Reseña Sonora de Alejandro Springall. Nada memorable. – Especial Premios Ariel 2020






Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)

Por estos días me sumerjo en el poco emocionante pero tremendamente investigado libro del estadounidense David Bushnell, titulado “Colombia una nación a pesar de sí misma”. El título me sorprendió cuando en épocas universitarias me obligaron a leer algún capítulo de la Colombia moderna. A pesar de mi nulo interés, el título me quedó sonando. Y lo reconocí rápidamente cuando empezó a hacer parte de la biblioteca personal de mi casa gracias a mi pareja, a quien, de manera auténtica, le interesan estos temas. Me di la oportunidad de leerlo. Y me sorprende lo repetitiva que resulta nuestra historia. Y lo ridícula y extremadamente violenta. Puedo entender el miedo y la desazón de aquellos inocentes a quienes la vida los castigó con españoles abusivos y pretendidos mesías. Me compadezco con quienes sufren, entre otras tantas, por el mero hecho de haber nacido en espacios geográficos dominados por infelices estimulados por el inútil y funesto juego de la guerra. Leyendo tal libro evidencio nuestra poca o nula evolución como especie humana en la tarea aquella de poblar la tierra. Y da vergüenza que en 210 años todo sigue como si nada. La forma de hacer política es la misma, como igual de despreciables aquellos seres que nos gobiernan.

Pienso en lo anterior al ver Sonora, disponible en Netflix, y lo más reciente de un mexicano de nombre Alejandro Springall, quien se supone es un prominente del cine mexicano contemporáneo. Está basada en “La ruta de los caídos” y narra una historia de xenofobia y migración durante los años de la Gran Depresión en EEUU, desde donde expulsaron a todo ciudadano mexicano. Ante el rechazo, algunos no vieron otra opción distinta a aventurarse en el desierto y poder así cruzar la frontera, con todo y lo que eso significa. Los mexicanos, cumpliendo al pie de la letra aquello de “si me jodo yo, se joden todos”, emitieron también una prohibición a todo ciudadano chino, garantizando una situación de intolerancia y permitiendo cualquier tipo de excesos. Sonora entonces se desarrolla en ese contexto, y luego de que un hombre y su esposa deciden aprovecharse de la situación, y proponer cobrar por un incómodo viaje a Mexicali cruzando el desierto, al que llegan un grupo de personas completamente distintas entre sí, sin saber que lo que les espera es un viaje completamente accidentado.

Y el tema no puede ser más urgente. El decolorado King Kong que gobierna Estados Unidos repite con auténtico exceso lo que sucedió hace ya casi un siglo. Los chinos ahora llevan del bulto y la explicación sobra. La xenofobia está a la orden del día y la reflexión entonces podría ser oportuna. Pero mi problema es con la película. Carente de ritmo y de toda calidad narrativa. Una película en la que los excesos de dramatismo e impostura están a la orden de sus – creo – 100 minutos de duración.  Springall cuenta desde el estereotipo y valiéndose de un grupo de actores a quienes se les desbordan los tonos y pasan gran parte del tiempo poniendo gestos y miradas de sufrimiento, cual obra de teatro escolar intentando a toda costa despertar emotividad en su fastidiado y adormecido público. Para rematar, ha elegido una música que remarca el sufrimiento de aquel montón de personajes que se cruzan por el azar de la necesidad y el protagonismo de una pequeña niña de familia china, que supongo es útil para cumplir la cuota de ternura y melcochería.

Y nada es absolutamente memorable. Y pienso que es una lástima que con un tema tan inaplazable, se hayan ido con una propuesta tan deficiente, que dicho sea de paso, la defienden como si se tratara de una obra extremadamente superior. Pero pa’ gustos los colores. Y me pregunto, ¿qué es exactamente lo que me hace verla hasta el final? Y no logro responder nada válido. Lo único en lo que sigo pensando es en el libro de Bushnell, y lo que me produce la eterna repetición del sinsentido y la maldición de los pueblos latinoamericanos. Y pienso en el miedo que me produce la idea de pensar que no podamos hacer nada para cambiarlo.

 

* Esta reseña hace parte del Especial sobre las Nominadas a los Premios Ariel.

Número de nominaciones: Diez

  • Mejor Actriz – Giovanna Zacarías
  • Mejor coactuación masculina – Juan Manuel Bernal
  • Mejor Coactuación femenina – Dolores Heredia
  • Mejor Guion adaptado – John Sayles, Guillermo Munro, Alejandro Springall
  • Mejor fotografía – Serguei Saldívar Tanaka
  • Mejor montaje – Valentina Leduc y Jorge García
  • Mejor música original – Jacobo Lieberman
  • Mejores efectos especiales – Alejandro Vásquez
  • Mejor sonido – Raúl Locatelli, Pablo Lach
  • Mejor vestuario – Gabriela Fernández

Ficha Técnica

  • Dirección: Alejandro Springall
  • Guion: Alejandro Springall, Guillermo Munro Palacio, John Sayles
  • Duración: 94 minutos
  • Género: Drama, Thriller, Western
  • Reparto: Fernando Becerril, Juan Manuel Bernal, Rafael Cebrián, Joaquin Cosio, Abbie Del Villar Chi, Dolores Heredia, Falvio Medina, Jason Tobin, Patricia Ortiz, Hardol Torres, Giovanna Zacarías, Erando González
  • Montaje: Valentina Leduc Navarro, Jorge García
  • Cinematografía: Serguei Saldívar Tanaka
  • Música: Rodrigo Garibay, Educardo Vc
  • País: México
  • Año: 20118

 


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