Reseña Un tal Alonso Quijano de Libia Stella Gómez – Las metáforas de un Quijote moderno






Un tal Alonso Quijano es el cuarto largometraje de la directora colombiana Libia Stella Gómez, un proyecto que nació de las aulas y pertenece a ellas, pues hace parte de la iniciativa de la Universidad Nacional de llevar el entorno profesional del quehacer cinematográfico a las clases, bajo su apoyo y financiación.

Los estudiantes, por tanto, sirvieron de equipo de producción incluso como cabezas de departamentos.


Si lo prefieres, puedes escuchar la reseña aquí:

La historia de Un tal Alonso Quijano sigue a cuatro personajes que tienen en común el hecho de esconderse detrás de otro personaje bien sea por necesidad, por temor al rechazo o por escudo para afrontar una cruel realidad. Todos ellos confluyen en el personaje principal, un profesor de literatura experto en el Quijote de la Mancha que va perdiendo la cordura ante el asombro de sus estudiantes y de su escudero, un trabajador en el área de veterinaria que antes era bibliotecario.

Recurrir a un clásico casi que intocable para llevarlo a un entorno moderno, enclavado en lo citadino y las problemáticas del país, suena bien ambicioso y, en efecto, en muchos aspectos lo es, pero logran que funcionen en otros tantos. Digamos que la de mezcla de historias le da una buena dinámica y dosifica la motivación central que no es otra que la descubrir por qué Alonso Quijano opta por vivir en la fantasía de Don Quijote. Que ocurra en dos tiempos, la historia se ambienta una parte en 1989, también eleva el nivel de complejidad, trayendo a la memoria el atentado del avión de Avianca a casi 31 años de ocurrido.

Con la libertad de ser una producción plenamente independiente y de ser ante todo un experimento, todos esos elementos se resuelven con decisiones estéticas y formales como la mezclar varios géneros – hay drama, hay una ligera comedia, hay algo de música -, y la de usar varios formatos de grabación con los cuales jugar con dos épocas – el súper 8, el 2k, 4k y hasta drones. Hay muchos planos fijos, poco travelling, pero el trabajo de montaje supo darle sensación de buen ritmo. Todo esto incorporado con armonía, que se traduce en que no haya monotonía estética y visual. Todas las secuencias ambientadas en 1989 son cuidadas en su continuidad y hay una buena cantidad de detalles que le dan realismo a esa recreación (desde evidentes como tomas reales del atentado, el vestuario o el peinado, hasta otros del menaje que pueden pasar inadvertidas como colores, borradores y cuadernos de la época). El destacado trabajo de este fragmento fue filmado en Medellín en la comuna 13, con la ayuda de un festival de cine de dicho sector. El 4k también es muy bien aprovechado para recrear en bellos planos generales las secuencias fantasiosas de Alonso. (Conoce más detalles sobre esta producción).

La música punk se termina amalgamando como un símbolo urbano apenas lógico, del carácter urbano de la historia y como instrumento para darle un cierto tono de denuncia o reflexión sobre las realidades del país. Aunque servida la reflexión social pretendida, Un tal Alonso Quijano funciona mejor como metáfora a la naturaleza humana de vivir con caretas (cualquiera que sea la razón) y al rol del maestro, donde hay cierto tono nostálgico. El profesor es interpretado por el entregado dramaturgo Manuel José Sierra, que infortunadamente falleció faltando muy poco para terminar el rodaje que inició en 2017 y fue por etapas, no solo por el presupuesto, sino por el uso de los equipos de la escuela de cine de la universidad, de tal manera que no perturbara los proyectos de los demás estudiantes.

Álvaro Rodríguez vuelve con su presencia a ser pieza clave de la película como el fiel Sancho, que aquí tiene un rol casi que investigativo. Entendiendo con claridad la naturaleza tragicómica de su personaje, logra no caer en la exageración caricaturesca como sí pasa con algunos otros. Así mismo, hay un talento por destacar en Brenda Quiñones, a quien le correspondió dar vida a una Dulcinea roquera y rebelde.

Al momento de publicar esta reseña, la película ya contabilizaba en un solo día 52,084 vistas en Youtube, la plataforma donde decidieron estrenarla gratuitamente tras la cancelación de su llegada a cartelera por la pandemia. ¡No pudieron tomar mejor decisión! Como al inicio señalaba, la película es ante todo un experimento, una película de buena realización, pero con una temática que quizá habría limitado sus posibilidades en el salvaje circuito comercial.

Fueron más de 70 estudiantes los que se enriquecieron con esta experiencia, que no será, según indican, la última que realice la universidad. Un tal Alonso Quijano estará disponible hasta el 15 de julio en Youtube. 


 


Suscríbete - CineVistAmigos

Síguenos en Twitter

Síguenos en Instagram