Reseña de Chicuarotes de Gael García Bernal – Desencantado. – Especial Premios Ariel 2020






Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)

Pensar en Gael García Bernal es pensar en uno de los intérpretes más valiosos y veraces de esta región. Y claro, uno de los pocos que despierta tanto morbo, pero, quizás sobre eso no conviene hablar aquí. Y tampoco pensar en ello mientras veo su más reciente película.

Hablando meramente del magnetismo de su interpretación, recuerdo lúcidamente su trabajo en “Amores perros”, “Y tu mamá también” o “Blindness”. Inolvidable es el trío de personajes suyos en la regular “La mala educación” de Almodóvar. Suyas son, con el permiso del grandioso Alfredo Castro, las interpretaciones más luminosas en la filmografía del chileno Pablo Larraín. 

Ahora, con respecto a su carrera como director creo no conocer nada, por ende Chicuarotes es lo único que he visto. Y, aunque interesante y verosímil su acercamiento al mundo marginal y olvidado en plena ciudad de México, salí ciertamente desencantado. Su trama da tantos botes que no supe exactamente qué tipo de película fue la que vi.

En Chicuarotes hay virtuosismo y entrega. Mucho valor estético, poderío visual y un actor protagónico (Benny Emmanuel) que transmite coherencia, fuerza y credibilidad. La experiencia de García Bernal, sin lugar a dudas, le ha servido de aliada a la hora de dirigir a sus actores. No tanto en el ejercicio meramente narrativo. Inicia con garbo e intensidad. Provoca mucha angustia ese universo de gente indudablemente buena, que se ha jugado la vida intentando hacer las cosas bien, pero que, hartos de la vil realidad y la mala suerte, no les queda más remedio que tomar el camino obvio cuando de pobreza y violencia se trata. Esto es, robar a quien se le atraviese en el camino, aún sabiendo que, en la mayoría de casos, lo único que recolectarán son chichiguas.

Y es una lástima que Chicuarotes pegue tantos frenazos en seco, eche reversa y tome caminos tan insospechados como innecesarios. Atestiguar el difícil universo aquí retratado pasa por un inicial e interesante tono dramático que algunas veces salta a la comedia negra y la sátira, y me da la impresión de que todo se vuelve un desmadre cuando se ven tentados a denunciar y a intentar cierto tono social. Y claro, en medio de una realidad polarizada y con altas dosis de corrección política, no se me haría raro que hubiese sido uno de los objetivos. Pero, el problema de esta película no es que aborde distintos géneros y con ello, indague en varios tonos. El problema es que se atasca intentando jugar con ellos, y acaba desembocando en un drama telenovelesco tan interminable como deficiente. García Bernal, apoyado, entre otras, por Televisa como coproductora, parece querer finalizar emulando el característico mundo de las telenovelas, es decir, el exceso, el sinsentido, y la espectacularidad de la violencia sin ton ni son.

Hay tramas que quedan en lo más estricto del olvido, como la madre sufrida y violentada, la hermana que va del timbo al tambo y al final ni fu ni fa, o el hermano homosexual que queda embutido a la fuerza dentro del argumento. Pero, entre ese abuso de personajes también hay buenas interpretaciones como la potente Leidi Gutiérrez (la novia del protagonista) y el siempre magnífico Daniel Giménez Cacho. ¿Y qué más? Nada más.

 

* Esta reseña hace parte del Especial sobre las Nominadas a los Premios Ariel.

Número de nominaciones: Tres

  • Mejor Actor
  • Mejor Coactuación Masculina
  • Mejor Coactuación Femenina

 

Ficha Técnica

  • Dirección: Gael García Bernal
  • Guion: Augusto Mendoza
  • Duruación: 96 minutos
  • Género: Drama
  • Reparto: Benny Emmanuel, Gabriel Carbajal, Leidi Gutiérrez, Dolores Heredia, Daniel Giménez, Enoc Leaño, Esmeralda Ortiz, Daniel Giménez Cacho
  • Cinematografía: Juan Pablo Ramírez
  • Montaje: Sebastián Sepúlveda
  • Música: Leonardo Heiblum, Jacobo Lieberman
  • País: México
  • Año: 2019

 


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