los extraterrestres están ahí y no dan tregua.

La acción y el cine de espectáculo que propuso la franquicia hasta ahora desaparecen y hay una apuesta por una historia que limita más esa acción para pasar a la melancolía posapocalíptica. Las dos primeras películas de Krasinksi nos mantuvieron a la expectativa de saber quiénes y cómo era nuestros atacantes, qué había pasado, pero sobre todo, en la angustia de mantener ese silencio y poder representarlo visualmente en pantalla sosteniendo así su trama.
“Un Lugar en Silencio: Día Uno” suelta esa fórmula que parecía no desgastada aún y apunta a una historia más conmovedora, con un mensaje de sacrificio, de valorar la vida del otro y de respeto hacia todas las especies, que funciona en sus justas proporciones. Lo digo más por la astucia del director de sacar a flote una película donde en el fondo lo que tenemos es el improbable juego de salvar a un gato (¿mudo?), pues ya la dinámica de Ellen Ripley poniendo en riesgo su vida por salvar al mirringo en “Alien” es bien conocida. Es cierto que leído de esta forma, suena simple y hasta absurda su premisa, pero Michael Sarnoski (el mismo de la genial “Pig”), director y guionista de esta entrega, consigue darle algunos toques de profundidad a la historia y hasta de llegar hacer convincente, dado el elemento de la enfermedad terminal de Sam. Acaso, ¿qué más da adelantar su destino en su condición?
El hecho de poner a su personaje como punta de lanza para salvar a la población de ese primer ataque, eleva el sentido de poner a una mujer en el centro de la historia, más allá de hacerla líder porque sí. Su propuesta de una heroína disminuida que acepta su destino, es un buen acierto, así como la forma en que visualmente muestra la ciudad, ayudando a su enfoque melancólico, que se apoya más en la fotografía que en la música, como ocurrió en las otras. Sin embargo, “A Quiet Place: Day One” queda lejos de sorprender como las anteriores y a la final resulta más que un homenaje, una emulación del clásico de Ridley Scott, no solo por el aspecto de estos seres y varias de sus secuencias, sino también por el gato.
Ficha Técnica
- Dirección: Michael Sarnoski
- Guion: Michael Sarnoski
- Duración: 99 minutos
- Producida por: Michael Bay, Brad Fuller, John Krasinski
- Género: Ciencia Ficción, Posapocalíptico
- Reparto: Luipita Nyong’o, Joseph Quinn, Alex Wolff, Djimon Hounsou
- Cinematografía: Pat Scola
- Música: Alexis Grapsas
- Montaje: Gregory Plotkin, Andrew Mondshein
- País: Estados Unidos
- Año: 2024










