Reseña Ma Rainey’s Black Bottom – El discurso de la disparidad racial


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




 

“Si eres de color y les haces ganar dinero, entonces te tratarán bien”. 

 

Ma Rainey’s Black Bottom ha estado firme en la conversación de esta temporada de premios tanto en categorías técnicas, como artísticas por las interpretaciones de Viola Davis y Chadwick Boseman (esta fue la última película que rodó), quienes se han llevado varios de esos reconocimientos – Boseman, como saben, casi todos. El entusiasmo que despierta esta adaptación basada en la obra de teatro de igual título de August Wilson aún no lo comprendo.

La película se ambienta en 1927, mientras la cantante de blues Ma Rainey se encuentra en la grabación de su nueva producción en un estudio de Chicago, que incluye el tema “Black Bottom”.

Esa grabación en un diminuto recinto, en un caluroso día de verano, se convierte en un espacio que va reflejando las tensiones entre blancos y negros, sus desventajosas condiciones laborales, su espíritu nostálgico y su lucha por la igualdad. La película se centra en esas horas previas que dieron a luz uno de sus temas más populares, por ende de ella conocemos, en ese tiempo limitado, insinuaciones de lo que fue esta cantante pionera del blues, adelantada a su época, excéntrica y abiertamente bisexual, afinidad que la llevó incluso a pagar cárcel.

Para el momento ficcionado que toma esta pieza teatral, por ende su versión cinematográfica dirigida por George C. Wolfe, ya la madre del blues había ganado un nombre y podía, a pesar de su calidad de mujer negra, imponer con carácter ciertas mínimas condiciones, que algo deja ver la película.

Desconozco qué tan ceñida está a la pieza original, por tanto lo que vemos aquí es una película de personajes, así que a cada uno le reservan su momento de brillar, con ciertos diálogos elocuentes (de esos típicos caza premios), pero lo hacen infortunadamente por la vía del histrionismo (ni Viola Davis se salva de ello, aunque evidentemente es la que mejor librada sale), mientras la puesta en escena es controlada milimétricamente, lo que le quita mucha emocionalidad. Todo está puesto en su sitio y cada movimiento con el que inicia y finaliza una escena se evidencia calculado, demasiado procesado.

 

“No soporto el silencio. Siempre debo tener música en la cabeza. Mantiene el equilibrio. La música hace eso. Llena vacíos. Cuanta más música hay en el mundo más lleno estará”.

 

El tema de la disparidad racial que ha mencionado su coproductor el actor Denzel Washington, sin duda ha debido jugar un factor importante para elevar esta película a un nivel de trascendencia que lo veo muy limitado, la he visto en dos ocasiones. Ma Rainey’s Black Bottom menciona temas profundos, desde el consciente de cada uno de sus personajes, pero no ahonda en realidad en ellos. Todo queda reducido a formas, decorados, maquillajes, más histrionismo y un aura de nostalgia, injusticia y de dolor.  La ambientación no permite siquiera dejarnos sentir que la película está ocurriendo en plenos horrores de la segregación racial, en plenas acciones del Ku Klux Klan, en plena década donde alcanzó el máximo nivel de reclutamiento, llegándose a decir que el 15% de la población estadounidense perteneció a sus filas.  ¡Nada de eso! Tampoco es divertimento, porque a mí, en realidad, me entretuvo bien poco. 

Esta reseña hace parte del Especial Temporada de Premios 2021. Clic aquí para ver más nominadas.

Ficha Técnica

  • Dirección: George C. Wolfe
  • Guion: Ruben Santiago-Hudson
  • Duración: 94 minutos
  • Género: Drama
  • Productores: Denzel Washington, Todd Balck, Dany Wolf
  • Reparto: Viola Davis, Chadwick Boseman, Glynn Turman, Colman Domingo, Michael Potts, Jonny Coyne, Taylour Paige, Jeremy Shaos, Joshua Harto
  • Montaje: Andre Mondshein
  • Música: Brandford Marsais
  • Cinematografía: Tobias A. Schiliessler
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2020

 


 


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