Reseña de 28 Años Después: Zombis Evolucionados y la Visión de Boyle


Por Sandra M Ríos U
X: @sandritamrios


Reseña de 28 Años Después: Zombis Evolucionados y la Visión de Boyle. | Esta nueva película retoma el terror zombi con Danny Boyle y Alex Garland, siguiendo a Spike en una Gran Bretaña postapocalíptica. Con infectados evolucionados, estética inmersiva y un tono de fábula, inicia una trilogía subversiva que busca reflexionar sobre familia, aislamiento y humanidad.


28 años después retoma el camino sólido de la primera entrega, porque la saga ha regresado a la dupla que la convirtió en un clásico zombi: Danny Boyle en la dirección y Alex Garland en la escritura, además de ser ambos coproductores.

Con el particular sello de Boyle, destacado por su energía visual y narrativas audaces, esta secuela, que aparece 18 años después de la segunda película de la franquicia, da un nuevo respiro para iniciar otra trilogía.

Lo primero que hay que decir es que 28 años después es una película madura, donde el director ha tenido la oportunidad de experimentar y proponer otra visión del terror posapocalíptico, a través de una historia ambientada en una Gran Bretaña devastada por el virus de la rabia, 28 años después del brote inicial. El largometraje sigue al joven Spike (Alfie Williams), quien emprende un viaje iniciático por un mundo infestado.

Han pasado 28 años y Gran Bretaña se encuentra bajo una cuarentena estricta. Devueltos prácticamente a una era medieval, un grupo de sobrevivientes ha establecido una comunidad en la isla remota de Lindisfarne, un lugar fortificado por una calzada de marea que los conecta al continente y los protege naturalmente. Este enclave representa tanto la resistencia humana como la regresión cultural, producto del virus. En ese pequeño lugar existen reglas de convivencia y seguridad, rituales y estructuras de liderazgo colectivo.

Si bien los sobrevivientes han encontrado formas de coexistir con los infectados, el virus ha evolucionado, generando nuevas dinámicas y amenazas. Spike se enfrenta a una de esas amenazas, obligándolo a salir del fortín en busca de un médico que pueda ayudar a su madre enferma. Este viaje lo lleva al contraste entre la belleza natural del continente y su oscuridad, donde los infectados muestran comportamientos sociales y organizativos, como “alfas” capaces de actos inteligentes y brutales, como arrancar cabezas o resistir heridas mortales.

Mucho de lo que se puede hablar de esta película es por lo que Boyle ofrece y explota para entretener de forma distinta, empezando por imprimir elementos de horror visceral con el sello distintivo de esta saga, más un toque de coming-of-age y folclore británico. Esto hace de esta secuela una historia de tono diferente, algo más contemplativa, si se quiere, y surrealista, evitando caer en la nostalgia exacerbada que caracteriza a este tipo de entregas, especialmente cuando se lanzan tantos años después.

Para lograr esa estética cruda y caótica y hacer de la película una experiencia inmersiva, se usaron dispositivos iPhone modificados que permitieron capturar la acción en ángulos únicos, reforzando la sensación de peligro constante y devolviéndola a la esencia guerrillera de la primera entrega. Por otra parte, optaron por un formato de pantalla ancha, ideal para el disfrute del espectador, que permite seguir en detalle el ataque de los infectados desde cualquier rincón del encuadre, aumentando la tensión, algo que es  inusual para una película de terror. A medida que avanza la historia, Boyle mezcla lo grotesco con lo bucólico, alternando escenas de violencia extrema con paisajes verdes y ruinas cubiertas de vegetación, acercando esta historia a una especie de fábula oscura.

Como es costumbre en este director, el montaje es frenético, con cortes rápidos y una narrativa no lineal en ciertas escenas. Además, deja pistas referenciando programas de la cultura pop noventera, como los Teletubbies, para advertir la regresión de una sociedad casi a un estado medieval. En ese regreso al pasado, Danny Boyle ha dejado pinceladas de realismo político, donde ha dicho que busca reflexionar sobre temas contemporáneos como el aislamiento y la identidad nacional, además de explorar la tensión entre lo primitivo y lo moderno, usando el viaje de Spike como un rito de paso que mezcla horror con introspección filosófica sobre la muerte y la familia.

Así como Billy en Kes (1969) de Ken Loach se encuentra atrapado en un entorno que sofoca sus sueños y su individualidad, Spike siente lo mismo y, entre una mezcla de rebeldía y fragilidad, muestra esa necesidad de supervivencia y libertad. La referencia a este clásico británico está clara en este personaje, que también ha tenido que vivir en un mundo hostil y busca en un elemento externo (el pájaro para Billy, la supervivencia para Spike) enfrentarse a aquello que no lo deja ser.

Boyle mira más allá de lo que caracteriza el género de zombis, trayendo elementos de las películas de guerra. Así concibe varias de las secuencias de los ataques de los infectados y mantiene, en posición de guerra, la psicología de los personajes. La cabeza rapada de Fiennes y ciertas actitudes de su personaje, el Dr. Ian Kelson, evocan la icónica imagen de Marlon Brando como Kurtz en Apocalypse Now, en un guiño sutil que refuerza la figura de autoridad en este entorno salvaje.

Si bien es cierto que la historia deja varias preguntas en el aire —aunque lógico si la intención es dar paso a dos entregas más— y no desarrolla por completo la idea de los infectados evolucionados, los riesgos en tono (que no siempre resultan) y forma propuestos por el director son más que bienvenidos. 28 años después es una película de zombis que, además de su terror visceral, tiene un enfoque subversivo e incluye un carácter más introspectivo a modo de fábula filosófica, gracias a unas criaturas que han evolucionado como pocas en la literatura y el cine, convirtiéndolas en un peligro existencial real para la humanidad. Esto añade otra capa que abre posibilidades más allá de la carne y la sangre. El viaje iniciático de Spike conlleva reflexiones más profundas sobre la muerte, la familia y la pérdida de la civilización. 

Al mismo tiempo que se rodó esta película, se filmó la segunda parte de la nueva trilogía, 28 Years Later: The Bone Temple, pensada para estrenarse en Estados Unidos el 16 de enero de 2026, bajo la dirección de Nia DaCosta, con guion de Garland y coproducción de Boyle.

Ficha Técnica

Dirección: Danny Boyle. Duración: 115 minutos. Género: Zombies, apocalíptico. Guion: Alex Garland. Produccida por: Danny Boyle, Alex Garland, Andrew McDonald, Peter Rice, Bernie Bellew. Protagonistas: Jodie Comer, Aaron Taylor-Johnson, Alfie Williams, Ralph Fiennes. Cinematografía: Anthony Dod Mantle. Montaje: Jon Harris. Música: Young Fathers. Países: Reino Unido, Estados Unidos. Año: 2025

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