May 13 2026 11:42
“El Partido”: Fútbol, la Mano de Dios y la guerra en Cannes
“El Partido: Fútbol, la Mano de Dios y la guerra en Cannes. | Juan Cabral y Santiago Franco presentan en la sección de Cannes Premiere un viaje al Estadio Azteca para vivir el mítico partido de Argentina-Inglaterra de 1986, y en donde la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo” se entrelazan con las heridas de una guerra, la de Malvinas, que aún no termina de sanar.
En “El Partido”, Lineker y Valdano nos guían por un “museo de la memoria” y la reconciliación.
Hay imágenes que se quedan tatuadas en la retina de un pueblo y de los fanáticos del fútbol a nivel mundial, no por su estética, sino por lo que reparan. Ver a Diego Armando Maradona elevarse frente a Peter Shilton en aquel junio de 1986 no fue solo ver un gol que ha hecho historia, sino ver un acto de justicia poética, una “picardía”, que intentaba, en su descaro, compensar el dolor de una guerra reciente y desigual.

El Partido (The Match), el documental de los argentinos Juan Cabral y Santiago Franco, fue seleccionado para la sección de Cannes Premiere y desde hoy comienza a verse en el evento francés como una manera de reivindicar aquella capacidad del cine de hacer memoria y darle un nuevo sentido a lo que pretende ser olvidado.
El largometraje no es una película deportiva más. Es la misma producción que la describe como “museo de la memoria” que se atreve a preguntar: “¿Cuándo empieza un partido? ¿Cuándo termina?”, y la respuesta que nos proponen los directores es tan ambiciosa como necesaria. El enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en el Mundial de México 86 no duró noventa minutos; es la culminación de doscientos años de tensiones, de encuentros y de ese conflicto que marcó a fuego a nuestra región: la Guerra de las Malvinas, un conflicto relámpago que duró solo 74 días en 1982, donde Argentina y el Reino Unido se enfrentaron por la soberanía de esas islas frías del Atlántico Sur.

La Mano de Dios y el Gol del Siglo: Entre la picardía y el genio
Para entender por qué El Partido es tan relevante hoy, también hay que volver a ese césped del Azteca. La película reconstruye ese evento como una “memoria viva”, utilizando material de archivo que nos devuelve la crudeza y la belleza de aquel 22 de junio. No se puede hablar de ese partido sin pasar por la “Mano de Dios”, ese primer gol que Maradona definió con su ironía eterna como “un poco con la cabeza de Maradona y otro poco con la mano de Dios“. En la cultura argentina, ese gesto no fue trampa; fue la revancha del débil, el triunfo de la astucia sobre la fuerza.

El documental se detiene en la belleza absoluta: el “Gol del Siglo”. Ese recorrido de 60 metros donde Diego eludió a medio equipo inglés para dejar a Shilton en el suelo. Cabral y Franco cuentan que utilizaron estas imágenes no para alimentar el fanatismo, sino para contrastar la “belleza del fútbol” con la “absurda permanencia de la guerra”, y lo hacen a manera de recordatorio de que, mientras en el campo se gestaba una obra de arte, las sombras de 1982 seguían proyectándose sobre los jugadores y los espectadores.
El Partido es una obra que se eleva ante los invitados que guían la película. Aparecen Gary Lineker y Jorge Valdano, dos de los hombres más inteligentes que ha dado el fútbol, convirtiéndolos en los narradores de este viaje. Por un lado, Lineker, es el caballero inglés que nunca recibió una tarjeta amarilla y, Valdano, el filósofo del balón que acompañó a Diego en su gesta. Ambos dialogan desde el respeto y la madurez y su presencia garantiza que el relato no sea una confrontación, sino una búsqueda compartida de significado.

Además de estos dos gigantes del fútbol, “El Partido” recoge los testimonios de quienes pusieron el cuerpo en la cancha: Oscar Ruggeri, Ricardo Giusti, Jorge Burruchaga, John Barnes, Peter Shilton y Julio Olarticoechea. Escucharlos hoy, a la luz de lo que comparte la misma producción, es entender que para ellos ese partido fue mucho más que una eliminatoria mundialista. Fue la oportunidad de representar a sus naciones en un momento de quiebre histórico, cargando con el peso de una geopolítica que los superaba.
Otro de los recuerdos interesantes que la película registra es la visita de Queen a Argentina en 1981. En medio de una dictadura militar y con la guerra asomando en el horizonte, la música de Freddie Mercury funcionó como un puente cultural impensado. Los directores utilizan este episodio para mostrar que, incluso cuando los gobiernos se preparan para la destrucción, los pueblos siguen buscando lenguajes comunes que los unan. La música y el fútbol aparecen así como las únicas herramientas capaces de perforar el muro de la intolerancia.

La puesta en escena de Cabral y Franco promete ser elegante y reflexiva. Su búsqueda no va encaminada necesariamente hacia el grito de gol, sino el silencio que queda después de la batalla. El documental se plantea como un viaje que rastrea desde los primeros contactos diplomáticos hasta las consecuencias de la guerra, reencuadrando lo que sucedió en el campo de juego. “El Partido” pretende funcionar como una invitación a mirar el fútbol sin la idea de que sirva como instrumento de escape de la realidad y más bien sea un instrumento que ayude a procesarla.
Ante la ausencia de películas latinoamericanas en la sección oficial que compite por la Palma de Oro este año, la participación de esta película es significativa, más cuando se trata de un hecho con tanta carga histórica y emocional, y en donde su relato busca en las grietas de la historia. “El Partido” parece demostrar que el fútbol también se presta como frontera de la memoria.
El Partido, largometraje de 91 minutos basado en el libro del periodista Andrés Burgo, estará llegando a las salas de cine argentinas a partir del 21 de mayo, bajo la distribución de Disney a través de su sello Buena Vista International.










