Abr 1 2025 19:26
Los miedos ocultos que dieron vida a “El Páramo”: Memorias a 15 años de su rodaje
Los miedos ocultos que dieron vida a “El Páramo”: Memorias a 15 años de su rodaje. | El productor de El Páramo revela cómo el conflicto armado y el miedo a lo paranormal inspiraron este clásico del terror colombiano. A 15 años del rodaje, comparte desafíos de producción, la elección del género para reflexionar sobre violencia, y la elección de su final alternativo.
Esta es la segunda parte del especial sobre las Memorias de “El Páramo”, el clásico del cine de terror colombiano que ha regresado a las salas de cine para la celebración del Mes del Cine Colombiano durante todo abril.
Federico Durán, productor del largometraje, comparte sus recuerdos de la obra legado de Jaime Osorio Márquez (19750-2021).
Lo que inspiró la historia
En un país como el nuestro, donde el conflicto armado lleva tantos años degradando muchos principios sobre el bien y el mal, sobre quiénes son los buenos y quiénes los malos, sobre qué es válido y qué no es válido, la violencia que ha confrontado a poblaciones muy marginales de culturas y costumbres muy diversas, también se ha transformado y se ha apropiado de muchos medios.
Había algo muy fuerte respecto a cómo se defienden estos pueblos marginales, que muchas veces son los que más llevan del bulto en el conflicto.

Un miedo compartido
En las anécdotas que recopilamos de conocidos, de personas que habían estado en servicio militar y ciudadanos de a pie, de muchas edades y muchos lugares, sobre todo de la periferia del país, en la selva y montañas, coincidían que a lo que más le tenían miedo era a la brujería. No era a las balas, al fuego enemigo, sino a ser atacados con elementos paranormales y metafísicos, para los cuales no sabían cómo defenderse, y yo creo que pasado todo esto tiempo, aún puede seguir siendo igual.
En el caso de los soldados y los militares, son personas que las preparan antes de ir a combate para la violencia militar, para atacar con balas y defenderse de los disparos del enemigo, pero jamás los preparan para lo intangible. Es un mundo que está en nuestro país, en muchos lugares, pero que nosotros los occidentales lo negamos o hacemos que no existe.
Discernir sobre quién es el enemigo real
Otro punto que fue muy importante para el desarrollo de la historia y que lamentablemente sigue siendo una constante hoy en día, es que el conflicto ha sido tan largo y se ha degradado tanto que resulta que los militares también han cometido crímenes de lesa humanidad, han violado los derechos humanos, entonces no hay un solo bando enemigo. ¿Quién es el enemigo realmente? ¿Quién es el bueno? ¿Quién es el malo? Son preguntas universales que se hace toda sociedad en conflicto, porque se necesita identificar a un enemigo, identificar a quien odiar, para poder atacarlo y eliminarlo y para ello buscamos a alguien con credibilidad que nos indique quién es.

Conocer con claridad ese enemigo nos da una especie de tranquilidad, pero no profundizamos en por qué nos dicen que esos de allá son los malos. Entonces, hay una tesis muy importante de la película sobre la idea de que estamos dispuestos a odiar por las razones que sea y a convertir en enemigo a alguien que no sabemos por qué podría ser enemigo y que, al contrario, podría ser una víctima, una mujer indefensa o quién sabe qué. Lamentablemente, eso ha pasado durante décadas aquí en Colombia y sigue pasando hoy en día.
Esas dos tesis muy profundas existen desde la génesis de El páramo y siempre estuvieron súper presentes cuando trabajábamos esto con Jaime en todas las etapas del proyecto.
El género de la película: El terror
Jaime toda la vida fue un amante del terror, un gran conocedor de este género, así que digamos que naturalmente tenía como esa inclinación a convertir las cosas en tensionantes y aterradoras. Aunque esa era su primera película, su primera obra de ficción, ya habíamos filmado mucho y él tenía como esta tendencia muy, muy fuerte.
A medida en que empezamos a trabajar con Jaime, me di cuenta de un potencial muy interesante en el terror, que me encantó y que hasta hoy en día creo que es algo que trato de explotar mucho y es que el terror trabaja con una base cinematográfica que audiovisualmente enriquece mucho. El terror necesita disociar la imagen del sonido de una manera muy fuerte, porque en la medida que yo no vea lo que me ataca, en la medida que yo no pueda discernir ese mal, ese monstruo, lo que sea que tengo, a lo que tengo que tenerle miedo, en esa medida yo voy a tener miedo. Si lo veo, sí es discernible, pierdo esa capacidad de aterrarme y de asustarme, por más feo que sea, por más grotesco que pueda ser. Un monstruo es mucho más aterrador cuando trabajo con la imaginación, el sonido y el fuera de campo.

Cinematográficamente, me pareció que eso tenía una potencia muy grande y, además, sociológicamente, hablamos muchísimo con Jaime de por qué la sociedad desde hace miles de años, había empezado a utilizar las historias aterradoras y las fábulas para asustar a los niños, de usar historias macabras para infundir miedos (a no salir de la casa, a evitar el bosque en las noches y evadir así los peligros como una forma de protección).
El lenguaje cinematográfico: la cámara en mano
Mantuvimos la cámara en el hombro de los personajes para ver hacia el fondo de la pantalla, pero en ese fondo el espectador no puede ver nada. Uno sabe que el personaje está mirando algo, que está tratando de entender qué hay, pero allá en el fondo no hay nada, entonces el espectador está compartiendo la visión del personaje, está tratando de discernir qué es lo que tiene en frente, pero no lo puede ver, ya sea por la niebla, por la oscuridad, o incluso por el fuera de foco, que es un elemento que empezó a jugar ya en la preproducción con el director de foto y con la visual que manejaba Jaime.
Referentes del cine para la historia
El Páramo tiene un grupo, un escuadrón de soldados que está buscando un enemigo y que no sabe qué o quién es. No buscamos hacer referencias en la película, pero de alguna forma tuvimos presente películas por las que teníamos una gran pasión como “Alien” o como “Apocalipsis Now”.

El gran bagaje de Jaime sobre todo lo que vio y consumió terror, lo hacía mucho más aprehensivo y había momentos incluso en que él decía, “no, esto tiene que ser original. Vamos a hacer esto así”, o identifica alguna similitud en algo, y nos decía “no, esto se va a parecer a tal cosa, entonces tiene que ser original”.
Los retos de lo paranormal y el final de la película
Una discusión que tuvimos y pasó desde la escritura del guion durante la preproducción, el rodaje hasta la posproducción, tenía que ver con la presencia femenina y con el final, sobre quién era o cómo definirla dentro del bando amigo o enemigo.
A lo largo del proceso del guion nos decían que ese personaje que funciona como una parábola se perdía. Hubo mucha presión por tener un final más contundente, más acorde al género de terror, pero Jaime quería un final más abierto, más hacia provocar la reflexión del espectador.

Esa decisión de Jaime, estaba incidiendo en el tema de la financiación y en la posibilidad que tuviéramos como una proyección de ventas distinta y estaba basado más que en un tema de originalidad, en un tema de no querer ponerle al espectador un cierre de una película más convencional, sino un cierre de una película más de autor, de propuesta, y digamos que logramos llegar a un acuerdo en que se iba a filmar un final alternativo para que en edición lo pudiéramos manejar. Eso fue todo un proceso tanto de convencer a Jaime, porque estaba muy decidido del final que quería, como de hacerlo. Rodar un final alternativo era difícil porque ya había mucha presión de tiempo.
Entonces en posproducción se hizo un proceso de revisión de todo el material después de un tiempo de que ya se había hecho un primer corte y se rescató el final alternativo, que es el que finalmente fue el que se utilizó y que no era el final inicial que se había propuesto, pero fue algo muy interesante porque él estaba súper contento con ese final cuando lo encontramos. A pesar de que Jaime lo había desechado cuando lo encontramos, él fue el primero que lo abrazó y dijo “esto está increíble”.
La primera entrega de este especial puedes leerla aquí.
Material audiovisual cortesía: Rhayuela Films, Federico Durán, Dopping Fotografía, Jose Luis Rugeles.

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