May 28 2025 21:35
Del Dogma 95 al Dogma 25: El movimiento danés se reinventa
Del Dogma 95 al Dogma 25: El movimiento danés se reinventa. | En el Festival de Cannes 2025, cinco cineastas daneses lanzaron Dogma 25, un manifiesto que renueva el espíritu de Dogma 95. Frente al cine algorítmico, las plataformas y blockbusters, defienden un arte libre y humano con un nuevo Voto de Castidad.
En la recién terminada edición del Festival de Cine de Cannes se lanzó un nuevo manifiesto que refresca el movimiento danés cofundado, entre otros, por cineastas como Lars Von Trier y Thomas Vinterberg en 1995.
El Dogma 25 aparece como una “operación de rescate” cultural y una defensa del arte libre que es firmado por cinco realizadores. Si Dogma 95 era un grito punk, Dogma 25 se plantea como una resistencia poética, con un pie en la industria y otro en la barricada artística.
Recordando el Dogma 95
A finales de los años 90, el cine era un hervidero de películas llenas de efectos especiales: Titanic (1997); Jurassic Park: The Lost World (1997); The Fifth Element (1997); Men in Black (1997); Armageddon (1998); Godzilla (1998); Deep Impact (1998); y The Matrix (1999), eran algunos de esos títulos que acaparaban las salas de cine a nivel mundial. Los presupuestos eran más desorbitados y las fórmulas, cada vez más evidentes, confirmaban la virtud de Hollywood para producir entretenimiento como fábrica.

¿Alguien pensaba en el cine como arte? Pues en medio de dicho panorama, cuatro directores daneses —Lars von Trier, Thomas Vinterberg, Søren Kragh-Jacobsen y Kristian Levring—, se reunieron en 1995, en Copenhague, y, con un aire de rebelión artística, lanzaron Dogma 95, un manifiesto que podía verse como un grito de guerra y como una declaración de amor al cine puro y sin artificios.
El Dogma 95 fue un intento de devolverle al cine su esencia, despojándolo de todo lo que ellos consideraban lo hacía artificial. Ese manifiesto implicaba un Voto de Castidad, que no era otra cosa que un conjunto de diez reglas muy estrictas que buscaban eliminar el maquillaje tecnológico y narrativo característico del cine comercial. La esencia de ese voto era incentivar que las películas se centraran en la historia y en los personajes, evitando a toda costa los “fuegos artificiales” de Hollywood.
Los cuatro cineastas establecieron diez reglas que eran un desafío para la industria misma y para los firmantes, con mandatos como rodar siempre en locaciones reales (nada de sets construidos), no podía incluir una banda sonora (que se pone en posproducción), ni tampoco luces artificiales. Tampoco se podía usar stedycams o trípodes, ni podían filmarse películas de géneros como ciencia ficción y acción, porque requerían de efectos visuales (como el CGI) o explosiones. Como si no fuera más grande el reto, la película debía rodarse en 35 mm (esto luego se flexibilizó) y el director no se pondría en los créditos finales, para dar prioridad a la obra. Había que ser, entonces, muy creativo para acogerse a este manifiesto.

La primera película certificada fue La Celebración (1998) de Thomas Vinterberg y fue todo un éxito. Esta historia sobre una reunión familiar que destapa secretos oscuros, rodada con una cámara nerviosa y sin adornos, ganó el Premio del Jurado en Cannes y puso al Dogma 95 en el mapa. Luego vino Los Idiotas (1998) de Lars von Trier, una película provocadora que exploraba la incomodidad y la vulnerabilidad humana, y que también dio mucho de qué hablar.
En total, se registraron 212 películas bajo el sello de este movimiento que se fue expandiendo en todo el mundo. El Dogma 95 inspiró a cineastas de todas partes a experimentar con un cine más directo y visceral y su influencia evidentemente se siente en el cine independiente hasta hoy.
El manifiesto también representó una actitud. Lars von Trier, conocido por su carácter provocador, y Vinterberg, por su sensibilidad emocional, lideraron un movimiento que desafiaba la idea de que el cine necesitaba de grandes presupuestos para ser poderoso. Era como si dijeran: “No necesitamos efectos especiales para contar una historia que te golpee el alma”. Y lo lograron.

Por supuesto, lo rígido de las reglas no escapó a las críticas, pero consiguieron poner en la conversación la necesidad de mantener vigente la naturaleza del cine como arte y la capacidad del cine de contar historias a través de los personajes. Las estrictas reglas con el tiempo se fueron flexibilizando, porque los mismos fundadores comenzaron a romperlas hasta que poco a poco el movimiento se diluyó.
La autenticidad de este manifiesto inspiró otros movimientos de cine independiente como el mumblecore estadounidense, que también promovía la realización de películas con bajo presupuesto y cero pretenciosas, el uso de historias íntimas y cotidianas, los diálogos improvisados, entre otros, que tuvo como exponentes a Andrew Bujalski (Funny Ha Ha), los hermanos Duplass (The Puffy Chair), Greta Gerwig y Joe Swanberg.

El Dogma 25, una reimaginación
El Dogma 25 es una reimaginación de su antecesor que abogaba por “el menos es más” y por la defensa de que el cine de historias puede ser tan poderoso como un blockbuster, pero adaptándose a los nuevos desafíos de la industria, como lo son las plataformas y el dominio de los algoritmos.
30 años después aparece este movimiento que se une como colectivo artístico conformado por los directores May el-Toukhy, Milad Alami, Annika Berg, Isabella Eklöf y Jesper Just. En su nuevo manifiesto, estos cinco cineastas declaran, entre otras cosas, su deseo de rendir homenaje al Dogma 95 y luchar por el cine en su esencia más básica, insistiendo en el valor artístico.
En su declaración sobre el propósito del nuevo dogma, han expresado: “En un mundo donde el cine calculado, basado en algoritmos y maquillado tecnológicamente gana terreno, queremos proteger la huella falible, específica y humana. Luchamos por lo intransigente e impredecible, contra las fuerzas que intentan reducir el arte cinematográfico a un producto de consumo ultraprocesado”.
A diferencia del Dogma 95, este manifiesto nuevo cuenta con el apoyo de la productora Zentropa (cofundada por Lars Von Trier) y por el Norkis Film Distribution, lo que asegurará los recursos iniciales que van a permitir la producción de las primeras películas bajo las condiciones del Dogma 25, como también ya cuentan con el agente de ventas que garantizará la distribución global (TrusNordisk).
Lars von Trier y Thomas Vinterberg, también se han pronunciado tras lanzarse esta iniciativa. “En 1995, hicimos películas con la certeza de la paz y creamos una rebelión contra lo convencional. En 2025, se crean nuevos dogmas en un mundo de guerra e incertidumbre. Les deseamos suerte en su marcha hacia la reconquista del cine danés”.

El voto de castidad
El voto de castidad incluye diez dogmas que se agrupan en tres ejes principales:
Volver a la realidad física
• Internet no debe utilizarse en los procesos creativos.
• Las películas deben realizarse en un año, con un máximo de diez personas detrás de la cámara.
• El guion debe escribirse a mano.
Sobriedad estética
• Al menos la mitad de la película debe carecer de diálogos.
• Nada debe ser nuevo: todo el equipo, vestuario y escenografía debe ser alquilado, encontrado o usado.
• El maquillaje solo está permitido si forma parte de la historia.
Integridad económica y espacial
• La película debe rodarse en el lugar donde transcurre la acción.
• Solo se aceptará financiación que no influya en el contenido de la película.
Así es el manifiesto del Dogma 25 con las diez reglas
Reconocen los fundadores del nuevo manifiesto que las reglas son igual de estrictas al anterior e innegociables, que desafiarán a los que se acojan a él, al contar con normas como que no pueda hacerse uso del internet en el proceso creativo o que la mitad de la película carezca de diálogos.
- El guion debe ser original y escrito a mano por el director.
Nos obligamos a escribir a mano para estimular la intuición que fluye desde el sueño, a través de la mano, al papel. - Al menos la mitad de la película debe carecer de diálogos.
Insistimos en trabajar cinematográficamente, creyendo en la narrativa visual y confiando en el público. - Está prohibido usar internet en los procesos creativos.
Nos comprometemos a crear la película en el encuentro con los demás y la realidad física, no en una realidad digital basada en algoritmos. - Solo aceptaremos dinero sin exigencias que afecten el contenido de la película.
Nos responsabilizamos de mantener los presupuestos bajos para que el equipo tome las decisiones artísticas clave. - Máximo 10 personas detrás de la cámara.
Nos comprometemos a colaborar en comunidades íntimas para fomentar la confianza y fortalecer la visión compartida. - La película debe rodarse donde transcurre la acción.
El arte cinematográfico se vuelve falso y genérico cuando maquillamos lugares para que parezcan algo que no son. - No se debe maquillar ni manipular rostros ni cuerpos, salvo que forme parte de la narrativa.
Buscamos representar a las personas sin filtros, celebrando el cuerpo humano natural con todas sus imperfecciones. - Todo lo relacionado con la producción debe ser alquilado, prestado, encontrado o usado.
Nos comprometemos a crear con cosas que ya existen, dando la espalda a la cultura desechable e insostenible. - La película debe realizarse en un máximo de un año.
Acortamos los procesos agotadores que diluyen la visión. - Haz tu película como si fuera la última.
Crédito imagen Lars von Trier y Thomas Vinterberg: Rolf Konow.
Cuadro comparativo de los dos Dogmas
| Dogme 95 | Dogme 25 | Diferencia específica |
| 1. Rodaje en localización real, sin sets construidos. | 6. La película debe rodarse donde transcurre la acción. |
Igualdad Ambas reglas exigen autenticidad espacial, evitando decorados artificiales. Dogma 25 lo reformula, pero el espíritu es idéntico. |
| 2. El sonido debe producirse junto con las imágenes (sin música en posproducción, salvo que suene en escena). | No hay regla equivalente, aunque el énfasis en lo humano implica un enfoque naturalista. |
Diferencia Dogma 25 omite una regla específica sobre el sonido, lo que da más libertad en este aspecto, pero no lo prohíbe explícitamente. |
| 3. Cámara en mano, sin trípodes ni estabilizadores. | No hay regla específica sobre el estilo de rodaje. |
Diferencia Dogma 25 no impone la cámara en mano, permitiendo más flexibilidad en la técnica de filmación. |
| 4. Sin iluminación artificial, solo luz natural o disponible. | No hay regla equivalente. |
Diferencia Dogma 25 elimina esta restricción, lo que permite mayor libertad en la iluminación, adaptándose a entornos modernos donde la luz natural puede ser menos práctica. |
| 5. Sin efectos especiales ni filtros ópticos. | 7. No se debe maquillar ni manipular rostros ni cuerpos, salvo que forme parte de la narrativa. |
Evolución Dogma 95 prohíbe efectos en general; Dogma 25 se centra específicamente en evitar la manipulación digital o cosmética de cuerpos, reflejando preocupaciones actuales sobre filtros y retoques digitales. |
| 6. Sin historias de época o de ciencia ficción; la acción debe ser contemporánea. | No hay regla equivalente. |
Diferencia Dogma 25 elimina la restricción de contemporaneidad, permitiendo mayor libertad temática (época, género, etc.). |
| 7. Sin armas ni asesinatos superficiales. | No hay regla equivalente. |
Diferencia Dogma 25 no menciona esta restricción, permitiendo más flexibilidad en los temas narrativos, incluyendo potencialmente la violencia si es relevante. |
| 8. Formato 35 mm (luego flexibilizado a vídeo). | No hay regla sobre formato técnico. |
Diferencia Dogma 25 no especifica el formato de rodaje, reflejando la ubicuidad del digital en 2025 y dando más libertad técnica. |
| 9. El director no aparece en los créditos. | No hay regla equivalente. |
Diferencia Dogma 25 elimina esta regla, permitiendo que los directores sean reconocidos, lo que refleja un enfoque menos dogmático sobre el ego artístico. |
| 10. Sin géneros ni estética superficial; la narrativa debe ser pura. | 2. Mínimo la mitad de la película debe ser sin diálogos. |
Evolución Dogma 95 rechaza géneros comerciales; Dogma 25 enfatiza la narrativa visual sobre el diálogo, promoviendo un cine más cinematográfico y menos dependiente de palabras. |
| No aplica | 1. El guion debe ser original y escrito a mano por el director. |
Novedad Dogma 25 introduce esta regla para fomentar la intuición y desconectar el proceso creativo de herramientas digitales, algo inexistente en 1995. |
| No aplica | 3. Prohibido usar internet en procesos creativos. |
Novedad Refleja la era digital de 2025, donde internet y algoritmos dominan. Dogma 95 no necesitaba esta regla, ya que internet no era un factor en 1995. |
| No aplica | 4. Solo aceptar financiación que no influya en el contenido. |
Novedad Dogma 25 demanda la independencia creativa frente a inversores, un tema más relevante en 2025 por la influencia de plataformas y productores. Dogma 95 lo asumía implícitamente. |
| No aplica | 5. Máximo 10 personas detrás de la cámara. |
Novedad Limita el tamaño del equipo para fomentar intimidad y confianza, algo no regulado en Dogma 95, que se centraba más en aspectos técnicos. |
| No aplica | 8. Todo en la producción debe ser alquilado, prestado, encontrado o usado. |
Novedad Introduce un enfoque sostenible, rechazando la cultura de consumo desechable, algo que no era una preocupación explícita en 1995. |
| No aplica | 9. La película debe realizarse en un máximo de un año. |
Novedad Establece un límite temporal para evitar procesos largos que diluyan la visión, algo no contemplado en Dogma 95. |
| No aplica | 10. Haz tu película como si fuera la última. |
Novedad Un mandato filosófico que añade urgencia y compromiso personal, ausente en Dogma 95, que era más técnico en sus reglas. |










