Reseña Las tetas de mi madre de Carlos Zapata


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




Llega a la cartelera colombiana Las tetas de mi madre, una película que desde su título es provocadora.

¿Qué más universal que el amor profundo de un niño hacia una madre que a veces se confunde y se convierte en complejo de Edipo? ¿Que más universal que la historia de un niño que crece sin su padre en un barrio marginal?

Ese pequeño de 10 años es Martín y tiene sueños grandes como cualquier otro. El suyo es el de llevar a su madre a Disneylandia y para conseguirlo trabaja repartiendo pizza a domicilio en su bicicleta.

Pero la historia de Martín tiene un detonante insospechado: uno de esos clientes donde cada noche entrega los domicilios es un burdel que tiene cabinas de striptease, servicio que se presta por unas cuantas monedas. Así tiene su primer acercamiento sexual al ver una mujer desnuda, lo que lo lleva a seguir probando la experiencia las siguientes noches, con la sorpresa de ver, en uno de esos días, a su propia madre detrás del vidrio.

El director Carlos Zapata (Pequeños Vagos) va conduciendo ese viaje del preadolescente, llenando la historia de muchas capas. Esas complejidades son las que le dan un valor especial a esta película que habla básicamente de una inocencia que se va perdiendo, una ingenuidad que ahora es reinterpretada y un inicio de la sexualidad a las patadas (precoz). A partir que descubre a su madre, la historia nos va mostrando el difícil entorno que amenaza el camino de este niño que por las mañanas estudia.

Las tetas de mi madre se grabó principalmente en Las Cruces y el Bronx en Bogotá, dos de las zonas más deprimidas de la capital colombiana. La ciudad es otra de esas capas de la historia, especialmente la vida nocturna y el asunto del microtráfico, que van revelando sin misterios o tapujos cómo el bullicio oculta todo y en entre tanta población la misma gente se pierde, incluso su base más joven.

Es sin duda una película urbana donde la música (a cargo de Crack Family, conocidos en el escenario del rap colombiano) no solo lo reitera, sino la cámara que opera en función de esta cualidad; movimientos de cámara ágiles, travellings y unos planos cenitales para recorrer ese universo que rodea a Martín, mostrándonos ambos y diversos lados de esos cubículos eróticos (quizás a algunos les recuerde el plano con el que Simón Brand da apertura a Paraíso Travel). El pasillo del burdel es otro elemento que se filma y se muestra reiteradamente de forma casi que enigmática, muy a lo “Kubrick”, bien lograda. Sin embargo Las tetas de mi madre se alarga más de lo debido, hay reiteraciones (probablemente en la intención de mostrar la cotidianidad) y su desenlace ocurre con menos fuerza y sorpresa – esos tres aspectos también le fallaron en su experimental “Pequeños Vagos”.

Las tetas de mi madre es una película provocadora porque muestra “la otra ciudad”, esa que cambia en las noches, esa donde los más jóvenes descienden a un mundo oscuro. Esa ciudad universal y marginal donde el abandono niega cualquier oportunidad. Muy provocadora es también una escena de Martín con su madre en la cama.

Desde hoy en las salas de cine colombianas, después de haber participado en el Festival de Cine de Guadalajara, Málaga, Viña del Mar y el cine colombiano en Nueva York donde se llevó el premio a la mejor película.

Ficha Técnica
Actores: Paula Correa, Santiago y Billy Heins, Alejandro Aguilar y Joseph Barrios. Guion/Dirección: Carlos Zapata. Fotografía: Lucas Cristo. Producción ejecutivo: Alejandro zapata. Vestuario: Danna Urquijo. Arte: Nicolás Duque. Producción: Iván Chacón. Montaje: Etienne Bousac, Ernesto Lozano, Carlos Zapata. Música: Crack Family, Cejaz Negra, Manny. Maquilla: Socorro Ávila. Sonido: Andrés Quintero.


 


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