Película Water: Con sentido de denuncia – Reseña




Calificación CineVista:
Género: Drama
Director: Deepa Mehta

Reparto: Seema Biswas (Shakuntula), Lisa Ray (Kalyani), John Abraham (Narayan), Sarala (Chuyia), Manorma (Madhumati), Waheeda Rehman (Bhagwati), Kulbushan Kharbanda (Sadananda), Raghuvir Yadav (Gulabi), Vinay Pathak (Rabindra), Ronica Sajnani (Kunti)
Países: Canadá e India

Año: 2005
 

SINOPSIS
La historia transcurre en 1938, en la India colonial, en pleno movimiento de emancipación liderado por Mahatma Gandhi. Se celebra una boda que bien podría ser un entierro: casan a Chuyia, una niña de 8 años, con un moribundo que fallece esa misma noche. Se quema su cuerpo en la orilla de un río sagrado y Chuyia se prepara para el destino que han escogido para ella. Se le afeita la cabeza e ingresa en un ashram para viudas donde deberá pasar el resto de su vida, convertida en un altar viviente consagrado a la memoria del fallecido.

En el CineVisTAZO del 16 de julio cuando les hablada de lo que estaba en cartelera en México, destacaba dentro del listado esta cinta nominada al Oscar como Mejor Película de Habla No Inglesa 2007. También comentaba que hacía parte de una trilogía que inició su directora, Deepa Mehta en 1996 con “Fuego”, dos años más tarde con “Tierra” y ahora esta última, llevada a cabo siete años después, llamada “Agua”. Pero la distancia en la elaboración de su última historia se debió a circunstancias ajenas a su propia voluntad.

La trilogía estaba planeada para ser presentada en un lapso de tiempo entre uno y otra de dos años, pero cuando se realizó “Fuego”, la primera, Deepa recibió muchas inconformidades, quejas y reclamos del mayor líder del grupo fundamentalista hindú más fuerte de extrema derecha. Sin embargo, el proyecto siguió su curso y generó “Tierra” dos años más tarde. Las presiones continuaron y aún así, en el 2000, comenzó el rodaje de “Agua” con todos los permisos requeridos por el gobierno de dicho país. La locación sentó sus bases en Varanasi, norte de la India, pero las amenazas se hicieron presentes de nuevo y un grupo de seguidores fundamentalistas, destruyeron y quemaron el estudio donde se llevaba a cabo el filme, además de amenazar a la directora y al grupo de actores. A este desafortunado suceso se le sumó enseguida, el intento de suicidio de uno de estos seguidores, motivo por el cual el gobierno retiró las garantías dadas a la producción y el proyecto fue suspendido. Tardaron cuatro años para encontrar y definir la viabilidad del rodaje en otro lugar y este fue Sri Lanka en donde prácticamente filmaron en secreto, en el lago más grande de la región.

Todo lo anterior nos lleva a decir de antemano que la película es un intento valiente por denunciar el abuso y maltrato hacia la mujer, dada la auto-interpretación que sus más importantes líderes han hecho de sus textos sagrados, transmitiéndolas a sus fieles seguidores de generación en generación. Muchas han sido las guerras lidiadas entre los humanos por el factor religioso y lo sucedido a esta producción tras la denuncia de Deepa no es la excepción. Las religiones tienden a unir a los pueblos, pero también los separa con un odio y sin razón asombrosos. Aunque la película está ambientada en la época en la que Ghandi vivía su mayor apogeo (1938), acorde al último censo realizado en la India en el 2001, las cifras de mujeres viudas sacrificadas por este flagelo es alarmante.

La polémica desatada inicialmente en dicho país sobre este tema, es un aspecto que se ha transferido a la esfera internacional gracias a Deepa y ahora nos solidarizamos con ese sentimiento de compasión al que ella hace referencia en una de sus tantas entrevistas: “Quiero transmitir la importancia de despertar compasión”. Y pienso que lo logró en esta última cinta, que a propósito ha sido catalogada, la mejor de las tres.

A pesar de la notoria auto-crítica y reflexión que Deepa hace de los textos sagrados, el filme guarda una armonía absoluta. Mantiene una fragilidad y emotividad generosísimas con el espectador, que más que llenarlo de ira, rabia y dolor, lo dirige a la inminente reflexión desde un punto de vista humano, conmovedor, amoroso y hasta tierno, gracias a la incorporación de una niña de poca edad, con una inmensa capacidad interpretativa, que nos atrapa con su dulzura y espontaneidad desde un inicio.

Aunque la historia es profunda y lamentable, la fortaleza de su fotografía hace que el corazón del público no se comprima del todo, lo que me parece muy interesante en la propuesta de esta directora ya que la cinta, por esta razón, no se vuelva un ejercicio doloroso y depresivo, sino más bien, lo convierte en un espacio para la misericordia y comprensión, que nos va develando inteligentemente en cada una de sus imágenes. En cuanto aspectos técnicos y como les decía, la fotografía de la película es bella, cargada de imágenes que refrescan el drama y apoyan la historia amorosa que viven sus personajes. También está la música que resulta hermosa y apropiada.

Se las recomiendo.

Lo Mejor de la Cinta: La historia,  la actuación de la niña Sarala y la sutileza de la directora para presentarnos su inconformismo.

Lo que menos me gustó: Algunas escenas (muy pocas) carecen de lógica.

¡Buena Suerte!!! Y no olviden ser ustedes mismos quienes le den una calificación a la película. Gracias.




 


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